Oro de Belmonte, plata de Judit Ignacio

Las españolas dominan la final europea de los 200m mariposa y disparan a 13 medallas el total de España Mireia también consigue el bronce en 400 metros libre

Mireia Belmonte, en los 200m mariposa.
Mireia Belmonte, en los 200m mariposa.MAJA HITIJ (EFE)

Mireia Belmonte puso rumbo a Río en Berlín. En la piscina del Velódromo. En su prueba. En su carrera. En la carrera que tantas y tantos nadadores temen. En la disciplina del dolor. En un territorio señalado por los gigantes de este deporte. En los 200 metros mariposa, Mireia alcanzó la cúspide de sus Europeos de Natación y apuntó al oro en 2016, en los Juegos de Rio. Porque su conquista reafirmó su gran meta. Ser campeona olímpica. Ese es el plan. El motor de una juventud pasada por agua. Ser oro en Río en 200 mariposa, su gran especialidad. Como en Berlín, pero en Brasil.

La nadadora de Badalona se despidió de los Europeos con otra sobredosis de adrenalina y ácido láctico. El resultado fue un oro en 200 mariposa y un bronce en 400 libre. Con diez minutos de diferencia. Sin tiempo de recuperación después del tortuoso ejercicio de mariposa. Sin homenajes tras hundir a la maravillosa Katinka Hosszu, sobrevino la lucha en la media distancia con las expertas Federica Pellegrini y Jazmin Carlin. Un remolino burbujeante, un chapoteo de gorros de látex y ojos aplastados detrás de gafas antiniebla. Cuando la energía se había consumido, cuando los pulmones no respondían y los músculos hervían, a Mireia le quedó el corazón. El tercer puesto en los ocho largos fue la prueba definitiva de resistencia y de coraje.

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Los aficionados ya se han acostumbrado a las tardes desaforadas de Mireia. La agonía es parte del juego. La búsqueda que la empujó a tirarse en dos de las pruebas más exigentes. En la primera sencillamente arrasó. Mireia fue el buque que abre las aguas en triángulo en los 200 mariposa. Las demás nadaron en la turbulencia, incluida Hosszu, la húngara, desconcertada quizá ante el ritmo insólito con que se encontró. Mireia tocó la última pared en 2m 4,79s. Fue el mejor segundo tiempo de su vida. Solo la pudo seguir su compañera de entrenamientos, Judit Ignacio, que consiguió su mejor marca, 2m 06,66s. Casi tres segundos más tarde, con 2m 7,28s, atracó Hosszu, la reina de estos campeonatos, repentinamente reducida por la pareja de españolas.

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