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ENTREVISTA A CHERYSHEV | Jugador del Villarreal

“Esto es un juego y si no juegas, ¿de qué sirve?”

El atacante hispano-ruso, de 24 años, explica las dificultades de su trayectoria y las claves de su actual éxito en el Villarreal

Cheryshev, antes de la entrevista en la ciudad deportiva del Villarreal. Ampliar foto
Cheryshev, antes de la entrevista en la ciudad deportiva del Villarreal.

“¿Necesitan algo más?”, pregunta Denís Chéryshev (Nizhni Novgorod, Rusia, 24 años) después de 35 minutos de entrevista. Gasta modales exquisitos este atacante hispano-ruso que triunfa en el Villarreal, se declara cinéfilo y vive en el Grao de Castellón, donde “alguna paella ya ha caído”.

Pregunta. Empezó a jugar en Mareo a los cinco años.

Respuesta. Sí, en la escuela de Mareo, no en el Sporting. Me llevó mi padre, y no había jugado nunca antes. Le pegaba de puntera al balón y los entrenadores me decían que le pegara de empeine o con el interior, y yo les decía que me dejaran en paz, que yo le pegaba de puntera y ya está. Buenos recuerdos, jugando en campos de tierra y llenándonos de barro.

P. ¿Cómo es la cultura rusa comparada con la española?

R. De mi estancia en Rusia me acuerdo de pocas cosas porque llegué a España con cinco años, cuando mi padre se vino a jugar al Sporting de Gijón. Aquí la gente es más abierta y yo me encuentro muy a gusto. En Rusia, a la gente le cuesta un poco más abrirse, pero son buenas personas. Puede ser que por el clima. El tiempo siempre está nublado, hace frío. Cuando voy con la selección no hay ningún problema. Mi carácter es más europeo, más español, porque me he criado aquí, pero mis genes, mi físico, son rusos indudablemente.

P. ¿Llega a España sin saber nada de castellano?

R. Nada. Llego en tercero de preescolar al colegio Liceo La Corolla de Gijón. No entendía nada. Los dos primeros meses me los pasé llorando. A los tres o cuatro meses, siendo niño, con gestos te vas entendiendo un poco. No me costó nada aprender el idioma porque el español es sencillo.

P. ¿Qué jugador era su padre?

“Lo que estoy disfrutando no lo había vivido nunca. No lo cambio por nada”

R. Siempre ha sido mi referente y mi favorito. Tenía una velocidad que se la he visto a muy pocos. Siempre me gustaba ir a verle jugar a Gijón, después a Burgos. Era rapidísimo, mucho más que yo. En una carrera, aún a sus 45 años, me ganaría en los primeros cinco metros. Era muy explosivo. Ahora está entrenando en un equipo en Kazajistán, trabajando en lo que le gusta.

P. ¿Qué relación ha tenido con él?

R. Si he llegado donde estoy, en gran parte es por él. De pequeño yo tenía muchas dudas sobre mí, sobre mi juego. Él me decía que no me preocupara, que entrenara al 100%, dándolo todo y al final tendría el premio. En cadetes, en el Madrid jugaba poquito y me comía mucho la cabeza. Yo era pequeñito, pegué el estirón tarde. Pensé que tal vez no era tan bueno como creía. Me quedaba muchas veces sin convocar y llegaba a casa y me ponía a llorar. Y me iba con mi padre a entrenar a un parque. Mi padre me decía que estuviese tranquilo, que esto era una carrera larga. Y tenía razón. Ves como compañeros se van quedando por el camino y tú sigues adelante. Es verdad que he tenido suerte, que me han dado oportunidades, pero hay que buscarlas.

P. ¿Y qué papel ha jugado su madre en su educación?

R. Mis padres siempre me han exigido que diera lo máximo. En el fútbol me decían que hacía cosas bien y otras que no las hacía bien y tenía que trabajar en ellas. En los estudios siempre he tenido facilidad para estudiar, me gustaba. En junio pasado terminé la carrera de INEF. Me gusta mucho leer, la filosofía. Ahora leo mucho temas de psicología, de utilizar la mente. De los clásicos rusos he leído muy poco. Mi madre me leía de pequeño poesía, insistía en que aprendiera ruso y me daba una hora de clase después del colegio. Por ella hablo bien ruso. También hablo español, obviamente, y me defiendo en inglés.

P. ¿Fue fácil elegir jugar en la selección rusa?

De pequeño yo tenía muchas dudas sobre mí, sobre mi juego. No iba convocado, llegaba a casa y lloraba”

R. Sí. Aparte de sentirme con el deber de jugar con Rusia, yo sabía que iba a tener más posibilidades que con España. Me siento ruso y cuando suena el himno, lo canto y se me eriza la piel. España nunca me llamó.

P. ¿Qué tal con Capello [el seleccionador]?

R. Muy bien. Con él hablo en castellano. Estoy muy agradecido. Después del año de lesiones que pasé con el Sevilla, me llamó y me dijo que no iba a ir convocado al Mundial, lo que me pareció justo. Pero me dio la oportunidad de si quería ir con la selección a Brasil para entrenar y así estar bien en pretemporada para el equipo en el que estuviese. Y fui. Estuve mes y medio entrenando y me ayudó muchísimo para llegar bien al Villarreal después de un año parado.

P. ¿Cómo fue su debut con Rusia?

R. Fue contra Estados Unidos, una alegría tremenda. Además mi padre, 20 años antes, también había debutado ante Estados Unidos. Fue un poco sorpresa para mí porque estaba jugando en Segunda División, no había debutado con el Madrid aún.

P. Su facilidad para dar el pase definitivo de gol (ocho asistencias), a pesar de no ser un jugador especialmente técnico, ¿es nueva?

R. Es verdad que nunca he dado tantos pases de gol como este año. Pero las asistencias las hacen buenas los delanteros con sus desmarques y remates. Si tú la pasas y no la meten, no tiene ningún mérito lo que haces. Cuando llego a la zona donde se cuece el pase, intento buscar la solución mejor en décimas de segundo. Es intuición e improvisación. Me entiendo bien con Vietto. Es un gran chaval y se está saliendo.

P. ¿Siempre ha jugado de atacante?

R. En el Madrid también he jugado de lateral, una posición en la que no me encuentro muy cómodo, pero hay que acatar las órdenes del entrenador. Yo salí del Madrid buscando una opción que pudiera jugar en mi puesto natural, que es la banda izquierda o en las zonas de ataque. Aquí la estoy teniendo y estoy muy agradecido.

P. ¿Y la zancada tan potente?

Me siento ruso y cuando suena el himno, lo canto y se me eriza la piel. España nunca me llamó.

R. Eso lo he ganado con los años. Era rapidito, pero como era de los más pequeños, no medía más que una silla, me costaba un poco más.

P. Se considera un atacante zurdo. También hace muchas diagonales y puede jugar por dentro.

R. Ante el Athletic metí un gol que lo trabajamos en el entrenamiento. Nos cruzamos Uche hacia afuera y yo por dentro, y pude controlar y marcar. Una jugada muy trabajada.

P. El Madrid puede repescarle en verano. ¿No teme que pueda cortar su proyección?

R. Hay que ser realistas. Allí en la posición que ocupo está el mejor [Cristiano]. Es una decisión para el final de temporada. Yo lo que quiero es jugar. Lo que estoy disfrutando aquí en el Villarreal no lo había vivido nunca. No quiero cambiarlo por nada. Lo que quiero es jugar, es mi prioridad. Esto es un juego y si no juegas, ¿de qué sirve?

P. ¿Cómo llegó a la escuela del Madrid?

R. Jugaba en el Burgos y me llamaron a la selección de Castilla y León para un triangular en Casarrubuelos, un pueblo de Madrid, contra la selección de Madrid y la de Castilla-La Mancha. Metí dos goles a la selección de Madrid, empatamos a dos y en los penaltis perdimos con un fallo mío. Después del torneo un ojeador del Madrid habló con mi padre para si quería ir al Madrid. Fue cuestión de minutos la decisión. Dije sí.

P. ¿Con qué se queda de su paso por el Madrid?

R. Uno siempre quiere jugar y muchas veces no he tenido la posibilidad. Al final creo que las cosas malas que te pasan te tienen que servir para ayudarte. Si eres capaz de superar esa barrera significa que vas a seguir adelante. Si no eres capaz, te quedas en el camino. Yo me quedo con todo lo positivo que me ha dado el Madrid, que me está dando porque estoy cedido aquí. El Madrid transmite muchos valores, sobre todo de no rendirse nunca, de siempre ir a por la victoria.

P. Debutó con Mourinho.

Hay que ser realistas. Allí [en el Madrid], en la posición que ocupo, está el mejor [Cristiano Ronaldo].

R. Debuté antes con la selección que con el Madrid. Se portó muy bien conmigo. Después de debutar con la selección, me escribió varios mensajes felicitándome y diciéndome que me iba a dar la oportunidad de debutar con el Madrid. Siempre estaré agradecido a Mourinho y yo le miraba con la boca abierta.

P. ¿Algún compañero que le haya impresionado en el Madrid?

R. Es fácil decir que Cristiano. Pero es que es verdad. La forma que tiene de trabajar, de ir al gimnasio, de tratarse, volver al gimnasio y entrenar al máximo nivel. Todo lo que tiene se lo ha ganado a pulso. Se lo merece.

P. ¿Y en el Villarreal?

R. Hay jugadores que no conocía, que no los había visto jugar nunca y que van en moto, como Mario y Jaume Costa. A Bruno le conocíamos todos y sabemos que es buenísimo.

P. ¿Algún técnico preferido?

R. Me gustaría mencionar a Manolo Díaz, el ahora entrenador de la Ponferradina. El año que estuve en el Madrid C en Tercera División fue muy importante. Venía de estar seis meses con el Castilla con Julen Lopetegui y me bajaron al C, un golpe difícil. Él hizo un trabajo psicológico muy grande conmigo y le estoy muy agradecido. Fue crucial.

P. La temporada pasada en el Sevilla la tuvo en blanco por las lesiones.

R. Tuve tres lesiones musculares de isquiotibiales y, cuando me recuperé en un partido de Liga Europa ante el Maribor, me lesioné en el tobillo y estuve dos meses más de baja. Con las muletas iba cargando la pierna de apoyo y, cuando me recuperé, me rompí el quinto metatarsiano. Fue un año duro. Hay que intentar pasarlo.

P. ¿Por qué el Villarreal es un equipo atractivo de ver?

R. Somos un equipo completo. Cuando hay que jugar un fútbol más directo, lo podemos hacer. Cuando debemos tener la posesión, también lo podemos hacer. En eso consiste el éxito. Podemos manejar diferentes alternativas.