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PSG-Barcelona: No valen medias tintas en París

Tan versátil como cuestionado, el Barcelona visita a un PSG intimidatorio, pero sin Ibrahimovic

Neymar y Messi en el entrenamiento en el Parque de los Príncipes. Ampliar foto
Neymar y Messi en el entrenamiento en el Parque de los Príncipes. AFP

El Barça vuelve a París. El Parque de los Príncipes acabó con la condición de invicto del equipo de Luis Enrique en septiembre y hoy se dispone a chequear su salud futbolística después del frustrante empate liguero en Sevilla. Los azulgrana se han corregido mucho y bien desde que disputaran la fase de grupos con el PSG (3-2). Aunque se ha agrandado el culto a Messi, ya no encajan goles a balón parado como entonces, cuando fueron batidos por David Luiz y Verrati —hoy suman tres en 23 jornadas—; son capaces de tocar o correr, de acortar o alargar, o bien de abrir la cancha con los puntas; de dominar las áreas o pelotear; de ganar o empatar después de que su última derrota en los últimos 22 partidos se produjera el 21 de febrero ante el Málaga (0-1) en el Camp Nou.

Tanta versatilidad, sin embargo, ha cuestionado su personalidad, por más que opte a ganar la Copa, la Liga y la Champions, tantos títulos como el PSG, que además ya conquistó la Copa de la Liga. No acaba de completar un gran partido y a la discontinuidad de su juego hay que añadir el contencioso abierto por Neymar después de desairar a Luis Enrique tras ser cambiado en Nervión. El brasileño se ha cansado de que le cambien uno de cada dos partidos mientras que Luis Suárez sale uno de cada tres, por ninguno de Messi. La ausencia de Alves, sancionado, tampoco ayudará a cuadrar la mejor alineación porque ni Montoya, Adriano o Bartra, sus posibles sustitutos, compiten con el brasileño, y menos en la Champions.

La ausencia de Alves no ayudará a cuadrar la alineación porque ni Montoya, Adriano o Bartra compiten con él, y menos en la Champions

Más complicado será para el técnico parisino, Laurent Blanc, confeccionar el equipo porque Ibrahimovic y Verrati están suspendidos; y difícilmente podrán jugar David Luiz y Motta. La precaria situación del PSG invita al Barça a sacar el mejor resultado posible en París porque los franceses recuperarán efectivos para el Camp Nou. No se olvida que jugando con uno menos por la expulsión de Ibra eliminaron en octavos al Chelsea, uno de los favoritos del torneo, en Stamford Bridge. Nadie quiere como rival al equipo de Blanc, que ha heredado el papel que la temporada pasada defendió el Atlético. Hay un nuevo dato preocupante para los azulgrana: el PSG lleva 33 partidos sin perder como local en Europa y el Barça no sabe cómo ganar en París.

A pesar de la problemática generada por Ibrahimovic, que blasfemó contra Francia y ha sido castigado con cuatro partidos, situación que ha generado un boicot del club a Canal + por registrar en una zona de acceso restringido las palabras del sueco —“país de mierda”—, el PSG vive un momento de vino y rosas, insospechado a mitad de temporada, cuando se cuestionaba a Blanc. El técnico francés ha formado un plantel sólido, solvente en la estrategia y complicado para el Barça, que volverá a contar con Mascherano para ganar agresividad después de la falta de consistencia en Sevilla. El reto es muy exigente para los azulgrana, entregados a sus tres delanteros, incapaz a veces de controlar partidos exigentes como el que se presume en París.

El PSG vive un momento de vino y rosas, insospechado cuando se cuestionaba a Blanc, que ha formado un plantel sólido, solvente en la estrategia y complicado para el Barça

Messi, Neymar y Luis Suárez ya batieron a Sirigu. El argentino, que por vez primera en un año viajó acompañado de su padre y dos hermanos, lleva ocho goles, uno menos que Luiz Adriano (Shakhtar) en la Champions. París nunca fue el destino preferido del 10, que se lesionó de gravedad hace dos años en un partido contra el PSG. La presencia de Messi y los duelos particulares (Cavani-Suárez, Thiago Silva-Neymar o Mascherano-Lavezzi) agrandan el interés de una cita muy esperada en Europa. Necesitará corregirse el Barça y cuadrar el partido perfecto si aspira a eliminar a un rival que rebosa confianza, fortaleza, intimidatorio colectivamente, cada vez más experto en la Champions. Al Barça no le valen las medias tintas en París.

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