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Directiva, sí; capitana, no

Con Nadal y Ferrer ausentes, ocho jugadores se reúnen con Gala León tras acordar proponerle que dimita como seleccionadora y siga en la dirección deportiva

Gala León, durante un partido en Valencia. Ampliar foto
Gala León, durante un partido en Valencia. EFE

Ocho tenistas españoles se reunieron este martes durante una hora con Gala León en un hotel de Valencia, donde se encuentran disputando el torneo de la ciudad, y llegaron al encuentro convencidos de tener una propuesta con la que cerrar el conflicto que estalló cuando la extenista fue nombrada seleccionadora: que continuara como directora deportiva, cargo que ocupa desde julio, y dimitiera como capitana. Sin embargo, a la salida de la reunión, en la que hubo ausencias notables, como las de David Ferrer o Rafael Nadal, —el mallorquín compite esta semana en Basilea—, León seguía ocupando sus dos puestos y pensando en trabajar para devolver a España al Grupo Mundial de la Copa Davis, del que descendió en septiembre. Fuentes federativas ni confirmaron ni desmintieron que se hubiera presentado esa propuesta durante un cruce de opiniones que describieron como “intenso” y “sincero”.

“Hemos estado charlando un poquito, acercando posiciones, y todas las reuniones al final son constructivas, así que fenomenal... lo único que no voy a pedir perdón por ser mujer”, dijo León. “Ha sido un acercamiento muy grande. Han acercado posiciones. Ha sido todo profesional (...) Todos queremos ir a la misma y así tiene que ser si queremos sacar al equipo de la Segunda división”.

Hemos estado charlando un poquito, acercando posiciones, y todas las reuniones al final son constructivas, así que fenomenal... lo único que no voy a pedir perdón por ser mujer

Gala León

Así sucedió todo. Tommy Robredo invitó a León a la reunión, a la que también asistieron, según fuentes consultadas, Fernando Verdasco, Feliciano López, Marc López, Marcel Granollers, Roberto Bautista, David Marrero y Pablo Carreño. Vistas las ausencias, la seleccionadora, que lleva semanas haciendo los máximos esfuerzos por encauzar la situación, cambió su agenda para acudir a la cita sabiendo que la unidad entre los tenistas, al menos en público, ya no tenía la solidez de los primeros días.

“Ha sido una nominación rápida y prematura”, había dicho David Ferrer la víspera, resumiendo el sentir general de un vestuario en el que se cuestiona la capacitación de la seleccionadora —nunca ha entrenado al máximo nivel—; su conocimiento del circuito masculino —no había hablado jamás con las mejores raquetas españolas cuando fue nombrada—; sus méritos frente a otros candidatos —el exnúmero uno Juan Carlos Ferrero—; y que no se consultara su nombramiento con los tenistas. “No se ha llegado a consultar a los jugadores, pero no es un debate sobre si es Gala u otra persona, el debate es si había más candidatos antes que Gala León o si las cosas se podían haber hecho mejor y consultar a los jugadores”, dijo Ferrer. “No sé cómo se va a resolver, tiene que ser razonablemente, dialogando y hacer lo mejor para la Copa Davis y para el tenis español. Aquí no hay ninguna guerra, se trata de hacer lo mejor para que todos vayamos en la misma dirección y que todos estemos a gusto para volver a Primera”, cerró sobre el primer descenso desde 1995, que llegó con Carlos Moyà en el banquillo y con la ausencia voluntaria de las mejores raquetas españolas (con la excepción de Nadal, lesionado).

Durante la gira asiática y tras su llegada a Valencia, los tenistas fueron construyendo un discurso común. Se propusieron escuchar primero el proyecto de Leóny firmaron un pacto de silencio. Tras la polémica generada por los tintes machistas de algunos de sus argumentos, como que no podría acceder al vestuario por ser mujer, hubo quienes prefirieron apartarse de los focos. Otros plantearon la posibilidad de una dirección colegiada, un G-2 en el que León mantuviera el cargo y fuera acompañada por un técnico del agrado de los competidores. Esa opción encontró la oposición de pesos pesados como Ferrer y tampoco tuvo eco entre los federativos, porque sólo un técnico puede sentarse en la pista (“y en este caso”, plantearon fuentes consultadas, “¿quién sería?”)

El lunes, la exjugadora viajó a Valencia y entró en contacto con los tenistas, preocupándose por sus problemas y ofreciéndoles su ayuda. Entonces, llegó la reunión. El primer paso para resolver el embrollo que paraliza al tenis.

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