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Un muro que vale una final

España se mete en la final del Europeo tras ganar por la mínima (19-18) a Montenegro, en una nueva exhibición de Silvia Navarro

Alexandrina Barbosa dispara a portería, durante el partido. Ampliar foto
Alexandrina Barbosa dispara a portería, durante el partido. AFP

A dos minutos del final, un gol de Radicevic hacía soñar a Montenegro. Se ponía a uno de llevar el partido a la prórroga. España solo había anotado cinco tantos en la segunda parte, un escaso botín que hacía resonar los ecos de los 30 minutos ante Rumanía que casi le costaron la posibilidad de luchar por las medallas. Pero a España le gusta llevar sus pulsos al límite para tirar de orgullo y carácter, ese apartado donde siempre son superiores. Marcó Eli Pinedo, la máxima realizadora de España (5), y paró Silvia Navarro, la gran figura del partido, para que el último tanto de Radicevic solo sirviera para certificar el 18-19 definitivo y el pase a la final de España.

MONTENEGRO, 18-ESPAÑA, 19

Montenegro: Barjaktarovic; Radicevic (6, 1p), Katarina Bulatovic (4, 1p), Andjela Bulatovic (1), Jovanovic (2), Pavicevic (2) y Mehmedovic (1) -equipo inicial- Rajcic (ps), Petrovic (2), Klikovac (-), Jaukovic (-), Malovic (-), Ramusovic (-), Despotovic (-) y Knezevic (-).

España: Navarro; Carmen Martín (-), Mangué (4), Eli Chávez (3), Elorza (-), Barbosa (2) y Eli Pinedo (5) -equipo inicial- Temprano (ps), Marta López (-), Núñez (-), Bea Fernández (1), Aguilar (1), Escribano (-), Pena (3), Lara González (-) y Egozkue (-).

Marcador cada cinco minutos: 0-2, 2-4, 2-6, 4-9, 5-12 y 8-13 (Descanso) 10-14, 11-16, 13-16, 13-16, 15-18 y 18-19 (Final)

Arbitros: Brunovsky y Canda (SVK). Excluyeron por dos minutos a Klikovac por Montenegro y a Elorza y Lara González por España.

Partido disputado en el Papp Laszlo Sportarena de Budapest

La selección luchará por el oro en un Europeo por segunda vez en su historia, tras la plata que obtuvo en 2008. Lo hará el domingo (18.00, La 1) ante Noruega, que este viernes derrotó a Suecia (29-25) en la otra semifinal. Las nórdicas son una especie de bestia negra de las españolas, ya que las derrotaron en aquella final de 2008 (34-21). En este Europeo, Noruega se está mostrando casi intratable. Solo han encajado una derrota —ante Hungría cuando ya estaba clasificada para semifinales— y ya batió a España en la segunda fase (29-26).

El partido de España resultó un triunfo colosal en el que brilló la inmensa Silvia Navarro. Montenegro, vigente campeona, volvió chocar con la valenciana como en 2011, cuando el acierto de la portera desquició a las balcánicas. Este viernes terminó con 19 paradas en todo el encuentro. Tras el final, Jorge Dueñas se fundió en un abrazo con la portera, el muro que construyó el camino a la final.

A Dueñas le preocupaba que la gran victoria ante Dinamarca para meterse en semifinales provocara un “exceso de euforia”. Todo lo contrario. España entró muy enchufada. La defensa desquició el ataque montenegrino, en especial a su principal baza, Bulatovic, ahogada en el 5-1 planteado por el técnico vasco. No anotaron las balcánicas hasta el minuto 9, y si España entonces no le pegó un buen mordisco al marcador fue por el buen repertorio de Barjaktarovic en la portería. Pero los goles, aunque poco a poco, llegaban. Marta Mangué, eléctrica; Nerea Pena, en suspensión, y Shandy Cabral, que ha explotado definitivamente en este torneo, pusieron el 0-3 en los primeros minutos.

Tras un gran primer tiempo, la selección sufrió por la escasez anotadora en el segundo

Montenegro apretó algo más. Pavicevic puso el 2-3. Y a partir de ahí, España pasó por encima de su rival, como si se hubieran llevado hasta Budapest la inercia que iniciaron ante Dinamarca. También comenzó el festival de Silvia Navarro. La guardameta valenciana lo paró prácticamente todo en la primera parte (11 de 19). Bulatovic no marcó hasta el minuto 16, pero entonces la selección ya se divertía en su faceta ofensiva. Y como siempre, lo hacía sorprendiendo a su rival. Como por ejemplo cuando decidió ponerle pausa a un contraataque y dejar a Marta Mangué, que está disputando un extraordinario torneo, asistir a Eli Chávez. La tinerfeña puso el balón en la red con una vaselina. España, que llegó a mandar con siete goles de ventaja, se fue el descanso cinco arriba, tras un fly que no pudo culminar Cabral.

En el segundo acto España salió más destensada. Ya no se veía esa creatividad en ataque, ese ritmo incómodo que desconcertaba a las montenegrinas. Solo Navarro mantenía toda la intensidad de la primera parte. Pasaron cuatro minutos hasta que Marta Mangué puso fin a la sequía anotadora. Pese al pequeño estirón, España se volvió espesa, previsible, mientras Bulatovic, sin embargo, encontraba más huecos en la defensa. Las balcánicas entraron en ese cuerpo a cuerpo que Jorge Dueñas quería evitar y poco a poco le fueron ganando terreno al equipo español, donde tampoco aparecía Carmen Martín, la máxima goleadora de España y la segunda del torneo, que se fue del partido con su cuenta a cero.

España no funcionaba en ataque, pero mantenía su gran solidez defensiva. El encuentro entró en un capítulo yermo. 14 minutos en los que el equipo de Jorge Dueñas no anotó ni una sola vez. Siete de ellos con un parcial de 0-0, y un 13-16 congelado en el marcador. Ganaban siempre las defensas. Entonces emergió Nerea Pena, a quien siempre ha encontrado su equipo en los momentos difíciles. Su gol puso un +4 de diferencia que dio aire hasta los minutos finales. Poco después volvía a encontrarse a España con una recta final ante el precipicio, hacia donde no cayó por el estado de gracia de su portera. Radicevic se empeñó en no dejar morir el partido, pero si antes había aparecido Pena, ahora fue el turno de Eli Pinedo, que sumó su quinto tanto. El acierto de la extremo y la inconmensurable figura de Navarro dejaron la diferencia en dos goles. Una ventaja que vale una final conquistada por el eterno orgullo de las jugadoras.

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