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Rodrigo ya vuela alto

En su mejor curso con el Benfica el delantero español ha adquirido la madurez competitiva para afrontar retos importantes

Rodrigo Machado celebra un gol esta temporada. Ampliar foto
Rodrigo Machado celebra un gol esta temporada. reuters

El Benfica disputa en Turín su décima final europea, y la voz al teléfono de su delantero español, Rodrigo Machado, denota un grado de ilusión capaz de desafiar incluso a las más ancestrales condenas. El técnico magiar Bela Guttmann, dos veces campeón de Europa con el cuadro luso, lanzó en el momento de su despido en 1962 un augurio con halo de maldición según el cual el Benfica no ganaría una competición continental en cien años. "En el vestuario no se habla de eso. Es cosa de la prensa", asegura Rodrigo desde Lisboa, "y no es nada fácil llegar a una final. El año pasado perdimos una con el Chelsea en el último minuto, y afrontamos esta con la misma mentalidad que entonces. Conscientes de que estamos compitiendo muy bien, eliminando al Tottenham o a la Juventus, equipos muy fuertes, como lo es el Sevilla". El final de curso ha desatado el entusiasmo en el conjunto lisboeta: tras la conquista de la ansiada Liga y de la Copa de la Liga, afronta la final de Turín y la de la Copa de Portugal, el próximo domingo ante el Río Ave.

La perspectiva de un histórico cierre de temporada contrasta con el fatídico mayo de la pasada campaña, cuando el Benfica vio como el Oporto le recortaba cuatro puntos en las tres últimas jornadas para proclamarse campeón de liga y además el Benfica perdía las finales de la Liga Europa y de la Copa de Portugal en apenas dos semanas. "Nos quedamos con un mal sabor de boca tremendo", recuerda Rodrigo. "El secreto de este año es que estamos siendo mucho más sólidos en defensa. El Benfica suele ser el equipo más goleador de Portugal, pero no lográbamos los títulos. Ahora todos estamos más comprometidos con el trabajo defensivo sin perder eficacia arriba."

Al llegar tan joven y crecer como profesional se crea un vínculo muy fuerte con el club y los aficionados"

El delantero hispanobrasileño (Río de Janiero, 1991) salió de la cantera del Real Madrid (antes había pasado por la del Celta) con 19 años rumbo a Lisboa, traspasado por casi siete millones de euros. Jugó cedido un año en el Bolton, y en las tres temporadas que lleva madurando en Portugal ha cuadruplicado su valor: en enero el Benfica vendió sus derechos económicos al fondo de inversión Meriton Capital Limited, controlado por Peter Lim, por treinta millones de euros. Además ha sido capaz de forjar una relación muy especial con la afición: "No soy un canterano ni he aprendido a jugar al fútbol aquí, pero al llegar tan joven y crecer como profesional, siempre se crea un vínculo muy fuerte con el club y con los aficionados".

Su técnico, Jorge Jesús, es un entrenador valiente y didáctico que ha aprovechado la versatilidad de un jugador siempre muy predispuesto al aprendizaje y con la cabeza bien amueblada para olvidarse de las prisas por triunfar. Desde las categorías juveniles Rodrigo aparentaba estar cortado por el patrón de los nueves clásicos. Pero en el Benfica apenas ha jugado un puñado de partidos en esa posición. Ahora es un delantero integral: en las dos últimas campañas Rodrigo era la tercera opción en la vanguardia de un equipo que casi siempre juega con dos puntas. El paraguayo Cardozo y el brasileño Lima, que suman entre ambos más de 200 goles con la camiseta del Benfica, eran las alternativas predilectas del técnico. Pero una lesión del goleador guaraní el pasado noviembre, generó en Jorge Jesús un problema táctico que supo resolver con imaginación: desplazó a Lima a la posición más avanzada de su línea de ataque y dio alas a Rodrigo como segundo punta. Y el Benfica echó a volar.

Jorge Jesús es un tipo de carácter singular y ha conseguido devolver al Benfica lo que había sido en épocas anteriores"

"Esta temporada llevo 18 goles y 7 asistencias. Me he adaptado bien a una posición a la que no estaba acostumbrado. Aquí siempre usan el término 'nueve y medio' para definirme. El entrenador me exige que llegue al área y marque goles, pero también que ayude a los centrocampistas en la construcción del juego. Un delantero no pierde la vena de buscar el gol constantemente, y estoy contento porque mi juego y mis goles ayudan a que el equipo gane títulos. En lo personal es un año buenísimo". Rodrigo siempre vivió de su instinto en el área, de su decisión en el remate, de la notable precisión de su zurda y de su competencia técnica para ahorrar tiempo en los gestos previos a la definición. Ahora, con la exigencia de una mayor movilidad, se tira a los costados, se retrasa para distraer, descarga el balón con simplicidad y tira desmarques veloces e inteligentes: pero siempre con el gol entre las cejas: "Me considero bastante mejor jugador que cuando llegué, gracias al entrenador, que tiene mucha facilidad para trabajar con los jóvenes", afirma con humildad. "Jorge Jesús es un tipo de carácter singular y ha sido capaz de devolverle al Benfica lo que había sido en épocas anteriores. Y repetir éxitos no es para cualquiera. Tiene una gran capacidad para reconstruir el equipo. El club tiene una historia enorme, pero no el potencial económico de los grandes de Europa. Está obligado a vender cada verano a muy buenos futbolistas. En enero, un jugadorazo como Matic se fue al Chelsea, pero es que en los últimos años se han ido Di María, David Luiz, Ramires, Coentrao, Javi García, Witsel... Pero aquí también se sabe fichar bien, y en parte eso también es gracias al trabajo del entrenador".

De momento, en un club experto en revalorizar jóvenes talentos, Rodrigo es capaz de soñar con mayúsculas

El Benfica afronta la final con bajas importantes como los centrocampistas sancionados Markovic o Enzo Pérez, pero Rodrigo confía en "una plantilla bien equilibrada, con un fondo de armario importante". Y conoce bien el escenario del partido. En el Juventus Stadium de Turín el Benfica sufrió para empatar sin goles y hacer valer su victoria en Lisboa, eliminando al campeón de Italia. "El estadio es espectacular, muy bonito, muy cerrado y se siente muchísimo el ambiente de la grada". Un buen palco escénico para alimentar ilusiones. Para que Rodrigo siga afrontando con éxito desafíos considerables. No sabe lo que le deparará el futuro, pero de momento, en un club experto en revalorizar jóvenes talentos, es capaz de soñar con mayúsculas. Con un Benfica multicampeón y también con la camiseta de la selección española, que ha defendido con gran productividad goleadora en las categorías inferiores: "Llegar a la selección absoluta no es para cualquiera, y más en mi posición, que ahora ocupan jugadores consagrados. Pero no deja de ser un sueño y un deseo. Y la única forma de lograrlo es seguir creciendo y haciendo las cosas bien."

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