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Mazazo al fútbol base español

La selección sub-21, campeona en 2011 y 2013, se queda sin Europeo y sin Juegos de Río 2016

Sergi Roberto e Isco, tras la derrota ante Serbia. Ampliar foto
Sergi Roberto e Isco, tras la derrota ante Serbia. AS

Referente internacional en las dos últimas décadas, el fútbol base español sufrió este martes un mazazo inesperado. La selección española sub-21, campeona de Europa en las dos últimas ediciones (2011 y 2013), llevaba invicta 34 partidos y tres años, pero esta vez, en Cádiz, le pudo la ansiedad y el oficio de una Serbia genéticamente competitiva como corresponde a los conjuntos balcánicos (1-2). España se queda fuera del próximo Europeo 2015, en junio en la República Checa, y, lo que es peor, sin opciones de clasificarse en ese torneo para los Juegos Olímpicos de Río 2016. Desde la plata de Sidney 2000, la relación de la España futbolística con los Juegos ha sido un desastre, excluida de Atenas 2004 y de Pekín 2008 y vapuleada en Londres 2012. En la cita londinense cayó en la primera fase tras perder ante Japón y Honduras, a pesar de que tres recién proclamados campeones de la Eurocopa de Polonia y Ucrania con los mayores —Jordi Alba, Javi Martínez y Mata— habían bajado para reforzar al combinado de Luis Milla, destituido poco después.

Albert Celades, en su cuarto partido al frente de la sub-21, tampoco ha evitado el golpe. El juego de su equipo dependió demasiado de la inspiración y la personalidad de Isco, el único a la altura de su prestigio. El resto quedó engullido por la presión y la fiereza defensiva de los serbios. La posesión española no se tradujo en ocasiones de gol, faltó remate, echando mucho de menos a Morata, sancionado, o a Alcácer, ascendido a la selección absoluta. La entrada en el último tramo de Sandro alimentó la esperanza, pero se estrelló su magnífica jugada en el poste izquierdo del meta serbio. Faltó un delantero.

Desde la plata de Sidney 2000,

la aventura olímpica ha resultado un desastre

Este fracaso de la sub-21 remarca la añoranza de éxitos pasados. Han sido muchos desde la plata en los Juegos de Sidney 2000, a las órdenes de Iñaki Sáez. España se ha proclamado 11 veces campeona de Europa en las distintas categorías: seis la sub-19, dos la sub-17, una la sub-16 y dos la sub-21. Esta última admite a jugadores que tengan 21 años en el momento de iniciarse la clasificación para el Europeo, es decir, dos años antes, de ahí que haya futbolistas de 23. Y es la competición que da acceso, en año preolímpico, a la selección sub-23 que disputará al año siguiente los Juegos. En este caso, los de Río de Janeiro.

Iñaki Sáez, uno de los pioneros de esa bonanza de la cantera, sufrió como un aficionado más la debacle del combinado español. Le dolía, pero repasaba la evolución en los últimos decenios. “Somos un referente, sin duda. Se dieron cuenta en los clubes hace ya mucho tiempo”, explica el exseleccionador nacional, “de que podían disfrutar de sus propios jugadores, trabajando con método desde edad temprana y con oportunidades en los primeros equipos”.

Es como si se hubiese esfumado el aura. El dominio y la superioridad técnica ya no sirven para ganar

En su análisis, Sáez apunta a las escuelas como una de las claves. “Desde la desaparición de los espacios públicos, las escuelas de los clubes se han vuelto necesarias para la evolución del fútbol”. Otra clave han sido los entrenadores. “Los técnicos también han mejorado mucho. Son exjugadores que son capaces de transmitir lo que han sentido; y luego se han preocupado de formarse, desde Guardiola hasta Del Bosque, para poder enseñar lo que ellos han sufrido en sus propias carnes”.

En una tarde de nervios y decepción, Sáez repasa días mejores: “El campeonato de Europa en Hungría con Celades, actual seleccionador, como mediocampista; el Mundial juvenil conquistado en Nigeria con Casillas y Xavi en 1999; la plata de Sidney con Xavi y Puyol; el Europeo de la sub-19 en 2002 con Iniesta, Torres y Arbeloa; en 2004 con Ramos, Albiol y Silva...”.

La sub-21 ha sido una fuente inagotable de la absoluta. Los últimos ejemplos, en el choque del pasado domingo en Luxemburgo, fueron Koke, Carvajal, Bernat y Alcácer. Varios de los titulares ante Serbia con la sub-21 (Munir, Isco, Deulofeu) han debutado con los mayores. Pero tras el fracaso de España en el pasado Mundial de Brasil 2014, es como si el aura se hubiese esfumado. El dominio y la supuesta superioridad técnica ya no sirven para ganar.

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