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Simeone elige a Oblak y Mandzukic ante el Madrid por el juego aéreo

El técnico del Atlético considera más completo al esloveno que a Moya y prefiere jugársela de inicio con el croata antes que con la velocidad de Torres

Oblak saca de puerta en un partido de Copa frente al Barcelona en el Camp Nou Ampliar foto
Oblak saca de puerta en un partido de Copa frente al Barcelona en el Camp Nou picture alliance / Gruppo/S. Lau / Cordon Press

Cuando Moyá gozaba de la titularidad, los entrenamientos del Cerro del Espino estaban impregnados de paradas imposibles de Jan Oblak, el portero más caro (16 millones de euros) de la historia del fútbol español. Compañeros, directivos y cuerpo técnico hablaban sin parar de lo que veían en los entrenamientos, penaltis parados, incluidos. “Es muy bueno”, se repetían unos y otros.

¿Cómo quitar a Moyá, héroe de la Supercopa conquistada al Madrid, del primer derbi liguero de este curso (1-2) y de rendimiento notable? Simeone intentó el cambio en el primer partido de la Champions en Atenas (3-2). La jugada le salió mal. Oblak encajó tres goles en los tres primeros disparos y Simeone cerró el debate abierto por él mismo. Lo relegó a la Copa hasta la lesión de Moyá en el partido de vuelta ante el Leverkusen. Oblak salió del apuro siendo decisivo en la tanda de penaltis. Dos vuelos espectaculares, uno en Córdoba y otro ante la Real en el Calderón, cuando el Atlético estaba poco exigido, han generado la sensación de portero de equipo grande, capaz de responder en frío a situaciones límite.

Recuperado ya Moyá, Simeone anunció que será Oblak el que hoy defienda la portería. La elección tiene que ver con la impresión del cuerpo técnico de que el esloveno es un portero más completo. En la académica división de los guardametas entre activos (los que tratan de anticiparse al remate) y reactivos (los que esperan el disparo fiados a sus reflejos), Oblak pertenece a la primera y Moyá a la segunda.

No hay equipo que obligue más al Madrid a colgar balones que el Atlético, hasta 48

La elección tiene sentido desde el tipo de partido al que trata de llevar Simeone al Madrid cuando se siente muy dominado. No hay equipo que haga replegarse más en su campo al Atlético ni tampoco conjunto al que los rojiblancos obliguen a tirar más centros desde los costados porque se sienten seguros en el juego aéreo. En los seis enfrentamientos de este curso, el Madrid tiró una media de 30 centros al área del Atlético desde los flancos, cuando su promedio no llega a 20 contra el resto de rivales. La vuelta de los octavos de final de la Copa disputada en el Bernabéu disparó el registró de centros al área de los jugadores de Ancelotti hasta los 48. En los otros cinco encuentros fue de 20, 29, 23 30 y 12, este último en el 4-0 de la Liga en el que Madrid entregó la cuchara muy pronto y apenas atacó.

El juego aéreo, por esperar demasiado los centros, o por no salir, había generado dudas sobre Moyá antes de su lesión. La propia hinchada del Calderón, en el gol que supuso el empate del Valencia (1-1), generó un murmullo acusador. Algunos jugadores del Atlético imaginan que con Pepe y Ramos, el Madrid adelantara la línea defensiva y que les someterá a una presión que les impida salir de su propio campo. Simeone tiene claro que, ante ese dominio, lo conveniente es ese repliegue ordenado que obligue al Madrid a colgar balones. Ahí se antoja decisivo el papel de Miranda y de Godín y también la anticipación de Oblak. Sus compañeros aprecian a un portero que con la tranquilidad con la que asume la responsabilidad les recuerda a la misma serenidad insultante de Courtois.

Están convencidos en el vestuario de que el Madrid, además de que tratará de igualarles en intensidad como prevé Simeone, tratará de cambiar ese juego ofensivo de colgar balones con más pases filtrados por dentro aprovechando la presencia de Modric y de James.

El Cholo apuesta por el juego de espaldas

del croata y sus

dejadas a Griezmann

Parte del planteamiento de Simeone está encaminado a dejar la portería a cero, “aunque lo mejor es ganar”, dice el técnico, que anunció que arriba jugará Mandzukic. Intocable Griezmann, el técnico se la va a jugar de inicio con la apuesta del verano y no con la velocidad de Torres o la movilidad de Raúl Jiménez. Ante una presión agobiante del Madrid, el Atlético va a tratar de jugar a lo que Germán Burgos llama la estrategia de la catapulta. “Balones largos y que presionen en el aire si quieren”, suele decir el segundo de Simeone, que como el Profesor Ortega, aún no ha firmado la renovación.

En ese plan de juego vertical y aéreo, Mandzukic desempeñará un papel trascendental, bien para hacer prolongaciones para la carrera de Griezmann, bien para aguantar el balón y esperar la llegada de los centrocampistas y del lateral de turno.

Entre el plantel, que habla de la presión extra que supone una eliminatoria de Champions contra el Madrid, también se daría por bueno acudir al Bernabéu con un empate. Desde que se supo el sorteo nadie en el Atlético quiere oír hablar de la final de Lisboa. Tampoco se toma como referencia el 4-0 de la Liga por las bajas que tenía el Madrid ese día. La única referencia válida para que no vuelva a repetirse la dio ayer Simeone. Acepta una derrota por inferioridad técnica, pero no por intensidad como hace un año en la Copa (3-0).

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