Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Tengo dos Grand Slams: la carrera de abogado y la de director de empresas”

El extenista Gisbert juega un partido de tenis en 2000. Ampliar foto
El extenista Gisbert juega un partido de tenis en 2000.

A sus 72 años, Joan Gisbert está de celebración. Este año el Open Banc Sabadell-Trofeo Godó le concede un merecido homenaje para conmemorar su triunfo en este torneo hace ahora 50 años, en 1965. Gisbert estuvo en las dos primeras finales de la Copa Davis que España disputó en Australia en 1965 y 1967 y disputó la final del Open de Australia en 1968. Fue un jugador poco ortodoxo, pero que protagonizó grandes hazañas como sus memorables victorias contra Alex Metrevelli –salvando ocho match-balls- y ante Dennis Ralston –tras salvar un 4-1 con dos sets a uno en contra-, jugando con más corazón que técnica. Sus compañeros le adoraban, pero también le sufrían, porque algunas veces la presión podía con él y renunció alegando lesiones a jugar algún partido contra la opinión del gran capitán de la Copa Davis, Jaume Bartrolí.

Pregunta. Su entrada en el circuito de tenis empezó muy tarde.

Respuesta. Mi padre quiso que acabara la carrera de derecho, pero Juan Antonio Samaranch le pidió que me dejara jugar la Copa Davis. Me pagó una gira por el mundo para poder jugar torneos y ya me incorporé al equipo español en 1965. Me quedó una asignatura pendiente. Y la aprobé el año siguiente, porque el profesor Entrena Cuesta me permitió examinarme en su casa. Recuerdo que me puso un 8,5. Y descorchó una botella de champán: “Celebramos que eres el primer tenista que ha acabado una carrera”.

P. Fue un examen manipulado.

R. Al contrario. Fue muy difícil, porque Derecho Administrativo era una asignatura muy dura. Y el profesor Entrena Cuesta era exigente. Me preguntó el régimen administrativo de la tala de árboles en Llivia. Mucha gente no sabía ni donde estaba Llivia –cerca de Puigcerdà ya en territorio francés-. Pero la había estudiado. No sé si había alguien más en el circuito que tuviera un título universitario.

P. Y este año está de celebración en el RCT Barcelona

R. Sí. Y quiero agradecerle a mi club este detalle, porque eso no ocurre en ningún otro sitio. Hace 50 años que gané el torneo y me rinden un homenaje. Recuerdo que entonces me pagaron 15.000 pesetas por mi triunfo. No era cabeza de serie y mi victoria fue una gran sorpresa. Nunca me he considerado en el grupo de los mejores tenistas individuales, sí en dobles con Orantes. Pero tengo dos Grand Slams que nadie tiene: la carrera de abogado y el título de director de empresas turísticas. Ahí estoy por encima de los de mi generación.

De izquierda a derecha: José Luis Arilla, Manuel Santana, Manuel Orantes y Joan Gisbert, finalistas de la copa Davis con el equipo de España en los años 1965 y 1967, posan con una reproducción del citado trofeo, en 1998. ampliar foto
De izquierda a derecha: José Luis Arilla, Manuel Santana, Manuel Orantes y Joan Gisbert, finalistas de la copa Davis con el equipo de España en los años 1965 y 1967, posan con una reproducción del citado trofeo, en 1998.

P. Tiene un historial brillante pero también controvertido. Jugó las dos finales históricas de la Copa Davis ante Australia, en 1965 y 1967, disputó la final del Open de Australia en 1968 y ganó el Open Banc Sabadell, antes llamado el Godó. Pero sus compañeros aseguran que algunas veces renunció a jugar algún partido por culpa de la tensión a que se veía sometido.

R. No, no. No es así. Pero es cierto que sentía más estrés que mis compañeros, porque empecé a jugar al máximo nivel mucho más tarde que ellos, a los 23 años. Harry Hopmann –capitán del equipo australiano de Copa Davis- le propuso a mi padre que me fuera a Australia, porque me faltaba la técnica, jugué siempre de corazón y con mucho sacrificio. De ahí mi ansiedad. Pero nunca me inventé lesiones. Mis amigos exageran. Lo que ocurría es que siempre he sufrido por tener la presión muy baja. Y jugar en altura me costaba mucho. En Sudáfrica, por ejemplo, era mejor que jugara Orantes que yo. Y me recriminan que no jugara en Italia. Pero entonces, Higueras era ya el 20º del mundo y estaba mejor que yo.

P. Una de sus lesiones fue provocada por Kodes en un peloteo antes de un partido…

Jugué de corazón y con sacrificio. Nunca me inventé lesiones. Mis amigos exageran”

R. En el 1969 sufrí una hepatitis y no pude jugar. Y luego en 1971, Ian Kodes me pegó un pelotazo en el ojo derecho cuando estábamos peloteando antes del partido que nos enfrentaba a Orantes y a mi contra Kodes y Nastase en Macon (Georgia, EE. UU.). Kodes ya nos había dicho que nos iba a pegar un pelotazo, porque de otra forma no podrían ganarnos. Y lo cumplió. Él hacía peloteo paralelo con Orantes y yo con Nastase. Y cuando voleaba me tiró directamente al ojo con toda la intención. “Ponte un poco de agua”, me dijo. Pero cuando me toqué el ojo, estaba sangrando. Dos semanas en el hospital, y después el doctor Barraqué me comentó: “Siempre tendrás esa lesión. Te aparecerá, algunas veces, algo como una mosca que no te dejará ver bien las cosas”.

P. Y eso le perjudicó en sus partidos…

R. Sí. En primera eliminatoria de Copa Davis de 1971 jugamos contra Francia. El primer día se me aparece la mosca, no veo nada, y pierdo fácil contra Jaufret. El segundo día, veo bien y ganamos el doble con Orantes. Y el tercer día, juego contra su número uno, Patrick Proisy y, como no veo la mosca, le gano 6-3, 6-3, 6-3. En julio, nos enfrentamos a Checoslovaquia. El primer día contra Kodes, perdí 7-5 en el cuarto set sin problemas. El doble lo ganamos. Y el tercer día contra Pala, la bola me pasaba por debajo de la raqueta… por culpa de la mosca. Todavía ahora me estoy tratando porque tengo afectado en un 50% el nervio óptico.

P. Explique historias con el gran capitán, Jaume Bartrolí.

R. Era una persona excelente. Le hacíamos sufrir mucho. Pero al final logramos estar en Australia dos veces jugando el Challenge Round. Teníamos que jugar allí y en hierba, contra Roy Emerson, Fred Stolle, John Newcombe, Toni Roche: 22 títulos del Grand Slam y 57 títulos grandes de dobles. Y Santana todavía le ganó a Emerson.

P. En 1965 se produjo la primera final de España. Y en el camino ganaron a Estados Unidos en el RCT Barcelona en la semifinal interzonas. Usted logró una victoria épica contra Dennis Ralston.

R. Me ganaba dos sets a uno y 4-1 y pude remontar. Fue un gran éxito porque aquel punto nos situaba 2-0. Por tanto, fue un punto decisivo. Y ellos habían venido con Pancho González de capitán, anunciando que nos ganarían por 5-0 y con mucha chulería. Y el tercer día, Lis Arilla y Santana ganaron el doble a Ralston y Graebner con 11-9 en el quinto set, remontando un 2-5 en contra, y salieron a hombros de la pista. Un periodista del Daily Telegraph le preguntó si el 5-0 que había anunciado sería en contra. Y Pancho le pegó un puñetazo y tuvo que marcharse por patas. Ralston comenzó a romper raquetas contra las paredes del vestuario. Acabamos 4-1.

Kodes me tiró al ojo con intención. Tengo afectado el nervio óptico en un 50%”

P. Y luego jugaron contra India y llegó la final.

R. Viajamos a Australia pasando por Los Ángeles. Estuvimos allí dos meses entrenando. Jugamos partidos en el Beverly Hills Tennis. Y Pancho Segura, que nos entrenaba, nos llevó a casa de algunas celebridades, como Dean Martin, Charlon Heston, Kirk Douglas, Tony Bennett. Estuvimos cuatro meses concentrados para la Copa Davis. Estábamos Santana, Lis Arilla, Juan Manuel Couder y yo. Recibíamos 400 pesetas diarias de dieta y si ganábamos, el doble. Santana recibía siempre el doble.

P. ¿Y de la final de 1967 qué recuerda?

R. Que gané puntos muy difíciles. Contra Rusia, gané a Alex Metreveli remontando ocho puntos de partido en contra. Jugábamos en la central del RCT Barcelona en tercera ronda. Y algunos diarios salieron diciendo que yo había perdido, porque era ya muy tarde y debían cerrar su edición. En Rumanía fue también terrible, en la final europea, contra Tiriac i Nastase. Y Tiriac intimidaba a los jueces de línea. Nos cantaron malas bolas clamorosas. Ganamos de casualidad y salimos corriendo. No puede jugar por lesión en la muñeca contra Gran Bretaña. Luego Sudáfrica, donde no jugué por mis problemas con la presión y la altura. Y debutó Orantes. Y Australia, en Brisbane, con un calor asfixiante. Yo no jugué ningún partido.

P. ¿Cómo se forjó su doble con Manuel Orantes, uno de los más grandes de la historia?

R. Tras la final de 1967, nos dejaron dos meses en Australia a Orantes y a mí para que aprendiéramos a jugar en hierba. Nos dieron 500 pesetas diarias. Así que vivíamos en pensiones de mala muerte, aunque éramos el futuro del tenis español. El resto del equipo se fue antes de la cena oficial y yo tuve que hacer de presidente de la federación y hacer un discurso en inglés. Nos hicimos muy amigos. Y jugamos ya el Open de Australia y seguimos juntos toda nuestra carrera. Jugamos 13 partidos de Copa Davis y no perdimos ninguno. Y ganamos el Masters en Suecia en 1975 y acabamos el año como la pareja número uno del circuito.

P. ¿Cuál es su mejor recuerdo?

R. Mi victoria en el Godó, ahora Open Banc Sabadell. La final del Open de Australia de 1968. Y recuerdo también el título que le gané a mi hermano José María para colgarme el oro en la Universiada de Tokio en 1967. En individuales gané en Munich, Estambul. Siete u ocho títulos individuales. Y en dobles

P. ¿Y el peor?

R. Mi derrota contra Pala ante Checoslovaquia por mis problemas con el ojo. Pero me tomé la revancha un año más tarde.

Más información