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OPINIÓN

Y el público se rindió

Pau y Marc Gasol, en 2013. Ampliar foto
Pau y Marc Gasol, en 2013. AP

Justin Beaver no apoyó a última hora a ningún hombre alto como hizo con Lowry y los Gasol llegaron a buen puerto sin sobresaltos. Ambos serán titulares el mes que viene en Nueva York, y no dejo de preguntarme dónde se encuentra el epicentro de la noticia. En el hecho que hayan sido elegidos o en sus lazos de sangre. Porque digo yo que el que sean hermanos debe colmar de orgullo y satisfacción básicamente a su familia, pero para el resto, si en lugar de Pau y Marc hubiesen sido Pau y Ricky, la alegría de sus compatriotas, o sea, nosotros, debería ser la misma. Pero las noticias necesitan fondo y también adorno, y en este caso ambas cosas se combinan adecuadamente para seducir tanto a medios como a aficionados.

Como para Pau es la quinta vez que resulta seleccionado y para Marc la segunda, no nos puede pillar de nuevas. Salvo por el hecho circunstancial que ambos acuden en la misma edición, no supone ningún gran salto en sus carreras, ni ninguna meta por fin conseguida más allá del encuentro familiar. No, ambos ya han estado ahí, ya habían sido reconocidos anteriormente como grandes entre los grandes. Lo que considero más relevante no es el hecho de su primera titularidad, sino que esta llegue de la mano del voto de los aficionados. En anteriores temporadas, fue el aprecio de los entrenadores el que les abrió la puerta del All Star. Supuestamente los técnicos están mejor capacitados para calibrar las bondades de ciertos jugadores que vayan más allá de las habilidades físicas o circenses. En cambio, el publico, los aficionados, tenían otros parámetros de decisión, que se basaban en conceptos muy básicos y primarios del juego como anotar, saltar mucho y machacar o rebotear. También influía la camiseta y, una vez que llegaron extranjeros, cuestiones de origen. De esta forma, las votaciones para titulares estaban muy marcadas por jugadores atléticos y espectaculares, anotadores de los que se tiran hasta las zapatillas, representantes de grandes franquicias o gente como Yao Ming, al que la comunidad china se hartaba de votarle .

Tendremos que dar por lógico que dentro de tres semanas, Pau y Marc disputen el salto inicial de todo un All Star

El gran mérito de Pau y Marc es que sin necesidad de grandes alardes físicos, tics de megaestrella, anotaciones escandalosas o protagonizar fotos para posters, han sido capaces de ganarse a los aficionados. Su juego va más allá de los destellos que pueblan los highlights de los resúmenes, la forma más habitual que tenemos de ver los partidos en estos tiempos donde escasea el tiempo. La conciencia colectiva, el altruismo, la humildad o la generosidad no son siempre los mejores caminos para ganarte una nominación de estas, pero los Gasol han demostrado que así, Yes you can

Se premia también dos pasos hacia delante. El de Marc al ser mucho más agresivo de lo que acostumbraba de cara a la canasta, lo que le permite hacer los mejores números de su carrera. La relación entre los cambios cuantitativos y cualitativos no suele ser lineal. En el caso de Marc, esos pocos puntos de más por partido le colocan en otra dimensión. Pau, por su parte, se ha convertido en un jugador de béisbol al que le han lanzado un montón de bolas envenenadas en forma de dudas sobre su valor y en casi todas ha mandado la pelota fuera del estadio. Con muchísimas batallas ya en sus piernas y cabeza, su cambio de equipo le ha rejuvenecido casi instantáneamente y su profusión en rondar los 20+10 resultan incuestionables.

Sumados a sus números los intangibles, que con su inteligencia los hacen hasta tangibles, la rendición de los dos universos, el de los entrenadores y el de los aficionados, se ha producido, por lo que tendremos que dar por lógico que dentro de tres semanas, Pau y Marc disputen el salto inicial de todo un All Star.

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