A la italiana y sin máscara

Los rojiblancos neutralizan a la Vecchia Signora utilizando un juego rocoso, pero efectivo

Mandzukic lucha con Bonucci.
Mandzukic lucha con Bonucci.JAVIER SORIANO (AFP)

Temía Allegri al Atlético porque le veía el rival más italiano del grupo, y la realidad le demostró que no andaba desencaminado. Con un juego compacto, sin demasiada floritura pero con las costuras prietas, los rojiblancos plantaron cara al líder de la Serie A, imbatido hasta entonces en los seis partidos que había disputado, jugando con un guion similar al que se gasta en Italia.

Sabedores de que el partido ante la Juve, además de haberse agrandado tras la derrota ante el Olimpiacos la primera jornada, sería determinante para medir el talante del Atlético en Europa, los aficionados rojiblancos se implicaron desde lleno en el proyecto. Los vagones del metro cargaron pronto parte de la mercancía que se dirigía al Calderón. Hubo momentos en los que aficionados del Atlético y del Juventus coincidieron. Del silencio inicial se pasó al cántico. Tanto por unos como por otros el Madrid salió golpeado. Fue una especie de hermanamiento previo, algo que pasó al olvido después.

Sin pegada, los de Simeone asomaban por la portería rival sin retorcer el pomo

Las bufandas conmemorativas del partido costaban 10 euros. Tres aficionados del Juventus, con Pirlo, Tevez y Del Piero, en la parte trasera de sus camisetas, continuaron con el paseo hasta llegar a la zona en la que la policía aguardaba a los aficionados italianos para organizar su entrada. Dentro se reunieron en la tribuna superior del fondo norte del estadio. Unos 200 hinchas que no pararon de gritar. La primera víctima de sus cánticos fue Simeone. Pero, a pesar de sus intentos por hacerse oír, en pocos momentos sobresalieron por encima de la hinchada rojiblanca. Y eso que el arranque del partido dio para que se produjeran silencios continuados. Sólo cuando Mandzukic, tras caer derribado en un salto, lanzó la máscara a la banda, el público respondió con la misma rabia. Era la señal que indicaba que si se trataba de partirse la cara por conseguir el gol, era mejor hacerlo con la mirada despejada. Lo intentó todo el croata, pero sólo pudo rematar con ventaja en una ocasión. Un remate no demasiado potente que llegó manso a las manos de Buffon.

Se revolvía Simeone en la zona técnica, como si ese pequeño territorio que fracasa cada vez que pretende contenerle, fuera un tablero en el que las fichas se molestan las unas a las otras. Sin demasiada pegada el Atlético asomaba por el área de la Juve, pero no conseguía retorcer el pomo. Con una línea de tres, los bianconeri aguantaban las llegadas de Koke, Arda y Raúl García. Al recuperar el balón Pogba ofrecía las soluciones. Con la cabeza mirando al cielo, el francés jugó con su cuerpo como quien maneja armamento pesado. Sabiendo cuando utilizar la fuerza, la elasticidad o incluso la técnica. No era necesario que todo ocurriera al mismo tiempo.

Consiguió adueñarse del balón la Juve, aunque no lo acercase demasiado hacia el área de Moyá. Tampoco Vidal asomaba por la zona de ataque. Algo retrasado, el chileno sólo apareció para prolongar un cambio de orientación, o tratar de domar el balón si este cogía demasiada velocidad. Poco más. De un lado para el otro se movió Tevez, necesitado de notar el balón en las botas para hacerle saber que andaba en su busca. Algo parecido le ocurrió a Arda, que tras recibir una falta pidió al público que se pusiera en pie. La respuesta de los aficionados provocó dos ocasiones para el Atlético. Pero ni Raúl García ni Mandzukic atinaron.

El turco se hizo un hueco en la zona izquierda y envió a la red un centro de Juanfran

Introdujo entonces Simeone a Griezmann pro Saúl, para evitar que los pitidos por la posesión continua de los italianos desaparecieran. El francés, que todavía no encaja como pareja de Mandzukic en ataque, se valió de su velocidad para llevarse a varios de sus marcadores y liberar a Arda. Funcionó la estrategia porque el turco se hizo un hueco en la zona izquierda del ataque y envió a la red un centro de Juanfran. A los 89 minutos fue sustituido por Siqueira y recogió la ovación agradecida del Calderón. El turco firmó la victoria más italiana del actual campeón de la liga española.

Sobre la firma

GORKA PÉREZ

Es redactor de la sección de Economía y está especializado en temas laborales. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Antes trabajó en Cadena Ser. Es licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco y Máster en Información Económica de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

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