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Eusebio se quedó solo

Jordi Vinyals, entrenador del Juvenil A, es nuevo técnico del Barcelona B

Eusebio, durante un partido del Barça B. Ampliar foto
Eusebio, durante un partido del Barça B. AS

Eusebio Sacristán deja el banquillo del Barça B. Así lo anunció ayer el Barcelona, que prescindió del técnico después de tres temporadas y media en el filial. Acorralado por los malos resultados, 17º en Segunda A y a dos puntos del descenso, la cabeza del entrenador de la Seca pendía de un hilo. “Nos interesa que el Barça B se mantenga en Segunda”, había anunciado el presidente Josep Maria Bartomeu. Y aunque Eusebio pedía paciencia, la categórica caída en La Romareda (4-0) le sentenció. Jordi Vinyals, entrenador del Juvenil A y buen conocedor del grueso del plantel del filial, se sentará en el banquillo del Miniestadi.

Lleva un curso agitado el Barça. Jordi Roura y Aureli Altimira se hicieron cargo del fútbol formativo en mayo, Andoni Zubizarreta fue despedido como director deportivo en enero, junto con Narcís Julià y Albert Valentín, y ahora su lugar lo ocupa una comisión formada por el Braida, Rexach y los directivos Bordas y Mestre. Sin Zubizarreta, Eusebio se quedó huérfano de confianza.

Falta de confianza

La soledad de Eusebio no se suscribía sólo en los despachos. El técnico había perdido ascendencia en su plantilla. “No había ninguna motivación en ir a los entrenamientos. Siempre hacíamos los mismos ejercicios”, cuentan desde el vestuario del Miniestadi. Eusebio tenía la misión de encajar cada temporada un rompecabezas con los jugadores que llegaban del juvenil, sumadas a las incorporaciones, pero, sobre todo, el entrenador debía lidiar con jóvenes con la cabeza puesta más en el futuro que en el presente —alguno incluso tiene garantizada la ficha del primer equipo para la próxima temporada. “El que piense en este equipo como un escaparate, mejor que salga ya”, había dicho Eusebio.

No hubo manera de levantar el ánimo del equipo que la temporada pasada firmó el tercer puesto y esta temporada naufraga: 26 puntos en 24 jornadas. “Llegó un punto en que nos daba lo mismo ganar que perder”, afirma algún futbolista. “He trabajado aquí siempre con la misma idea: formar jugadores para el primer equipo. Este equipo es diferente al resto de los de Segunda A. Necesitamos ese pelín de paciencia más”, explicaba Eusebio, siempre reivindicativo: “Yo sé cómo salir de ahí”. No tuvo la paciencia solicitada. “Eusebio, como cualquier entrenador, está sujeto a los resultados”, había explicado Bartomeu. Quedó demostrado. El club despide por primera vez en su historia al entrenador del Barça B.

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