Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Al Rayo le traicionan los nervios

El Valencia se vale de la mala actuación de Cobeño para remontar el partido

Felipe Augusto agarra a Morcillo ante Javi Fuego.
Felipe Augusto agarra a Morcillo ante Javi Fuego. DIARIO AS

La presencia policial alrededor del Estadio de Vallecas hacía ver que no se trataba de un encuentro más. Con las calles aledañas al campo cortadas y custodiadas por los agentes, los accesos quedaban vigilados de una manera que no se había producido en ningún otro encuentro de la temporada. Tras la comparecencia de los Bukaneros, el sector ultra de los aficionados del Rayo, en la que se desvinculaban de los enfrentamientos ocurridos el pasado domingo y en los que perdió la vida un miembro de los Riazor Blues, el despliegue de seguridad había sido reforzado. Y no ocurrió nada. Seguramente esa fue una de las noticias más agradables de la gélida noche, la que compartieron ambos equipos. La otra, la que tuvo que ver con el resultado del partido, se decantó de lado de un Valencia de cara b, sin posesión ni empaque, pero suficientemente oportuno como para aprovechar la zozobra de Cobeño y dar la vuelta a un partido del que nunca demostró esperar algo más que un empate. Al tanto inicial de Moreno respondieron Alcácer y De Paul con la colaboración del portero del Rayo, que no se recuperó del error que propició el primer gol y que contagió a su equipo.

Por añadir más detalles a la lista de diferencias respecto de otros partidos, la más evidente, hacía referencia a las alineaciones de ambos equipos. Desde la portería hasta el ataque, tanto Jémez como Nuno dieron oportunidad a los menos habituales, puntuales salvedades a parte. Con Trashorras en la grada, Baena cargó con el peso del juego del Rayo. Lo mismo le ocurrió a Javi Fuego, aunque estuvo secundado por De Paul y Filipe Augusto, que trataron de hacer las veces de André Gomes, en el banquillo. Sin embargo, del juego de las suplencias salió beneficiado el Rayo, que tuvo más la pelota, y mantuvo su estilo de juego. El Valencia recurrió demasiado a la velocidad de Piatti, que si bien puso en aprietos a Tito en la banda derecha, no fue suficiente para conectar con un Alcácer algo apático.

RAYO, 1 – VALENCIA, 2

Rayo Vallecano: Cobeño; Tito, Zé Castro (Amaya, m. 45), Morcillo, Nacho; Baena, Jozabed, Licá (Embarba, m. 67), Pozuelo (Pereira, m. 76); Alex Moreno y Manucho. No utilizados: Cristian, Aquino, Baptistao, Clavería.

Valencia: Yoel; Cancelo, Mustafi, Otamendi, Orban; Filipe Augusto, Javi Fuego, Carles Gil (André Gomes, m. 77), De Paul (Roberto, m. 87); Piatti y Alcácer (Negredo, m. 81). No utilizados: Alves, Vezo, Gayá, Zuculini,

Goles: 1-0. M. 37. Alex Moreno. 1-1. M.70. Alcácer. 1-2. M. 85. De Paul.

Árbitro: Melero López. Amonestó a Pozuelo, Filipe Augusto, Licá, Yoel, Cancelo.

Estadio de Vallecas. Unos 15.000 espectadores.

Se agarraron los locales a los capítulos favoritos de su libreto, esos que señalan que la mejor manera de llegar al área rival es partiendo desde el centro hacia la banda, para regresar después al punto medio en el que aguardan varios jugadores. La primera ocasión de peligro terminó con Licá derribado por Orban dentro del área, pero el árbitro no consideró que la carga del lateral del Valencia hubiera alcanzado la fuerza suficiente para salirse de la norma. A pesar de contar con la posesión del balón, el Rayo no acertó a convertirlo en peligro. Un remate de cabeza de Baena al saque de una falta fue lo más peligroso que ocurrió antes del afortunado gol de Moreno. El extremo del Rayo fue el receptor de un balón suelto dentro del área pequeña y solo tuvo que dirigirlo con suavidad hacia el fondo de la portería de Yoel.

Siguió sin reaccionar el Valencia a pesar del gol, y recibió varias ocasiones de peligro sobre todo por su banda derecha. Primero con dos disparos consecutivos de Nacho y Moreno a los que respondió con reflejos Yoel. También lo intentó Pozuelo tras una nueva internada de Moreno pero su disparo salió rozando el poste. Tanto se animó el Rayo que hasta Manucho lo intentó de chilena, aunque el balón salió por encima de la portería. Solo contrarrestó el Valencia ese asedio con un latigazo de De Paul desde fuera del área, que salió rozando la escuadra ante la estatua de Cobeño. Se entontó el argentino, que en un nuevo chispazo por la banda derecha se fue de dos jugadores del Rayo y el centro lo remató desviado Piatti. Sin embargo, sería en una jugada desafortunada la que premiaría al Valencia. Cobeño se hizo un lío al tratar de agarrar un balón sin peligro y acabó entregándoselo a Alcácer, que a puerta vacía hizo el gol del empate.

Se contagió el Rayo de la desolación de su portero, y Otamendi pudo hacer todavía más sangre si llega a acertar con un cabezazo dentro del área pequeña tras quedarse sin marca en el saque de una falta. Introdujo Nuno a Negredo para tratar de pescar en ese río revuelto que rodeaba el área del Rayo. Fue, sin embargo, De Paul el que acabaría por congelar equipo, estadio y eliminatoria, con un remate cruzado desde la banda derecha ante el que nada pudo hacer Cobeño. Su desesperación resultó de lo más provechosa para un Valencia que encontró la fortuna en la desgracia ajena.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.