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Feliciano, el escapista

El toledano, que salvó tres puntos de partido en su debut, neutraliza otro ante Mannarino

Los españoles Ferrer y Muguruza y el serbio Djokovic también pasan a la siguiente ronda

Feliciano López devuelve la bola al francés Adrian Mannarino. Ampliar foto
Feliciano López devuelve la bola al francés Adrian Mannarino. EFE

Melbourne sigue cobrándose víctimas. El jueves, la segunda ronda del torneo se compitió con casi 40 grados y 25% de humedad. Un castigo para el cuerpo y la mente. Demasiado para el francés Mannarino, que se retiró de su duelo contra Feliciano López (4-6, 4-6, 7-6, 4-0 y abandono), víctima de los calambres y de un problema estomacal, tras haber desaprovechado un punto de partido. El toledano, que compite en el Abierto de Australia como número 14 mundial y cabeza de serie número 12, volvió a sobrevivir allí donde parecía perdido: tras levantar tres pelotas de partido en contra en su debut contra Kudla, neutralizó otra frente a Mannarino, que llegaba en un momento dulce de juego tras alcanzar la final de Auckland, y se fue a jugar un dobles mientras Janowicz y Monfils batallaban por ser su rival en la lucha por los octavos.

El tenis, que persigue al verano por el mundo, se llega a jugar en circunstancias extremas, en días que separan a los competidores curtidos del resto

Mannarino se movió por la pista como un fantasma. Igual que Rafael Nadal la víspera, el francés sintió mareos y dejó señales de que su cuerpo estaba llegando al límite. De nada le sirvieron las toallas rellenas de hielo que se colgó del cuello, los líquidos que consumió con profusión ni la ayuda de los médicos. Su abandono subrayó de nuevo que el tenis, un deporte que persigue al verano por el mundo, se llega a jugar en circunstancias extremas. En días que separan a los competidores curtidos del resto.

En esa categoría está David Ferrer, el tenista de hierro. El alicantino superó 5-7, 6-3, 6-4 y 6-2 al ucraniano Stakhovsky en segunda ronda, remontando de nuevo el primer set perdido, como en su debut y en este caso tras haber tenido cuatro bolas para ponerle su firma. El español, sin embargo, acabó imponiendo sus restos, sus piernas y su consistencia al juego de inspiración de su contrario, que le buscó las cosquillas con arriesgadísimas dejadas, saques como bombas y bellas voleas.

Ferrer, que defiende los cuartos alcanzados en 2014, compite en Melbourne tras celebrar el título de Doha. Después de una temporada marcada por la inestabilidad (tres cambios de entrenador) y los resultados discontinuos, busca recuperar el sitio entre los cinco mejores del mundo. Como número diez mundial remontó al ucraniano con soltura, controlando las pulsaciones (solo 16 errores no forzados) y sin dejarse impresionar por las bromas del público, que se reía con los gruñidos que lanzaba cada vez que tenía que salir esprintando a por una de las dejadas de Stakhovsky (“¿Qué pasa? ¿Qué pasa?”, espetó en dirección a la grada).

Son días para fuertes. Días para Novak Djokovic (6-0, 6-1 y 6-4 a Kuznetsov). Jornadas para Gilles Muller (7-6, 1-6, 7-5 y 6-1 a Roberto Bautista) y Guillermo García López (6-1, 6-3, 6-3 a Alejandro González). Rondas en las que la contundencia ahorra energías bajo un sol de justicia: Garbiñe Muguruza tumbó por 6-1, 1-6 y 6-0 a Daniela Hantuchova para llegar a tercera ronda.

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