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“Llegamos, vimos, conquistamos”

Faried resume la sensación de gran superioridad de EE UU y Coach K dice que se han hecho respetar

Faried intenta anotar en la final. Ampliar foto
Faried intenta anotar en la final. AP

James Harden bailoteó con la copa como capitán del equipo y una lluvia de confeti rodeó a los campeones. Una escena repetida tras cada final que ha jugado Estados Unidos en los últimos siete años: son cinco oros uniendo el FIBA América de 2007, los Juegos de 2008, el Mundial de 2010, los Juegos de 2012 y el Mundial de 2014. Son 63 victorias consecutivas a las órdenes de Mike Krzyzewski desde la derrota contra Grecia (101-95) en las semifinales del Mundial de Japón 2006. Y es también el billete en el bolsillo para la cita olímpica de Río.

“Llegamos, vimos, conquistamos”, resumió Faried, en el quinteto ideal del campeonato. “Lo hicimos todo el equipo, dominamos. Con nuestro esfuerzo, con nuestra cultura, conseguimos esta victoria. Nunca miramos atrás. Continuamos atacando, hicimos los puntos que pudimos”, explicó. El 7-15 con el que Serbia arrancó el partido fue un espejismo. A partir de ahí la NBA voló con una exhibición de recursos ofensivos. Los 37 puntos finales de ventaja son la tercera mayor renta de EE UU en el Mundial, tras los 59 con que abrieron el torneo ante Finlandia y los 43 sobre Eslovenia en cuartos.

Krzyzewski celebra el título. ampliar foto
Krzyzewski celebra el título. Getty Images

El lazo a la aplastante superioridad de la NBA en el Mundial lo puso Irving en su primer torneo internacional con Estados Unidos. El base de los Cavaliers, de 22 años, oposita para tener un hueco fijo de cara a los Juegos Olímpicos de 2016. Será a las órdenes de Coach K, el mismo que le dirigió en la Universidad de Duke y que fue “el factor decisivo” para que Irving se decidiera a jugar con Estados Unidos y descartara la opción de vestir la camiseta de Australia (tiene la doble nacionalidad), el país en el que nació (en Melbourne, donde su padre jugaba al baloncesto). El número uno del draft de 2011 destrozó a Serbia con 26 puntos y seis de seis en triples.

“Estuvimos muy calmados pese a la presión”, dijo Curry. “Éramos favoritos, no nos podíamos relajar en ningún partido”. El escolta repite oro mundialista junto a Rose y Gay, mientras que Harden y Davis han hecho el último doblete Juegos-Mundial. La estrella de Houston ya había asegurado que no se afeitaría esa barba que cuida desde hace cinco años pese a que ganaran la final.

Para Estados Unidos fue una victoria de equipo por encima de brillos individuales. “Cada día nos hemos llevado bien como equipo. Hemos mirado cada uno por el otro”, explicó Derrick Rose. “Es un privilegio poder decir que soy campeón del mundo”, añadió el técnico, Coach K, el factor unificador de una selección que cambia continuamente de cromos. “Los jugadores son diferentes, pero la cultura es la misma. Tuvimos gente nueva, lesiones, pero han hecho un gran grupo y ha sido muy especial para mí. Fuimos tan perfectos como un entrenador puede desear. No tenemos una estrella, somos un equipo campeón que se ha hecho respetar en el mundo”.

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