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Nadadores sin referentes

Frente al éxito de Belmonte, la natación masculina española no terminar de explotar

El nadador español Rafael Muñoz Ampliar foto
El nadador español Rafael Muñoz EFE

El deporte femenino en España nunca había llegado a cotas tan altas. Las mujeres arrasan. El Europeo de natación ha vuelto a manifestar la vigencia de las deportistas españolas en el panorama internacional. Si el equipo de waterpolo se coronó el mes pasado en Hungría como el primero en encadenar medallas de plata en los Juegos y de oro en Mundial y Europeo, las nadadoras españolas han agregado 13 medallas en el campeonato europeo.

Estos éxitos contrastan con los fracasos masculinos. Mireia Belmonte ha obtenido más metales en Berlín (seis) que todos los hombres en los últimos cinco Europeos (cinco), y en los últimos seis años las nadadoras suman 69 medallas (incluida la natación sincronizada) y los nadadores ocho. Por si fuera poco, por primera vez el equipo de waterpolo masculino se ha quedado sin plaza para el Mundial.

Las licencias en natación se acercan ahora a la paridad: 27.684 mujeres (45,2%) y 33.562 hombres (54,8%)

Nadie logra aclarar el caso. Juan Viota, vicepresidente de la Federación de natación, argumenta: “No hay explicación científica. No lo entendemos porque disponen de las mismas instalaciones. Es cuestión de generaciones. Ellas tienen a una referente: Mireia, que como Nadal te sale una vez en la vida y eso engancha. Los triunfos van en cadena. El brillo de las chicas no debería ensombrecer la mejoría de los chicos”. La campeona europea Duane Da Rocha asegura: “Tienen talento. Necesitan alguien al que poder imitar”.

En Berlín ha habido cierta progresión, siete de los once récords españoles han sido batidos por hombres: Carlos Peralta en los 200 mariposa en tres ocasiones, Markel Alberdi en los 100 libre, el relevo 4x100 y el relevo 4x200 libres dos veces. Sin embargo, la mejor posición ha sido un solitario quinto puesto del joven (20 años) y prometedor Eduardo Solaeche en 200 estilos, que se entrena con Lochte en Estados Unidos. “Hacemos lo mismo”, dice.

Un tiempo empieza y otro acaba en la natación masculina con la despedida de Rafa Muñoz, que en su anterior desafío ante el gran Phelps acabó hastiado. “A la piscina no le debo nada. Estamos en paz”, admitía la última esperanza, doble bronce mundial en Roma 2009.

Las licencias en natación se acercan ahora a la paridad: 27.684 mujeres (45,2%) y 33.562 hombres (54,8%). Hace un decenio eran de 37% a 63% y faltaban nadadoras a emular. Los chicos necesitan esas referencias para creérselo y nadar más rápido.

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