Márquez, nueve de nueve

El de Honda vence también en una carrera loca en la que 14 motos salieron desde el 'pit lane'. Pedrosa y Lorenzo, ya sin los miedos de Assen, le acompañan en el podio

Los 14 pilotos que han empezado la carrera desde el 'pit lane'.
Los 14 pilotos que han empezado la carrera desde el 'pit lane'.AS

Nueve de nueve. Nueve carreras, nueve victorias. El mismo campeón en cada una. Y tan diferentes las gestas como distintos han sido los circuitos, las condiciones de la pista o los rivales. Pero siempre gana él, Marc Márquez. Esta vez se trataba de ganar saliendo desde el pit lane, el pasillo que comunica la pista con los talleres de los equipos, el lugar donde se concentró toda la acción en los compases iniciales de una prueba que arrancaba precedida de un chaparrón. Y, como nada se le resiste, cayó la novena después de haber tenido que renunciar a salir desde la pole. La osadía en los primeros giros, cuando todavía no estaba muy claro qué partes del trazado germano estaban totalmente secas y cuáles todavía mojadas, su habitual irreverencia en los adelantamientos, y un ritmo al que solo era capaz de llegar (y no siempre) su compañero Pedrosa, auparon a Márquez, que no solo no afloja por muchos coletazos que le dé su Honda, sino que los provoca, como las últimas derrapadas que precedieron a su entrada en meta, un guiño a sus mecánicos. Así se divierte, quién sabe si para salpimentar un dominio que solo puede aborrecer a sus rivales.

Llegó el campeón a la última curva con ganas de marcha. Siempre tuvo mucha gracia para aguantar ese tipo de embestidas, también las reales, pues a dos vueltas del final ya le había dado unos coletazos su Honda. No podía (no quería) bajar demasiado el ritmo ni la guardia, que Pedrosa estaba al acecho. Y quería ganarle en su estadio preferido, ya que hace un año no tuvo ocasión. Nada en aquel final tan típico (subieron al podio Márquez, Pedrosa y Lorenzo) remitía a una salida que fue de locos.

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La lluvia volvió a entrar en juego (como ocurría dos semanas antes en Assen) a poco de comenzar la prueba. Los pilotos se preparaban para formar en la parrilla cuando el cielo descargó. Pero fue solo un chaparrón, algo rápido. Y tras la vuelta de reconocimiento todos aquellos que calzaban los neumáticos rayados se dieron cuenta de que la pista, más seca que mojada, exigía un cambio de estrategia. La foto de la parrilla de salida fue un auténtico esperpento: se quedó solo en las primeras filas Stefan Bradl, que ya había cambiado a gomas de seco allí mismo. Con él había un total de nueve pilotos en formación. El resto, 14, se metieron en el pit lane para cambiar de moto. Y desde allí salieron. Hubo carreras para pillar un buen sitio frente a ese otro semáforo al final de pasillo, tal era la acumulación de motos en tan pocos metros. Y pilotos, como Lorenzo, que tuvieron que improvisar una salida prematura a la pista (y ceder después la posición ganada) porque los frenos, por calentar, no reaccionaban. Lo dicho, una salida de locos.

Pero en la locura también reina Márquez, que pasó por vez primera por meta en la décima posición, eso es el primero de los que tuvieron que cambiar de planes a última hora, justo por detrás de los nueve que sí habían salido desde su posición en la parrilla. Y mientras Bradl, el piloto local, disfrutaba de sus cinco minutos de gloria, Márquez se lo pasaba en grande remontando posiciones. Tenía presas fáciles enfrente, pues la mayoría eran pilotos open con máquinas que nunca entran en el top 10, como Aoyama, Laverty o Petrucci. Así que tardó solo cuatro giros en colocarse segundo. Alcanzar a Bradl, un aprobado justito en estrategia (sí, cambió los neumáticos en la parrilla, pero su moto estaba configurada para una carrera en lluvia), fue coser y cantar. Al final de la quinta vuelta, allí donde arranca, en pendiente, la última curva, la 13, le tomó la delantera.

Y no necesitó hacer ninguna maniobra más. Le sobró con ir mejorando sus tiempos a medida que la pista mejoraba (bajó más de tres segundos respecto a los primeros giros) y pudo entretenerse gracias a su compañero de equipo, que se le acercaba cada vez más, con quién se peleó para llevarse también la vuelta rápida de la carrera, y de quien solo se desprendió a diez giros del final, cuando encadenó cuatro vueltas rápidas e impuso un ritmo imposible –se había guardado unas décimas, dijo, para cuando aquel último tramo que seguía empapado se secara.

Por el segundo y tercer escalón del podio sacaron los dientes en los primeros giros los otros tres favoritos: Pedrosa, Rossi y Lorenzo, por ese orden –pues el mallorquín fue muy cauto al correr, de nuevo, en condiciones mixtas–, que empezaron a remontar posiciones a la caza y captura de Márquez. Las Yamaha nunca le alcanzaron, se conformaron con pelearse entre ellas y esta vez fue Lorenzo –un Lorenzo distinto al de Assen, ya sin miedos, más confiado, un par de décimas más lento que las Honda y otro par de décimas más rápido que su colega de equipo– quien salió vencedor del duelo para sumar su tercer podio en una temporada dura como ninguna otra hasta ahora. Nada que ver con el año de ensueño que vive Márquez. “Algún día dejaré de ganar”, insiste él.

Sobre la firma

Especialista de motociclismo de la sección de Deportes. Ha estado en cinco Rally Dakar y le apasionan el fútbol y la política. Se inició en la radio y empezó a escribir en el diario La Razón. Es Licenciada en Periodismo por la Universidad de Valencia, Máster en Fútbol en la UV y Executive Master en Marketing Digital por el IEBS.

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