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El Bayern cae en la emboscada

Trabado, el equipo de Guardiola se topa con la telaraña del Shakthar en un duelo muy rudo, en el que se cometieron 35 faltas y Xabi Alonso fue expulsado por Undiano Mallenco

Undiano Mallenco expulsa a Xabi Alonso. Ampliar foto
Undiano Mallenco expulsa a Xabi Alonso. AFP

Seis amonestaciones y un expulsado. 35 faltas. Vendajes, entradas feas y una buena dosis de gresca. El balance final del encuentro en Lviv bien podría traducirse en el parte bélico de una pequeña batalla. Y eso que en la antesala del duelo todo eran buenas maneras, feeling, buen rollo. Antes de viajar a Ucrania, el Bayern le tendió una mano a Ucrania con un donativo a un hospital de Lviv para sufragar el tratamiento médico de 60 niños. Desde los micros, Guardiola elogió el dilatado historial de Lucescu y el técnico rumano devolvió los elogios regalándole los oídos al entrenador del Bayern. Atrás quedaban las rencillas del pasado, cuando el entrenador del Shakthar criticó a voz en grito (“¡Vergüenza, vergüenza!”) un triunfo del Barcelona en Donestk, allá por 2008. Fair play, por encima de todo.

SHAKTHAR, 0 - BAYERN, 0

Shakthar: Pyatov; Srna, Kucher, Rakytsky, Shevchuk; Fernando, Fred; Douglas Costa (Marlos, m. 78), Alex Teixeira, Taison (Wellington, m. 84); y Luiz Adriano (Gladkiy, m. 89) . No utilizados: Kanibolotskiy, Azevedo, Ordets, Ilsinho, Dentinho.

Bayern: Neuer; Rafinha, Boateng, Alaba; Ribéry, Xabi Alonso, Schweinsteiger, Bernat; Robben, Müller (Badstuber, m. 70) y Götze (Lewandowski, m. 75). No utilizados: Reina, Dante, Benatia, Rode y Pizarro.

Árbitro: Undiano Mallenco. Expulsó a Xabi Alonso en el m. 65 por doble tarjeta amarilla. Amonestó a Srna, Rafinha, Douglas Costa, Fred, Boateng, Schweinsteiger.

34.000 espectadores en el Lviv Arena.

Sin embargo, en el momento en el que Undiano Mallenco hizo resoplar su silbato se acabó la cordialidad. Uno quiso hacer y el otro no le dejó; el uno fabricaba y el otro destruía; el uno apuntaba al marco contrario y el otro se empeñaba en sellar el suyo propio. Lucescu, zorro viejo, tendió una verdadera emboscada a los alemanes. Minas por todo el campo; también en el ego de sus seis jugadores brasileños, a los que trató de herir el orgullo con una referencia en la previa a la goleada histórica de Alemania a Brasil en el pasado Mundial, que por eso domina como pocos el registro de las emociones.

Desde el inicio, el Shakthar mordió, y el Bayern, que no admite displicencias y también se pone rudo si lo exige el libreto, entró al trapo con todo. Rafinha se las tuvo tiesas con Luiz Adriano, el cañonero del torneo con nueve dianas, dos palmos por encima del lateral; Serna repitió la escena con Boateng, en otro duplicado del punto y la i; y Shevchuk acabó con un vendaje tras un lance con Müller. Fue este el único que pudo alterar el biorritmo del partido, pero disparó demasiado alto después de una hermosa cesión de Ribéry.

El Shakthar mordió, y el Bayern, que no admite displicencias y sabe ponerse rudo, entró con todo

Mucho enredo, mucha pierna fuerte y poco fútbol, por tanto. Una noche exigente para Undiano, que a los 20 minutos del segundo acto expulsó a Xabi Alonso, amonestado en el primero, tan acelerado toda la velada que pudo haberse ido antes al vestuario si el colegiado navarro no le indulta antes por una entrada a destiempo a Luiz Adriano. No lo hizo después, cuando el vasco interrumpió con un toque leve un avance de Alex Teixeira, y el Bayern se quedó con uno menos.

Guardiola intentó recomponer el puzle. Introdujo al zaguero Badstuber para compensar el engranaje defensivo e incluso no renunció a su objetivo inicial de llevarse un gol de Lviv con el relevo de Lewandowski por Götze. Más dinamita arriba. Pese a estar en inferioridad, controló y dominó el Bayern, pero su adversario no le ofreció una sola rendija. El experimentado Srna lideró a su pequeño ejército de zapadores y el Shakthar sí que logró completar la misión encomendada por su entrenador, el astuto Lucescu. Marcador a cero, un oponente nublado y el jugosísimo botín antes de visitar la caldera muniquesa dentro de tres semanas.

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