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Un delantero de titanio

Sandaza, ariete del Girona que suma siete goles, fue operado de la cara por un terrible choque de cabezas en la liga escocesa

Fran Sandaza. Ampliar foto
Fran Sandaza. DIARIO AS

Saltó como había aprendido en el Dundee United, cuando hacían ejercicios físicos en la playa de Saint Andrews, la misma en la que corrían a cámara lenta los protagonistas de Carros de fuego con la banda sonora de Vangelis de fondo. Saltó, como siempre, confiado en ganar el balón. Pero Fran Sandaza (Toledo; 29 años), entonces en el Rangers, se llevó un cabezazo terrible de Hutchinson, defensa del Motherwell, que le llevó directamente al hospital, rotos el pómulo, la mandíbula y la ceja. “Has sufrido un accidente de tráfico”, le explicó el doctor al acabar la cirugía. “Tuve suerte”, concede ahora el delantero del Girona, colíder de Segunda; “pero estuve cuatro meses de baja y ahora tengo media cara de titanio”.

Infortunio del que no quedan secuelas, más allá de un hormigueo y la sensación de dormírsele la zona con los cambios bruscos de temperatura. Una muesca en su sinuoso camino, mezclados los goles con los varapalos, ahora estable porque funciona en el Girona —quinto en la tabla— como expresan sus siete redes. “Tiene tanta calidad que se puede fabricar él solo las jugadas”, le elogia su compañero Felipe Sanchón. “Me ha sorprendido”, agrega el técnico Pablo Machín; “no es sólo un 9 clásico, sino que es ágil y posee buenos movimientos”.

“Has sufrido un accidente de tráfico”, le explicó el doctor al acabar la cirugía

De padre militar y hermano policía, Fran decidió que lo suyo era el balón. Y no había tarde en la que no tumbara a rivales en la pequeña cancha del barrio Cuatro Vientos de Madrid, hasta el punto de que aún sus amigos le llaman Míchel, mote que le pusieron en honor del jugador blanco, ahora técnico del Olympiacos. Curtido en campos de tierra y en Tercera (Onda y Puzol), completó una gran temporada con el filial del Valencia coronada con el ascenso a Segunda B. Eso, junto a un DVD de goles que envió su agente al Dundee, le alcanzó para iniciar su aventura. “Tenía ofertas del Elche y Albacete, pero quería aprender inglés e iba a jugar en la Primera escocesa”, revela. Aunque a su llegada, con una lluvia torrencial a modo de saludo, se lo pensó dos veces. “Hacía tanto frío que en la playa que tenía delante de casa había tres focas en los meses de invierno”, cuenta. Pero la gente le paraba para pedirle autógrafos al tiempo que en el estadio se entonaba una canción: “¡Feed Sandaza, he will score!” [Pásasela a Sandaza, que marcará gol]. Entre otras cosas, porque le metió tres tantos al Celtic y dos al Rangers. Mérito que le valió para firmar por el Brighton, su sueño inglés. Aunque salió rana.

No confió el técnico Gustavo Poyet en su puntería, sobrado como iba el equipo para ascender a Championship. “Me sentí un poco maltratado porque no tuve oportunidades”, recuerda. Por lo que se volvió a Escocia, al St. Johnstone. “Y firmé mi mejor temporada, quizá porque estaba muy dolido y quería demostrar que tenía gol”, relata. 18 redes que le llevaron al Glasgow Rangers, entonces en Tercera por una sanción económica. “Fue un error”, reconoce. Por un lado le desfiguraron la cara; y por el otro, terminó su estancia en Ibrox de mala manera. Resulta que un tipo que se hizo pasar por agente le prometió una suculenta oferta de Estados Unidos, a la que no se negó, pero indicó que debían trasladarla al club. Horas después, la conversación estaba en YouTube y el presidente del Rangers lo echó. “Es muy triste”, señala; “pensé que el club protegería al jugador”.

Le echaron del Glasgow Rangers por culpa de una llamada grabada de un falso agente

Sandaza regresó así a España, al Lugo. Y empezó con cinco goles en 18 encuentros. Pero una calentura en Twitter —“En 10 minutos que juego no puedo hacer milagros y para los que estén contentos con un empate, para mí no vale nada”, escribió— le sentó en el banquillo hasta que lo fichó en verano el Girona. “Creí en su potencial; nos podía venir muy bien solo en punta”, explica Machín. “En el campo, aprovecho sus peleas arriba y busco las caídas, la prolongación”, añade Sanchón. Aunque Machín puntualiza: “Puede mejorar en aprovechar su envergadura. Es un jugador que te da cuando le estás encima”.

Tiempo de disfrute para Sandaza, que firmó por un año —“se está ganando la renovación”, señala Machín—, y que se ha encontrado un grupo competitivo y bien avenido. Así, no es raro que juegue al póker con Aday, Richy, Ramalho, Cifuentes… o que se motive con los vídeos de goles que pone el técnico antes de los partidos. “Se están haciendo las cosas bien y creo que ahora conformarnos con la permanencia sabría a poco. La ambición es llegar a Primera”, argumenta Sandaza. “A ver cómo estamos cuando queden ocho jornadas”, rebaja Machín. Pero mientras tanto, Sandaza seguirá ganándose las habichuelas en el área rival y tratando de marcar goles como la semana pasada ante el Alavés, precisamente con su cabeza de titanio.