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Lipnitskaia y la ‘dichosa’ pubertad

La campeona de Europa, de 16 años, se enfrenta a los efectos en su patinaje de los cambios hormonales de la adolescencia

Lipnitskaia, durante una prueba. Ampliar foto
Lipnitskaia, durante una prueba. Getty

Deslumbró al mundo con su cara angelical. Sólo tenía 15 años. Y se colgó una medalla de oro en la competición por equipos de los Juegos Olímpicos de Sochi, a principios de año. Aunque luego falló en la individual (fue quinta), el público grabó en su memoria las piruetas y la expresividad de esta muñeca rusa, una maravilla en la pista, una de las caras más esperadas este jueves en Barcelona, que acoge hasta el domingo la Final del ISU Grand Prix de patinaje artístico. Se llama Julia Lipnitskaia y hasta el presidente de Rusia, Vladimir Putin, asistió con deleite a su exhibición en la pista de hielo en los Juegos. Pocas semanas después, para desquitarse de sus errores (falló en los saltos), se proclamó campeona de Europa en su estreno en la competición. Y eso que, dicen, está en horas bajas. Atacada por la presión y las hormonas. Pues la chica, como cualquier adolescente de su edad, en plena pubertad, está experimentando cambios que afectan a su patinaje.

A Lipnitskaia, que ya ha cumplido los 16, le está cambiando el cuerpo y eso hace que pierda el centro de gravedad con el que estaba acostumbrada a trabajar. "Pasa a menudo. Crecen o se ensanchan, pasan de niña a mujer y eso afecta al eje sobre el que se ejecutan los saltos. Pasar de pesar 55 kilos a pesar 60, que ya es muy poco, tiene sus consecuencias. Todavía es una niña, veremos cómo termina de cambiar su cuerpo", explica Susana Palés, expatinadora profesional.

Además de soportar los cambios hormonales de la pubertad, esta patinadora rusa ha tenido que lidiar con el peso de la fama. Sochi la convirtió en todo un personaje en Rusia. "De repente se vio en un mundo diferente. Para ella esto empezó como un juego", explica Palés. Luego empezaron a salirle los triples con facilidad y vio que era capaz de levantar la pierna hasta el infinito. Su cuerpo menudo y elástico era una bendición. "De repente ha visto que esto ya no es un juego, que se multiplican las peticiones de entrevistas, que la prensa está siempre encima", añade la exdeportista, que recuerda la figura de Tara Lipinski, una patinadora estadounidense. Logró el oro olímpico a los 15 años. "Y desapareció de repente, en un mundo de espectáculo".

"Pasa a menudo. Crecen o se ensanchan, pasan de niña a mujer y eso afecta al eje sobre el que se ejecutan los saltos", cuenta la expatinadora Susana Palés 

"Cualquier cosa que haces, todo, se malinterpreta; y luego te tienes que justificar. Esto no es vida, es un estrés constante". Son palabras de la propia patinadora hace sólo unos días. Y añadía, con carácter: "Soy una persona, como cualquier otra, y trabajo para lograr lo que esperan de mí, pero lo que no puedo es vivir función de los deseos de los demás".

"Empieza a tener claro dónde está. Tiene tablas. Y es de la escuela rusa, seguro que está acostumbrada a un duro entrenamiento", opina la que ahora ejerce también de comentarista en TVE. Palés cree que es vital tener a la familia cerca, sobre todo en este tipo de deportes en los que se empieza a tan temprana edad.

"Empiezan muy jóvenes porque el cuerpo les ayuda mucho. En el caso de Lipnitskaia tiene mucha facilidad de giro, un rotación rápida y una muy buena colocación. En alguna combinación se le ha visto que le falta vuelta, pero esas décimas que pierde por el juicio de los jueces ella las recupera con sus piruetas y la presentación artística", explica.

Lo hizo de nuevo este jueves en Barcelona, donde consiguió la segunda mejor puntuación en el programa corto (66,24). Está buscando de nuevo su centro de gravedad; y parece ir por buen camino. Clavó los saltos, completos, y le impuso velocidad a su patinaje.

Lipnitskaia, durante una prueba en Barcelona. ampliar foto
Lipnitskaia, durante una prueba en Barcelona.

Como Lipnitskaia, hay otras dos patinadoras rusas dispuestas a hacer las delicias del público que llenará la improvisada pista de hielo que Barcelona ha preparado en el Centre de Convencions Internacional de la ciudad. Son Elizaveta Tuktamisheva, de 17 y con la mejor puntuación del programa corto (67,52), y Elena Radionova, de 15, dos veces campeona del mundo en categoría junior y que quiere resistirse a pubertad. Aún así falló en uno de los saltos y se fue al suelo. Tiene (con 63,89 puntos) la tercera plaza provisional.

Además de a las rusas, el público local espera ansioso a su único y más célebre representante: Javier Fernández, cuarto en Sochi, campeón de Europa, puro aire fresco para una disciplina con poco arraigo en España. "Sólo os digo que este hielo lo han montado los mismos que prepararon la pista sobre la que gané el Europeo", confesó con una sonrisa cuando probó la pista hace unos días. Deberá demostrar cuánto le gusta este viernes, con un programa corto muy rockero, y sábado, cuando se convertirá en Fígaro para defender su programa largo y lograr el oro, premio al que aspira.

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