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Arrestado un ultra del Roma por los disparos contra aficionados del Nápoles

El hincha que negoció la celebración de la Copa Italia es el hijo de un miembro de la Camorra y un viejo conocido de la policía

Uno de los hinchas del Nápoles que negoció el inicio del partido. Ampliar foto
Uno de los hinchas del Nápoles que negoció el inicio del partido. EFE

La policía ha arrestado a un viejo conocido de los bajos fondos del fútbol italiano como presunto autor de los disparos que el sábado por la tarde hirieron a tres hinchas napolitanos, uno de ellos de extrema gravedad, antes de la final de la Copa de Italia entre el Nápoles y el Fiorentina en el estadio Olímpico de Roma. El detenido se llama Daniele de Santis, tiene 48 años y es uno de los líderes de los grupos ultra del Roma, ya célebre por haber sido uno de los cabecillas que el 21 de marzo de 2004 obligó a suspender el derbi Lazio-Roma tras haberse difundido el falso rumor de que una furgoneta de la policía había atropellado a un niño.

La detención se produjo en el hospital Gemelli de Roma, porque De Santis –apodado Gastone-- también se encuentra herido después de que un grupo de hinchas del Nápoles se vengara de la agresión. Aunque aún existen diferentes versiones de lo sucedido, De Santis provocó a los aficionados del Nápoles –con los que los ultras del Roma mantienen una vieja rivalidad— que se dirigían al estadio lanzándoles petardos. Al verse rodeado y al grito de “¡Os voy a matar a todos!”, el ultra sacó una pistola del calibre 7,65 y disparó seis o siete veces de forma indiscriminada alcanzando a tres hinchas rivales.

El más grave se llama Ciro Esposito, tiene 30 años y recibió un tiro en el pecho que afectó a la columna vertebral. Tuvo que se operado de urgencia y aún se teme por su vida. Los otros dos heridos son un hombre de 43 años herido en una mano y otro de 32 que recibió dos disparos, en la mano y en el brazo. También resultaron heridos cinco agentes de policía. Las imágenes de los altercados provocados por hinchas de ambos equipos –con la colaboración de ultras de la Roma armados con palos y con la cara embozada-- en las horas previas del encuentro dan buena cuenta de la violencia irracional que de vez en cuando visita al fútbol italiano.

Al verse rodeado el `tifosi´sacó una pistola y grito: “¡Os voy a matar!”

Y que, lamentablemente, no se queda fuera de los recintos deportivos. Los aficionados pudieron asistir ayer, en riguroso directo, a una muestra de la irracionalidad más absoluta. Después de las agresiones a algunos de lo suyos, la hinchada más radical del Nápoles se negó a que el partido se celebrara. Ante la presencia de las más altas autoridades de la nación, el césped del Olímpico se llenó de petardos y bengalas y hasta un bombero resultó golpeado, afortunadamente sin consecuencias. La situación solo pudo desbloquearse cuando Marek Hamsik, el capitán eslovaco del Nápoles, se dirigió hacia la curva norte del estadio para negociar con los cabecillas de los hinchas más radicales el inicio de la final. El tipo que, encaramado a una valla, decidió que sí, que la final podía dar comienzo, se llama Gennaro de Tommaso, le llaman a carogna ["l Carroña] y es hijo de un conocido miembro de la Camorra, la mafia napolitana.

Pero no para ahí la cosa. “El Carroña” llevaba puesta una camiseta negra con la leyenda: “Speziale libre”. Speziale es el apellido de uno de los dos condenados por el asesinato del inspector de policía Filippo Raciti tras el entre el Catania y el Palermo el 2 de febrero de 2007. La cuadratura perfecta del círculo del sinsentido. 

El partido comenzó con 45 minutos de retraso en el reloj y la vergüenza en el rostro de muchos aficionados tras contemplar cómo el capitán del Nápoles tenía que pedir la venia al jefe de los ultras para poder comenzar el partido. No es la primera vez que sucede, y eso lo convierte en más preocupante aún. En 2004, la coacción mafiosa de los aficionados logró suspender un derbi entre  el Roma y el Lazio; en 2008, las autoridades se vieron obligadas a invitar a viajar gratis a los 1.500 aficionados del Nápoles que se habían apoderado de un tren con destino a Roma; y, el pasado mes de noviembre, los aficionados de la Nocerina, un equipo de Tercera División de la región de Campania, obligaron a sus jugadores a dejarse perder frente al eterno rival, la Salernitana, en protesta porque las autoridades habían vetado la presencia de los hinchas violentos en el estadio. No es extraño pues que, tras contemplar el espectáculo lamentable del capitán del Nápoles y las fuerzas del orden encomendándose al ultra encaramado a la valla, un aficionado colgara su foto en Twitter bajo una leyenda de humor negro y amargo: “El nuevo ministro del Interior”.

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