El Circuit de Barcelona lucha por el equilibrio económico

El impacto de las carreras es de 192 millones, pero deben venderse cien mil entradas para evitar pérdidas

Fernando Alonso saluda a sus seguidores en el Circuito de Catalunya, en Montmeló, un día antes de que comience el Gran Premio de España de Fórmula Uno.
Fernando Alonso saluda a sus seguidores en el Circuito de Catalunya, en Montmeló, un día antes de que comience el Gran Premio de España de Fórmula Uno. TONI ALBIR (EFE)

El adiós definitivo de la carrera de Valencia y, por tanto de la competencia más directa, no ha supuesto un aumento excesivamente notable de público en la carrera que este fin de semana se disputará en el Circuit de Barcelona. El Gran Premio de España tiene problemas para poder equilibrar su presupuesto y necesitaría vender más de 100.000 entradas para poder respirar tranquilo. Esa cifra se superó de largo en 2007, cuando Fernando Alonso estaba luchando por su tercer título mundial en el equipo McLaren con una batalla encendida contra Hamilton y contra el máximo responsable de la escudería, Ron Dennis. Entonces se alcanzaron los 140.000 visitantes. Pero las expectativas se fueron reduciendo de forma progresiva hasta caer a 78.000 aficionados en 2011 y en 2012.

“Si logramos llenar el circuito el gran premio presenta beneficios”, explica Salvador Servià, director del trazado de Montmeló. “Ahora mismo, la carrera ha podido salir adelante gracias a las aportaciones del ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat. Y naturalmente, con los ingresos provenientes de la venta de entradas. El compromiso entre todos permitió asegurar la continuidad del gran premio y abrir una perspectiva de futuro con garantías. Sin embargo, esta vez nos costará igualar los 94.000 espectadores de 2013, porque ni los asturianos se creen que Alonso pueda ganar”.

Durante cinco años, la carrera de Barcelona de fórmula 1 se corrió de forma paralela con la de Valencia. Y en muchas ocasiones los responsables del circuito de Montmeló tuvieron que morderse las uñas, escuchando comentarios en los que se afirmaba que Barcelona iba a desaparecer porque Valencia iba a quedarse la única carrera que se disputaría en España. “En algunos momentos llegaron a amargarnos”, confiesa Servià, que se niega en redondo a seguir hablando de Valencia. “Lo único que nosotros teníamos claro era que nuestro contrato finalizaba en 2016 y que queríamos cumplirlo”.

En 2013 hubo una recuperación del 35% en las ventas para alcanzar los 94.000 espectadores

Hace dos años que se disputó la última carrera en el circuito urbano de Valencia. En 2013 se especulaba todavía sobre la posibilidad de que el Gran Premio de España fuera compartido por Valencia y Montmeló. Entonces, el presidente de Cataluña, Artur Mas, comentó: “Nosotros hemos encontrado financiación para la carrera, pero si Valencia quiere organizar la de 2014 no nos opondremos”. Sin embargo, estaba claro que, con la galopante crisis mundial, la Comunidad Valenciana no podía afrontar la enorme inversión que suponía la organización de su carrera, alrededor de 50 millones de euros,más del doble de lo que cuesta la de Barcelona. Y cuando apareció el calendario de 2014... Valencia ya no estaba.

El Circuit de Barcelona —nombre que sustituye al de Montmeló— ingresa cuatro millones de euros del Ayuntamiento de la ciudad y cinco millones de la Generalitat para evitar pérdidas. “La aportación del ayuntamiento nos ha permitido explotar a fondo la marca Barcelona, que vende más que cualquier otra en este país. Y la Generalitat pudo asegurarnos su aportación gracias a la implantación de la tasa turística. A cambio, el Circuit logra un impacto económico anual en una amplia zona de Cataluña —desde Lloret y Girona hasta Port Aventura— de 192 millones de euros, de los que 138 corresponden a las fechas del Gran Premio de España de F-1”, explica Servià. “Los ingresos por venta de entradas son confidenciales. Los derechos de organización son estrictamente secretos”.

Lo que sí pudieron constatar los organizadores es que la venta de entradas ascendió solo en unas 2.000 en 2013, cuando ya se especulaba sobre la desaparición de la carrera de Valencia. “No fue un aumento significativo”, agrega Servià. “Cierto que el año pasado hubo una recuperación del 35% en las ventas para situarnos en 94.000 espectadores. Pero nuestro público nos llega sobretodo del extranjero, de Gran Bretaña, Francia y Alemania, fundamentalmente. En los últimos cuatro años, el público europeo ha crecido en un 30% hasta situarse en el 60% del aforo actual. Y eso es, precisamente, lo que posibilita un impacto económico tan fuerte”.

Ahora, la continuidad del Gran Premio de España en el Circuit de Barcelona —cuyas entradas servirán también para los entrenamientos del lunes y el martes— está asegurada hasta 2016. Y Sebastià Salvadó, presidente del RACC, y Vicenç Aguilera, presidente del Circuit, han establecido los primeros contactos con Bernie Ecclestone para negociar, en el momento más oportuno, un nuevo contrato a largo plazo que asegure el futuro.

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