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El estilo Juventus mide al campeón

Aunque sin Pogba, lesionado, el conjunto de Allegri tiene elementos suficientes para plantear una eliminatoria complicada, como el español Álvaro Morata y Carlos Tévez

Juventus, semifinales de la Champions Ampliar foto
Morata trata de controlar el balón ante los jugadores del Mónaco Dirar y Raggi. AP

La constelación de estrellas que albergan Real Madrid, Barcelona y Bayern ha colgado al Juventus de Turín la etiqueta de ser el rival más asequible de los cuatro que componían el bombo. Ese cartel, impensable no hace mucho, refleja esa realidad del fútbol italiano en la que ninguno de sus clubes grandes ha podido emparentarse económicamente con los gigantes europeos. Dominadora incontestable de la Serie A, la Juve cuenta con un bloque armado y trabajado primero por Antonio Conte y heredado este curso por Massimiliano Allegri. Un equipo hecho con el paso del tiempo, con los automatismos atornillados en la cabeza de sus jugadores, una mixtura equilibrada de veteranía y juventud que el Madrid pondrá a prueba el 5 de mayo en Turín y el 13, ocho días más tarde, en el Bernabéu. “Un equipo campeón, un estadio enorme y exigente y uno de los técnicos más ganadores. Pero en la cancha somos once contra once”, tuiteó Allegri cuando conoció el sorteo.

“Tienen una historia legendaria”, advierte Carlo Ancelotti, que tuvo un paso oscuro y hasta un punto desagradable por el banquillo juventino entre 1999 y 2001, donde nunca fue aceptado por la hinchada. Pero Ancelotti sabe bien a qué se enfrenta. La vecchia signora conserva el pedigrí, el llamado estilo Juve, una rebeldía inquebrantable ante la derrota desde el esfuerzo y el orgullo que le emparenta con el Madrid. Hubo un tiempo en el que ese espíritu Juve era bidireccional entre el club y los trabajadores de la FIAT, el gigante de la automoción propiedad, como el club blanquinegro, de la familia Agnelli.

La Juve está a punto de conquistar su 32º scudetto (cuenta con 15 puntos de ventaja sobre Roma y Lazio), por lo que a Ancelotti le preocupa el margen de maniobra que eso le otorga para preparar la eliminatoria. “Prácticamente ha ganado la Liga italiana. Entonces, se pueden centrar mejor en la competición europea”, señala el técnico madridista. Intuye Ancelotti una eliminatoria dura, trabada y hasta similar a la que acaba de protagonizar con su vecino. “Tenemos la confianza para seguir nuestro sueño, que es jugar otra final después de lo del año pasado. Para ganar necesitamos al mejor Real Madrid, el que ha jugado contra el Atlético, con las mismas ganas e ilusión”, avisa Ancelotti, que podrá contar con Marcelo y casi seguro con Benzema y Bale.

El cambio de Morata por Llorente le ha dado más contragolpe a un equipo en el que Pirlo sigue manejando los tiempos

En el partido de ida Ancelotti no podrá contar con Modric para tratar de romper el entramado defensivo de Allegri. Este abandonó muy pronto su idea de instaurar una defensa de cuatro que reemplazara a la de tres de centrales que consolidó Conte. Sin Cáceres, lesionado, el trío lo forman ahora, el contundente Chiellini, Barzagli y Bonucci. Tres escudos por delante de Buffon, que está en plena explosión de la plenitud del portero veterano. A sus 37 años impone mucho. Desde la defensa y la portería (es el equipo menos goleado de la Champions, 0,3 de promedio), se puede decir que la Juventus está en condiciones de plantearle una de esas eliminatorias ásperas, con ese sello tan italiano de encomendarse al portero, a la defensa y al contragolpe. Aunque es un equipo camaleónico, capaz de jugar en campo contrario contra rivales inferiores y promediar un 60% de posesión de balón, el tercer registro de la competición, justo por detrás de Bayern (66) y Barça (64).

Con Pogba lesionado, ese perfil de equipo rocoso y duro de pelar se rebaja, aunque también gana en sincronía por la tendencia del francés a imponerse en los partidos desde cierta anarquía táctica. Probablemente no hay un mediocentro en el fútbol europeo que ocupe tanto campo y que influya más en las zonas que ocupa. Sin él, Allegri ha configurado un centro del campo que juega en los tiempos que marca Pirlo, con síntomas de declive físico, pero con el juego metido en la cabeza como siempre. A partir del ritmo que marca Pirlo trata de imponerse desde el dinamismo de sus dos volantes, Vidal y Marchisio, dos llegadores de trabajo y buen pie. Cuando Allegri utiliza al argentino Pereyra, ese perfil de equipo de llegada poderosa desde el centro no se resiente.

A ese cogollo central lo refuerzan dos laterales largos que se hacen notar mucho cuando juega a dominar en campo contrario ante rivales inferiores. El suizo Lichtsteiner tiene más fútbol que nombre. Es muy ofensivo, más que Evra, que con el paso del tiempo selecciona más sus subidas al ataque.

Es en la delantera donde Allegri ha podido introducir matices y el cambio de ficha de Morata, con ganas de reivindicarse, por Llorente para acompañar a Tévez. Desde el principio del curso al argentino le ha concedido más libertad para moverse por todo el frente de ataque, pero siempre enfilando el área de afuera hacia dentro. El cambio de Morata por Llorente le ha dado más contragolpe desde la potente zancada del exmadridista y también un ataque menos condicionado por la envergadura del riojano.

Con la séptima en el recuerdo

Mijatovic marca el gol que le dio al Madrid su séptima Copa de Europa.
Mijatovic marca el gol que le dio al Madrid su séptima Copa de Europa. Reuters

La Juventus está ligada al fin de una sequía que atormentó al madridismo durante 32 años. El conjunto turinés, con dos Champions (1985 y 1996), fue el rival de la séptima Copa de Europa. Aquel gol de Mijatovic en Ámsterdam devolvió al Madrid su condición de rey de Europa en 1998 cuando no partía como favorito ante un equipo liderado por Zidane. Dos años antes, la vecchia signora eliminó al Madrid de los cuartos de final, 1-0 en el Bernabéu y 2-0 en Turín. De aquella eliminatoria quedó grabada la imagen de Raúl, que era un crío, encarándose con el veterano Vierchowood, uno de los componentes de la selección italiana campeona del mundo en 1982 que daba sus últimos coletazos a su carrera.

Otro enfrentamiento directo también que supuso un punto de inflexión en la historia blanca fueron las semifinales de 2003. El Madrid se impuso en el Bernabéu 2-1 y perdió 3-1 en la vuelta, con un penalti fallado por Figo. Aquel fue el último partido europeo con Del Bosque en el banquillo. En el vuelo de regresó se empezó a gestar su no renovación, cuando meses antes desde la zona noble del Bernabéu se hablaba de que sería el Ferguson del Madrid. En la temporada 2004-2005, de nuevo la Juve salió ganadora de un cruce de octavos. En la temporada 85-86 se midieron en octavos y pasó el Madrid tras una actuación memorable de Buyo en la tanda de penaltis que dejaba fuera al vigente campeón liderado por Platini.

El primer enfrentamiento en eliminatorias se dio en 1962 y hubo que acudir a un tercer partido de desempate en París para dirimir el pase a semifinales. Sívori y Di Stéfano eran cabezas de cartel en dos grandes clubes que se miraban de reojo. En la fase de grupos han coincidido en dos ocasiones, la última en la última edición con victoria blanca en el Bernabé (2-1) y empate en Turín (2-2). En 2009 la Juve se impuso en los dos partidos (2-1) y (0-2).

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