Messi hace bueno el juego de cálculo

El Barça vence al City en un duelo muy estratégico tras un polémico penalti sobre La Pulga

Demichelis derriba a Messi.
Demichelis derriba a Messi.PAUL ELLIS (AFP)

Una jugada luminosa de Messi desequilibró un partido muy estratégico y lleno de nudos en el Etihad. Ya se sabe qué pasa con el 10. Alcanza con recordar que no ha marcado ningún gol en los nueve partidos de eliminatorias disputados en cancha inglesa para que marque las diferencias en la del Manchester City. Abatido Hart y expulsado Demichelis por la explosividad de Messi, ya con Neymar en la cancha, el discutido Alves puso el 0-2 cuando el encuentro se había convertido en un disparate por el ir y venir en las dos porterías, también en la del excelente Valdés, imbatido ante el equipo más goleador de Europa.

Los goles expresaron finalmente la superioridad del Barcelona, que busca su sitio en la Champions, de momento varios puntos por encima del City, anoche más acomplejado que ambicioso, como si fuera consciente de su inferioridad, necesitado todavía de más partidos para ser un grande continental, en una competición que exige mucho oficio y varias derrotas como la de ayer antes de reinar. Jugó mejor con y sin balón el Barça, más serio y concentrado que alegre y emotivo, muy responsabilizado. La suya fue una victoria calculada. Así lo demandaba la situación y la Copa de Europa.

M. CITY, 0 - BARCELONA, 2

Manchester City: Hart; Zabaleta, Kompany, Demichelis; Clichy; Fernandinho, Touré; Navas (Nasri, m. 59), Silva, Kolarov (Lescott, m. 59); y Negredo (Dzeko, m. 74). No utilizados: Pantilimon; Richards, Javi García y Jovetic.

Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Mascherano, Jordi Alba; Xavi, Busquets, Cesc (Sergi Roberto, m. 85); Alexis (Neymar, m. 74), Messi e Iniesta. No utilizados: Pinto; Bartra, Song, Adriano y Pedro.

Goles: 0-1. M. 54. Messi, de penalti. 0-2. M. 90. Alves resuelve tras un pase de Neymar.

Árbitro: J. Eriksen. Mostró la cartulina amarilla a Alves, Negredo, Kolarov, Mascherano. Roja directa a Demichelis (m. 53).

Etihad Stadium. 60.000 espectadores.

Ambos equipos tienen la misma obsesión por la pelota, como si fueran parientes lejanos, quizá porque Begiristain y Pellegrini procesan el fútbol de la misma manera en Inglaterra que en España. Aunque atacan de manera opuesta, al City y al Barça les espanta igualmente tener que defenderse por no disponer del cuero, circunstancia decisiva para entender las alineaciones que dispusieron sus técnicos, empeñados en controlar el choque a partir de la superioridad en la divisoria, sobre todo el chileno, que intentó ganarse la vuelta a partir de no perder la ida. Falló el plan y jugaron en contra los acontecimientos del partido.

El factor campo no contó para Pellegrini. El mensaje del técnico fue inequívoco desde que cantó la formación: no jugaban ni el afilado Nasri ni el ariete Dzeko y por el contrario se juntaban dos laterales zurdos como Clichy y Kolarov. La decisión el entrenador fue tan estratégica como de respeto reverencial al Barça. Los azulgrana son un libro abierto desde su victoria en Sevilla, partido que marcó un punto de inflexión en su trayectoria doméstica. Martino ha asumido que Cesc e Iniesta pueden ser compatibles en las jornadas exigentes.

Captura de la falta que sufre Messi, fuera del área, y en la que el árbitro pitó penalti.
Captura de la falta que sufre Messi, fuera del área, y en la que el árbitro pitó penalti.

A partir de la presencia de cuatro centrocampistas, el Barça se asegura líneas de pase y largas posesiones, un cierto confort, no siempre recomendable porque pierde agresividad y profundidad, sobre todo si no entran en escena los laterales. Aunque gobernó la contienda hasta el descanso, apenas alcanzó el área, no remató a portería y no quedó exento de las transiciones del City, presididas por las conducciones de Touré y la sutileza de Silva. El City quiere la pelota para marcar goles mientras que el Barça la necesita para jugar, en su cancha y en la rival. Jugaban los azulgrana demasiado alejados de Messi y de Hart.

Ante la pausa del Barça, el City reaccionó con acciones episódicas, mejor físicamente, superior en los balones divididos y las segundas jugadas, un fútbol directo que provocó ciertas concesiones de la defensa del Barcelona. Hubo un par de sustos en la portería de Valdés y unas manos de Clichy en la del City. A ratos, el partido parecía a merced del elaborado juego azulgrana y por momentos se decantaba a favor de las transiciones de los citizen. El encuentro adquirió incluso una gran tensión dramática, expuesto al error o al acierto individual, terreno abonado para los mejores, ninguno como Messi.

Valdés ataja un balón aéreo.
Valdés ataja un balón aéreo.PAUL ELLIS (AFP)

Apareció el 10 cuando los equipos se neutralizaban. Al partido le faltaba sorpresa, un punto de agitación, cuando Busquets le rebañó la pelota a Navas en una acción reclamada como falta por los ingleses y la jugó para Iniesta. El volante vio el desmarque de Messi y no perdonó el argentino, que controló el cuero, le ganó la espalda a Demichelis con su aceleración y encaró a Hart. El central metió la pierna por dos veces hasta que tiró al delantero. Aunque los ingleses se quejaron por entender que la falta inicial era fuera del área, el árbitro vio penalti y expulsión: 0-1.

La vida sonrió al Barcelona en una jugada después de haber tirado mil pases: marcó Messi y vio la tarjeta roja Demichelis. El partido y la eliminatoria quedaron a su merced. Tardaron los azulgrana en aprovechar la ventaja en el marcador y numérica en la cancha e incluso facilitaron las embestidas del City. Valdés fue tan exigido como Hart, hasta que Alves, omnipresente en el acierto y en el fallo, acabó un tuya-mía con Neymar y cerró la contienda. Aunque el árbitro le negó un tanto a Piqué, el gol acabó por caer del bando azulgrana, en un ida y vuelta peligroso para el Barcelona.

Los muchachos de Martino dominaron de nuevo las áreas con Valdés y Messi y negaron a uno de los equipos más fecundos de Europa como es el City. Ahí estuvo el mérito del Barça, decisivo como se suponía con el 10, y bien cerrado por el 1. Aunque Agüero reaparezca en el Camp Nou, el Barça parece en vías de seguir explorando hasta donde están sus límites en la Champions.

Sobre la firma

Ramon Besa

Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

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