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Santander

Ricciardo y Alonso rompen la hegemonía de Mercedes

El australiano supera a Alonso, segundo, y Hamilton, tercero, en las últimas vueltas y logra su segunda victoria de la temporada

Ricciardo celebra su victoria en Hungría junto a Alonso, segundo. Ampliar foto
Ricciardo celebra su victoria en Hungría junto a Alonso, segundo. AFP

Daniel Ricciardo levantó los brazos y lanzó gritos de alegría por la radio. En el taller de Red Bull la euforia era desbordante. Y no era para menos. El piloto australiano de 25 años, que este año sustituyó a su compatriota Mark Webber, logró una victoria espectacular en el Gran Premio de Hungría y rompió la hegemonía aplastante de los Mercedes. Él sigue siendo el único piloto que les ha superado esta temporada. Lo hizo por primera vez en Canadá y lo repitió hoy, en un final apasionante en el que superó primero a Lewis Hamilton para colocarse segundo y después, ya en la penúltima vuelta, al español Fernando Alonso que realizó la mejor carrera de la temporada para concluir segundo.

La intensa lluvia que cayó una hora antes del inicio y tres entradas del coche de seguridad cambiaron lo que estaba siendo un dominio aplastante de Nico Rosberg y trastocaron la carrera de principio a fin. Sin embargo, algunas cosas quedaron claras. En condiciones difíciles, Fernando Alonso sigue siendo el mejor piloto. A pesar de no tener, ni de lejos, el mejor coche, fue capaz de liderar la carrera, luchar hasta el final por la victoria hasta que sus neumáticos dijeron basta, y subir al podio por segunda vez esta temporada, ya había sido tercero en China.

La intensa lluvia que cayó una hora antes del inicio y tres entradas del coche de seguridad cambiaron el dominio aplastante Rosberg

La lluvia había desaparecido en el momento en que todos tomaron la salida. Pero la pista estaba tan mojada que la mayor parte optaron por usar los neumáticos intermedios. Rosberg partió el primero, perseguido por Bottas y Alonso, que se comió a Vettel. El alemán, sin embargo, recuperó la cuarta posición unas curvas más tarde. El riesgo estaba ahí, y en la octava vuelta se produjo el primer accidente: el Caterham de Ericsson se empotró en una valla protectora y obligó a la entrada del coche de seguridad.

Entonces, Rosberg llevaba ya una ventaja de ocho segundos sobre Bottas, segundo clasificado. Pero cuando entró el coche de seguridad, los cuatro primeros pilotos habían superado ya la línea del pit lane. Por tanto, tuvieron que entrar a cambiar neumáticos una vuelta más tarde, y quedaron relegados. Rosberg pasó al cuarto puesto, Bottas cayó hasta la 11ª posición, y Alonso pasó a ser octavo. Ricciardo se convirtió en líder de la carrera, seguido de Button y Massa. Y Hamilton había iniciado ya una espectacular remontada y andaba ya por la 13ª posición.

Cuando el coche de seguridad debía abandonar la pista, Grosjean sufrió una aparatosa salida de pista y todo continuó igual. Se marcó en la 13ª vuelta. Y entonces, Alonso ya estaba apretando a fondo. Superó a Vettel y a Rosberg y estaba marcando vueltas rápidas y acercándose a la cabeza. Un nuevo accidente en la 22ª vuelta (Checo Pérez), obligó a una nueva entrada del coche de seguridad. Entonces, Ricciardo y Massa entraron a cambiar gomas y dejaron a Alonso liderando la carrera, seguido de Vergne, Rosberg y Vettel. Pero el español tenía que cambiar neumáticos. Lo hizo en la 38ª vuelta y, aunque puso blandos, parecía claro que iba a intentar llegar al final de la carrera, mientras que sus rivales deberían regresar al taller.

Alonso, con unos neumáticos ya muy desgastados, hacía milagros para mantener el liderato

La situación que quedó tras el segundo cambio de neumáticos fue excelente para el asturiano. Ricciardo lideraba la carrera, seguido de Alonso, a 14,5 segundos, de Hamilton y Rosberg, que se acercaban peligrosamente al asturiano. La carrera parecía bastante definida. Ricciardo era un segundo más lento que sus perseguidores y tenía que buscar el momento adecuado para entrar en boxes. Alonso, en cambio, mantenía un ritmo similar al de los Mercedes. El australiano entró en la 53ª vuelta y puso blandos, buscando defender sus opciones. La batalla se centró entonces entre Alonso y Hamilton, porque Rosberg optó también por entrar al taller y colocarse los blandos. Ricciardo apretaba por detrás, en tercera posición. Y Rosberg remontando hasta la cuarta posición... a más de 20 segundos.

A ocho vueltas para el final, Alonso, Hamilton y Ricciardo estaban pegados, los tres prácticamente en un segundo. Los intentos por adelantar de los perseguidores eran desesperados. Pero Alonso, con unos neumáticos ya muy desgastados, hacía milagros para mantener el liderato. Mientras, por detrás, Rosberg les ganaba dos segundos por vuelta y se les acercaba. Ricciardo, con gomas frescas, logró adelantar a Hamilton a falta de cuatro vueltas para el final y se lanzó contra Alonso. Le pasó como una bala al final de recta, sin dejar ninguna opción al asturiano. Allí escenificó el mejor estado de sus neumáticos y la mayor potencia de su Red Bull. Alonso seguía sufriendo, porque los dos Mercedes le pisaban los talones. Pero resistió y acabó segundo, logrando así su segundo podio de la temporada, por delante de Hamilton y Rosberg.

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