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Un ‘concilio’ para renovar el COI

El nuevo presidente del movimiento olímpico, Thomas Bach, convoca un ‘concilio’ de renovación para adecuarse al ritmo de los tiempos y abrirse a la sociedad

El presidente del COI, Thomas Bach, presentado el sábado en Mónaco la Agenda 2020. Ampliar foto
El presidente del COI, Thomas Bach, presentado el sábado en Mónaco la Agenda 2020. reuters

A muchos de los dirigentes del deporte mundial no les cuesta mucho trabajo ironizar con el carácter casi religioso que adopta el movimiento olímpico en sus formas y en su lenguaje. El olimpismo es en cierta forma una religión y los Juegos Olímpicos su gran misa cuatrienal. Y como Papa, cardenales y obispos de la iglesia católica, por ejemplo, han aceptado, también la religión olímpica ha observado signos de desafección y crítica por parte de sus fieles, y ha decidido que necesita un aggiornamento, una puesta al día para abrirse a la sociedad como la que emprendió Juan XXIII con el Concilio Vaticano II hace 50 años, para latir al ritmo de los tiempos. Tal concilio de renovación, el primero del movimiento fundado por Pierre de Coubertin que no se produce urgido por una crisis, tendrá lugar hoy y mañana en Mónaco, donde la 127ª sesión del Comité Olímpico Internacional (COI), presidido desde hace un año por el alemán de 60 años Thomas Bach, aprobará la nueva encíclica, la Agenda 2020, 40 medidas que forman la hoja de ruta para el siglo XXI.

La medida más llamativa es justamente la primera, la que modifica una vez más el proceso de candidaturas para albergar los Juegos. El cambio, que busca mayor transparencia y menor gasto, se produce coincidiendo con las sospechas que han acompañado los Mundiales de fútbol otorgados por la FIFA a Rusia y a Qatar, o con la retirada de las candidaturas a los Juegos de Invierno de 2024 de las ciudades más deseadas por el COI, Estocolmo y Oslo, cuyos ciudadanos consideran un dispendio la organización de una gigantesca cita olímpica y han dejado como únicas aspirantes a Almaty, en Kazajistán, y Pekín.

El COI “invitará” a las ciudades a presentar sus candidaturas para los futuros Juegos

Sin embargo, la convocatoria monegasca del COI, y la formación de los 14 grupos de trabajo encargados de la proposición de las 20+20 medidas, se produjo meses antes de las últimas polémicas, como una estrategia anticipatoria, o así llamada proactiva, lo que constituye una novedad.

El anterior gran reformador del COI, el español Juan Antonio Samaranch, actuó más como respuesta a las crisis que como prevención. Cuando accedió a la presidencia Samaranch, el COI era una organización en bancarrota, de la que salió borrando de la Carta Olímpica uno de sus mandamientos más sagrados, el de que solo deportistas amateurs podían ser olímpicos. Posteriormente, en 1999, el escándalo de los sobornos que acompañaron la designación de Nagano, Salt Lake City y Sidney como sedes para los Juegos de Invierno de 1998 y 2002, y los de verano de 2000, respectivamente, dieron lugar a la creación de la Comisión Ética, la expulsión de una decena de miembros corruptos y la adopción de 50 medidas de renovación para reformar por primera vez el proceso de adjudicación de sedes olímpicas estrenado con Pekín 2008 y rejuvenecer el COI fijando en ocho años el tope de permanencia y la jubilación a los 70 años.

El fin de semana el comité ejecutivo del COI ya dio su OK a las 40 medidas, así como con anterioridad se lo habían dado las federaciones internacionales, por lo que la sesión se prevé que sean dos jornadas plácidas para Bach.

Se ampliará el uso de la marca olímpica para uso no comercial y se creará un canal de televisión olímpico

La nueva filosofía para las candidaturas consiste en que será el propio COI el que "invite" a proponerse a las ciudades que observe con mayor potencial. Así, según publica Le Monde, lo ha hecho ya con París de cara a los Juegos de 2024, en los que competirá probablemente con Roma, Berlín y una ciudad estadounidense aún no designada. El COI se compromete, además, a hacer público el contrato con la ciudad elegida y su contribución económica a la organización. Además, el COI aconsejará a las ciudades a redactar sus candidaturas y eliminará prácticamente las posibilidades de que el voto se decida por soborno.

La sostenibilidad y la utilización de instalaciones efímeras o ya construidas también figuran en la agenda para limitar el coste y el gigantismo olímpico. También se introduce la posibilidad de que algunos eventos, aparte del fútbol y la vela, se puedan celebrar en ciudades o incluso en países diferentes. Otra recomendación es incrementar la colaboración con las ligas profesionales para lograr que los mejores deportistas participen en los Juegos, lo que podría influir en el formato del béisbol o del fútbol. Se fija un límite de participación de 10.500 deportistas y se rompe con la noción de un programa basado en deportes para generar el concepto de eventos, competiciones que den lugar a una medalla de oro, que se limitará a 310. Por primera vez se fija en papel el objetivo de lograr una participación equitativa, 50% hombres y 50% mujeres con la inclusión de más competiciones mixtas. Se consagra la idea de proteger a los deportistas limpios, que se reforzará con la celebración de ceremonias especiales para otorgar medalla a aquellos que las consigan tras la descalificación por dopaje de los primeros ganadores. Finalmente, se ampliará el uso de la marca olímpica para uso no comercial y se creará un canal de televisión olímpico.

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