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Un cabeceador de época

Cristiano rompe el entramado defensivo de los ‘granota’ con un salto portentoso

El delantero portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo salta a por el balón durante el partido. Ampliar foto
El delantero portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo salta a por el balón durante el partido. EFE

Hay jugadores que lucen y jugadores que ganan campeonatos. Los buenos aficionados saben distinguirlos, pero los primeros en diferenciar a unos de otros son sus propios compañeros. El vestuario del Madrid reconoce a sus hombres más valiosos. Son aquellos futbolistas que sostuvieron al equipo en las peores situaciones, a lo largo de los últimos cuatro meses. El tiempo que les ha tomado remontar los seis puntos que le sacó el Barça después del clásico del Camp Nou. Si hoy la diferencia es de cuatro puntos a favor es, principalmente, gracias a Pepe, Ramos, Alonso, Modric, Di María, Benzema, Jesé y Cristiano. Cada uno fue decisivo a su manera en la remontada en un campeonato que Chamartín ya saborea. Ayer fue Cristiano quien dio el golpe crucial.

Cristiano hizo el gol más importante contra el Levante. El primero. El que abrió la defensa hermética de un equipo que negó espacios, envuelto sobre sí mismo como un caracol alrededor de la portería de Keylor Navas. Un muro difícil de abordar con combinaciones a ras de hierba. Un muro que derribó Cristiano a la salida de un córner lanzado por Di María desde la izquierda. Fue una parábola de fuera hacia adentro que se cargó con la trayectoria. Cristiano atacó el balón saltando frente a Navarro y Sissoko (1,91 de estatura), los dos primeros cabeceadores visitantes. Los superó ampliamente. Por la altura del vuelo y por el tiempo de suspensión. Mientras caían los defensas se mantenía el portugués, impulsándose con las piernas y doblándose para buscar el impacto. Puso la frente y envió la pelota picada junto al palo izquierdo de Navas. Con un dominio abrumador de la situación. Como los arietes de época, en la línea prepotente de Pelé, Santillana o Zamorano.

“Ese gol ha sido un palo”, dijo Joaquín Caparrós, el técnico del Levante, “porque el Madrid en la primera parte no nos llegó triangulando, ni en una jugada combinativa, ni en una jugada individual. Nos llegó centrando desde las bandas, rematando desde media distancia, o a balón parado, y nosotros somos fuertes defendiendo este tipo de jugadas. El gol nos rompió”.

Transcurría el minuto 11 cuando Cristiano celebró su tanto con una morisqueta ornamental. No corrió a abrazarse con su asistente, sino que se plantó en medio del área abriendo los brazos, como citando a sus colegas, invitándoles a acudir a él. Lo festejaron todos con entusiasmo. Que fuera el gol número 24 de Cristiano en el campeonato era lo de menos, aunque la cifra es extraordinaria, considerando que faltan 11 jornadas. Cristiano se mueve en sus números habituales. Para otros goleadores históricos un casillero así habría sido impensable: Raúl, por ejemplo, alcanzó su techo en la temporada 98-99 con 25 tantos. De cualquier modo, los muchachos celebraron el 1-0 como quien festeja una Liga. Para la mayoría de la plantilla será la segunda. La mayoría de los veteranos del equipo dan por asegurado el título desde la derrota del Barcelona en Anoeta, y más aún tras la caída azulgrana contra el Valladolid.

Ese gol ha sido un palo; el Madrid no nos llegó triangulando”

Joaquín Caparrós, entrenador del Levante

“El equipo ha jugado bien desde el primer minuto hasta el último”, ponderó el técnico madridista, Carlo Ancelotti, “con seguridad en el juego y muy eficaces en el área contraria. Fue un muy buen partido. La ventaja que tenemos con respecto al Barça y al Atlético es pequeña y creo que la temporada no se decidirá hasta el último día. Solo podemos pensar en ganar el próximo partido y prolongar este buen momento. No tenemos que pensar en demasiadas cosas. Eso es un riesgo”.

La peor noticia de la jornada entre los aficionados madridistas fue la lesión de Carvajal, que se desplomó sobre la hierba según declinaba la segunda parte. El club informó tras el encuentro que lo que aparentaba ser grave se quedó en un problema leve. Al parecer, el jugador solo sufre un pinzamiento en la cadera. “En dos o tres días estará recuperado”, dijo Ancelotti.

Ramos compareció tras el partido para hablar como capitán. Le preguntaron por la sanción a Illarra por ponerse delante de una vaquilla en los carnavales Azpeitia. “No pasa nada”, dijo el sevillano. “Todos nos equivocamos y él es joven. Yo le he dicho que ya que sale tendría que haber sacado el capote”.

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