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Un Bahamontes con cabeza

Más allá de la polémica que envenena la gran acción de Quintana, su director destaca el “instinto depredador único” del colombiano

Pirazzi celebra su victoria de etapa con un corte de mangas Ampliar foto
Pirazzi celebra su victoria de etapa con un corte de mangas EFE

Más que de Stefano Pirazzi, el tercer Bardiani que gana una etapa, el primer triunfo de su carrera, y lo celebró con corte de mangas dedicado a todos aquellos que durante cinco años solo destacaban su nulidad como ciclista, que debían de ser muchos dada la energía que el corredor latino (del Lazio) puso en el gesto (fue el mejor de una fuga de 26 que llegó con un cuarto de hora en un día de transición, reposo y acopio de energías para los tres días intensos que quedan), en el Giro se habló ayer del líder, de Nairo Quintana. Al amanecer, con palabras y adjetivos ambiguos, expresión de tacañería e incomprensión; al atardecer, cuando los truenos en Vittorio Veneto anunciaron una descarga de agua tremenda, con admiración rendida.

Clasificaciones

ETAPA

1. Stefano Pirazzi (ITA/BAR) 4:38:11"

2. Tim Wellens (BEL/LTB) m.t.

3. Jay McCarthy (AUS/TIN) m.t.

4. Thomas De Gendt (BEL/OPQ) m.t.

5. Matteo Montaguti (ITA/ALM) m.t.

GENERAL

1. Nairo Quintana (Colombia / Movistar) 73:05:31"

2. Rigoberto Uran (Colombia / Omega Pharma - Quick-Step) a 1:41"

3. Cadel Evans (Australia / BMC Racing) a 3:21"

4. Pierre Rolland (France / Europcar) a 3:26"

5. Rafal Majka (Poland / Tinkoff - Saxo) a 3:28"

La polémica duró lo que duran en un vaso de plástico las burbujas finísimas del prosecco de la tierra. Duró lo que tardó el presidente del colegio de comisarios, el español Roberto Ariznavarreta, en afirmar: “¿Neutralización? ¿Qué neutralización? Los únicos que pueden neutralizar una carrera son los comisarios, y no los organizadores. Y nosotros no dimos ninguna orden. Así que ahora puede venir quien quiera a decir que penalicemos a Quintana por adelantar a una moto con bandera roja, y nosotros le diremos ‘¿y qué?’. Las banderas rojas en ciclismo nunca han significado carrera detenida, sino precaución, y todos los días en cada rotonda hay un regulador con una bandera roja advirtiendo del peligro…”. La polémica, que envenenó y casi escondió, la gran acción ciclista de Nairo Quintana y su equipo, el Movistar, entre el Stelvio y Val Martello el martes, duró lo que tardó Cadel Evans, uno de los damnificados, en admitir, con sinceridad que no supo estar a la altura –“lo confieso: no me supe manejar con el frío”, dice el australiano— y lo que Moreno Argentín, especialista en emboscadas cuando era ciclista, guía y cerebro de Berzin en el Giro que le ganó a Indurain en el 94, afirma con la ciencia ciclista en la cabeza en vez de los reglamentos. “Cuando estás en una carrera estás en una guerra”, dice el exciclista italiano. “Urán no tenía que estar atento a los mensajes por el pinganillo sino a la situación de Quintana, llegar hasta donde estaba y decirle: párate. Así es como deber actuar un líder”. Y Urán, cansado, y quizás sobrepasado por los chillidos de escándalo de su jefe, Patrick Lefévère, que organizó una reunión de directores y quería que le sancionaran con dos minutos a Quintana por bajar a su aire el Stelvio, simplemente dijo: “Esto es el Giro…”.

Nairo Quintana, con la 'maglia rosa' ampliar foto
Nairo Quintana, con la 'maglia rosa' AP

Viendo a Quintana enfrentarse al ataque y en cabeza a una subida de 22 kilómetros, y sin miedo, como en Val Martello, los viejos conocedores hablan de Bahamontes, de cómo subía el Águila de Toledo, y dicen: Nairo es un Bahamontes con cabeza. Lo de la cabeza lo dicen con respeto, claro, queriendo significar que si don Federico era propenso a las locuras sin sentido en las montañas, el colombiano que seguramente ganará el Giro de su debut, cuando afronta una locura, sabe hasta dónde va a llegar. A Unzue, su jefe, la comparación no acaba de gustarle. “Nairo es algo más”, dice el mánager del Movistar. “Nairo, pese a sus aires plácidos, a su aparente calma, es un depredador único. Tiene una mentalidad ganadora que asusta. Cuando se fija un objetivo, no duda, y no para. Y eso por no hablar de su capacidad física, de sus cualidades de escalador”. Y también como un enamorado habla del colombiano su director, José Luis Arrieta. “Nairo fue, en efecto, un maestro en el Stelvio. Dio a todos una lección de cómo un líder debe estar concentrado, debe saber lo que debe hacer en cada momento”, dice el navarro. “Todos vieron cómo dos kilómetros antes de la cima, bajaba al coche a por ropa seca y un buen chubasquero, para no tener que pararse en la cima y emprender rápido el descenso. Y todos le vieron bajar. No atacó. Bajó más rápido que otros que sencillamente o tenían más frío o no supieron estar donde debían… Eso es lo que tienen que aprender de Nairo”.

Y la sala de prensa, horas después, no solo convenía en ese detalle sino que añadía uno propio: y también deberían aprender a expresarse como este colombiano al que en un principio no supimos entender y ahora nos maravilla. Lo decía la mayoría de los periodistas después de oírle manejar la polémica. “A Nairo”, dice su compañero Eros Capecchi, “le temen. Muchos hablan de él, pero siempre a sus espaldas. De frente no se atreve nadie…” "Es que hay corredores que no saben aceptar una derrota”, dijo Quintana, de rosa vestido de la punta de los pies a la punta del casco. “Pero hubo muchos que vinieron a felicitarme en el pelotón, y muchos de los equipos cuyos directores pedían que me quitaran tiempo, porque ellos saben realmente lo que pasó. Mientras, sus directores siguen queriendo montar una polémica. Me suena a broma, y me entra la risa, esa noticia de que pidieron que me quitaran dos minutos, porque todo el mundo vio que bajé por las mismas carreteras que los demás y en bicicleta, solo que más rápido. No bajé ni en moto ni agarrado a un coche. No sé por qué habrían de quitarme tiempo”.

-¿Y qué va a hacer a partir de ahora?

-Voy a correr como lo que soy, como el líder. En principio para defender mi ventaja, pero las etapas que quedan son las que me favorecen, son de montaña dura. Y si puedo aumentar mi ventaja, ¿por qué no?

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