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Dos fogonazos del Espanyol

Los visitantes, semifinalistas en la Copa, estiran su racha al ganar al Málaga con goles de Álvaro González y Sergio García

Álvaro González marca pese a la oposición de Weligton y Angeleri. Ampliar foto
Álvaro González marca pese a la oposición de Weligton y Angeleri. EFE

La justicia es ciega. También en el fútbol. El Espanyol se llenó las manos de puntos en La Rosaleda, cuando el Málaga fue el que honró al juego en el tapete. Endulzado por la racha en la Copa, el conjunto blanquiazul derrotó al Málaga en su feudo y estiró su idilio. Álvaro y Sergio García sellaron el triunfo.

Málaga, 0-Espanyol, 2

Málaga: Kameni; Rosales (Horta, m. 85), Angeleri, Weligton, Boka; Camacho, Darder (Duda, m. 75); Castillejo, Juanmi (Javi Guerra, m. 65), Samuel; y Amrabat. No utilizados: Cousillas; Torres, Tissone y Recio.

Espanyol: Casilla; Arbilla, Álvaro, Moreno, Duarte; Vázquez, Sánchez (Colotto, m. 80), Abraham, Sevilla (López, m. 68); Sergio García y Caicedo (Stuani, m. 63). No utilizados: Pau; Fuentes, Álvarez y Montañés.

Goles: 0-1. M. 41. Álvaro. 0-2. M. 92. Sergio García.

Árbitro: Gil Manzano. Expulsó a Colotto (m. 81) y amonestó a Abraham, Víctor Sánchez, Darder, Amrabat, Camacho, Arbilla, Stuani, Casilla y Sergio García.

La Rosaleda. 16.134 espectadores.

Ya no hay dudas con el Málaga de Javi Gracia. El técnico navarro edificó un equipo que atesora el balón. Su planteamiento era apetecible para el Espanyol, que explota como pocos el fútbol vertiginoso. Sobre todo cuando mezclan Caicedo y Sergio García con el ligerito de Lucas Vázquez. Pero nada de eso pasaba en La Rosaleda. En cambio, a los blanquiazules les dio por tachar una de sus cuentas pendientes de la temporada: el balón parado. Antes de la corneta que cerraba el primer acto, Sevilla puso el cuero en el punto de penalti y Álvaro saltó entre los somnolientos Weligton y Angeleri y clavó un testarazo imparable para Kameni.

De merecimiento nada, de efectividad todo. El Málaga era el dueño del partido. Al doble pivote que forman Camacho y Darder, despierto en birlar el cuero y con criterio para repartirlo, se les sumaba Juanmi y entre los tres le ganaban el duelo en la medular a los combativos Víctor Sánchez y Abraham. Tienen buen gusto por el juego los chicos de Gracia, sobre todo cuando abren campo para Castillejo y Samuel, extremos picantes en el mano a mano y con botas sutiles para tocar. Manejaban la pelota los andaluces, aunque chocaban contra el muro blanquiazul, bien puesto en la cancha, cerca de Casilla. Así el Málaga asustaba desde la larga distancia, como cuando Amrabat sacó un mísil desde el balcón del área que chocó contra los puños de meta catalán.

No se alteró el guion cuando se levantó el telón del segundo acto. El Málaga quería tejer fútbol y el Espanyol se agazapaba a orillas de Casilla. No era clarividente el conjunto andaluz en el último pase, pero cada minuto había menos noticias de Caicedo y Sergio García, muy desconectados. Como la pugna ya sólo tenía un cuadrilátero, el área del Espanyol, los técnicos agitaron la pizarra. Tanques para ganar en las alturas, Javi Guerra en el Málaga, y Stuani y Colotto en el Espanyol.

Un minuto estuvo el central argentino en el campo, porque Javi Guerra pescó un rechace y en un intento de jugar a hacer de portero (el balón rebotó en el larguero), se ganó la roja. El árbitro señaló pena máxima, pero Casilla le atragantó el grito a Amrabat. Y cuando el Málaga se descontroló, los visitantes liquidaron el partido a su estilo. Una contra de Sergio García cerró el partido. El Espanyol anda con estrella, ahora también en la Liga.

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