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Resaca europea en Nervión

Sevilla y Villarreal se reparten ocasiones y dominio, pero se frustran por su ineficacia

Gameiro y Musacchio pelean por un balón.
Gameiro y Musacchio pelean por un balón. EFE

Sumergido en su dulce resaca europea, el Sevilla plantó la batalla justa a un Villarreal mucho más fresco. El equipo de Marcelino fue más intenso a medida que decreció el empuje del Sevilla, fuerte en el primer tiempo, donde gozó de buenas ocasiones para marcar. Sin ese aliento necesario en las alturas de la clasificación, el que rondó más el triunfo en la segunda parte fue el Villarreal. Un defensa, Musacchio, y un centrocampista, Cani, gozaron de dos clarísimas ocasiones aprovechando el derrumbe del Sevilla. Los dos equipos se repartieron ocasiones y dominio, pero acabaron frustrados por su manifiesta inoperancia.

El resultado, por tanto, vino a satisfacer los intereses de los dos contendientes. El Sevilla, al que Emery refrescó sin demasiado éxito, sigue quinto haga lo que haga la Real Sociedad ante el Granada. Ese puesto, sin duda, es una batalla menor teniendo en cuenta la final de Turín, aunque conviene defenderlo para entrar directamente en la fase de grupos de la Liga Europa la próxima temporada. El Villarreal, por su parte, prácticamente se asegura su presencia en el fútbo continental. Eso sí, salvo que la Real se desplome, deberá competir desde primeros de agosto. Buena temporada la de este Villarreal de buen fútbol, con jóvenes jugadores que apuntan alto y veteranos, como Cani, que ofrecen mucho talento. Para consagrarse en la élite le falta un delantero de jerarquía, aunque, lógicamente, todo no se puede tener.

SEVILLA, 0-VILLARREAL, 0

Sevilla: Javi Varas; Coke, Pareja, Carriço, Alberto Moreno; M'Bia (Fernando Navarro, m. 86), Ivan Rakitic; Jairo (Bacca, m. 65), Marko Marin, Vitolo (Reyes, m. 46) y Gameiro. No utilizados: Beto; Mode, Fazio y Trochowski.

Villarreal: Asenjo; Mario, Musacchio, Gabriel, Jokic; Bruno, Óliver Torres (Jaume Costa, m. 68), Cani; Moi (Aquino, m. 75), Pereira (Uche, m. 62) y Giovani. No utilizados: Juan Carlos; Pantic, Joan Román y Nahuel.

Árbitro: Prieto Iglesias. Amonestó a Coke, por parte del Sevilla.

Ramón Sánchez Pizjuán. Unos 32.000 espectadores.

La ausencia de ese instinto matador acabó condenando a los dos equipos al empate. El Sevilla no lo tuvo ni con Gameiro y Bacca juntos en el campo, cuando Emery se la jugó. El fútbol le recordó que también es necesaria la elaboración para que los balones lleguen bien arriba. Solo Marin lo hizo, pero nada más en el primer tiempo, pues Rakitic, muy retrasado, apenas dibujó esos pases que lo han elevado a los altares de la Liga. Reyes, que tiene también calidad, no tuvo su día.

Compareció un Sevilla refrescado por Emery, falto, quizás, de un punto de tensión después de las emociones vividas en Mestalla. El técnico vasco dio descanso a jugadores importantes, caso de Fazio, Bacca o el meta Beto, lo que anunció la importancia justa que tenía el encuentro para el Sevilla. El Villarreal, mientras, con la Liga también casi hecha, demostró las buenas maneras que le han llevado a la séptima plaza. Algo que se entiende con futbolistas como Bruno y Cani en el centro del campo, pasadores eficaces para la movilidad y el toque de jóvenes talentos como Torres o Moi. Un equipo rápido, con cariño al balón, al que puede que la Liga se le haya hecho un poco larga. Por eso el encuentro, desposeído de tensión clasificatoria, se jugó con buen gusto. El Sevilla, especialmente en casa, es un equipo intenso, con las ideas claras y una aceptable vocación ofensiva. Fuera juega de otra forma, de manera bastante conservadora. Sin apenas faltas y cierta relajación en los marcajes, el balón iba con cierta facilidad de un área a otra. La tuvo Vitolo en un buen disparo que rechazó Asenjo y poco después un misil de Gio salió rozando el palo de Varas, que hizo la estatua.

En el intercambio de golpes fue más pujante el Sevilla, bien dirigido por Marin ante el paso atrás de Rakitic. M’Bia lanzó fuera por poco y el buen juego del Sevilla se plasmó en una excelente combinación entre Gameiro y Vitolo. El canario hizo una pared preciosa con el francés, marca de la casa, pero Asenjo estuvo muy rápido. En un minuto se desató el Sevilla, puesto que en la siguiente jugada Alberto Moreno se encontró dentro del área con un buen balón de Rakitic. El lateral, que tiene la clase de un interior, remató a puerta con fuerza. La pelota salió rozando el palo.

El equipo de Emery acusó mucho el cansancio en la segunda mitad y el Villarreal acarició el triunfo

Bajó mucho el Sevilla en la segunda mitad. Acusó dos problemas principales. El primero, su falta de eficacia en las oportunidades claras que tuvo para marcar. El segundo, comenzó a notar cansancio, lógicamente producto de la semifinal europea ante el Valencia. El fútbol del conjunto andaluz se hizo más espeso y previsible. Sus pases se hicieron más largos, menos precisos, lo que facilitó la defensa del Villarreal. El equipo de Marcelino gozó de una inmejorable ocasión cuando Musacchio, tras una gran jugada de estrategia, falló un gol cantado en las narices de Varas.

Emery dio entrada a Bacca y su equipo formó con dos delanteros natos. Perdió, sin embargo, control por dentro, con Marin metido en banda y Reyes, sustituto del lesionado Marin, algo apático. Más fresco, el Villarreal gozó de una nueva ocasión para marcar. Gio, rapidísimo, inventó un contragolpe fantástico. Su pase dejó solo a Cani, quien golpeó con el interior. Nervión suspiró aliviado cuando el balón rozó el poste.

Rondó más el gol el Villarreal, pero lo pudo encontrar también el Sevilla. En el último minuto, Bacca se quedó fuera en una jugada invalidada por un fuera de juego que no fue. Todavía Alberto Moreno lo intentó, pero Musacchio, excelente toda la tarde, le privó de la gloria.

 

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