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El Madrid afila los colmillos

Los de Laso arrollan al Gran Canaria (83-60) con un primer tiempo primoroso y alcanzan las semifinales

Felipe Reyes se marcha de Nacho Martín. Ampliar foto
Felipe Reyes se marcha de Nacho Martín. EFE

El Madrid ha salido de caza, ataca en manada y luce voracidad de depredador. El conjunto de Laso ha llegado a Málaga con hambre de títulos y sed de Copa y en su primer trago se llevó por delante a un endeble Gran Canaria, abrumado ante la fiereza de un equipo que gusta y se gusta, que vence y convence. Le bastó un comienzo intenso en defensa y vertiginoso de cara al aro para ventilar con suficiencia de trámite los cuartos y poner rumbo a semifinales sacando lustre a su cartel de favorito. Mirotic y Rudy, con 17 puntos cada uno; Felipe, con 13 y siete rebotes; Bourousis, con 11 capturas; y Sergio Rodríguez, con ocho asistencias de prestidigitador, lideraron el paseo de los blancos ante un rival cuya única oposición fue el gigantón Tavares (inmenso con 16 puntos, 12 rebotes y cuatro tapones). La diferencia final fue de 23 puntos en el marcador (83-60) y de 55 en la valoración (110-55). Contundente.

Contraviniendo la tradición y el protocolo, los dos equipos se lanzaron a la carrera a inaugurar la Copa, prescindiendo del tanteo de rigor. Contraviniendo su libro de estilo, el Gran Canaria aceptó el intercambio de golpes que propusieron los blancos. Y, a campo abierto y con Mirotic como motor de propulsión, el Madrid se hizo con el mando de las operaciones desde el comienzo y hasta el final. El montenegrino, que descansó la pasada jornada de Liga por unas molestias en la planta de un pie, destartaló la defensa amarilla con nueve puntos en los primeros cinco minutos sin que nadie alcanzara a echarle el guante. Bajo su impulso se desató el Madrid.

R. MADRID, 83 - G. CANARIA, 60

Real Madrid: Llull (6), Darden (2), Rudy (17), Mirotic (17), Bourousis (6) —cinco inicial— Reyes (13), Díez (3), Sergio Rodríguez (4), Carroll (9), Bourousis (6), Slaughter (2), Mejri (2).

Herbalife Gran Canaria: Hansbrough (9), Bellas (10), Tavares (16), Newley (7), Báez (5) —cinco inicial— Oliver (1), Cruz (-), Alvarado (-), Borovnjak (-), O?Leary (-), Martín (9), Beirán (3).

Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, Antonio Conde y Calatrava. Sin eliminados.

10.000 espectadores en el Palacio de los Deportes Martín Carpena de Málaga.

Con la ambición como pecado y la precipitación como condena, el conjunto de Pedro Martínez concedió demasiados contragolpes tras titubear una y otra vez ante la aplicada y firme defensa madridista y, sin margen para asentar su dique de contención, se vio desbordado por el ataque en tropel de los chicos de Laso (17-6, m.7). El único contratiempo para el Madrid en esos minutos iniciales en los que cimentó su contundente victoria fueron las dos tempraneras faltas personales que enviaron a Llull al banquillo. Pero su repuesto de lujo perfeccionó aún más la puesta en escena. Con la afinada inventiva que le ha convertido en icono de la lúdica propuesta de su equipo, Sergio Rodríguez abrillantó el parquet a ritmo de asistencias geniales y dominio apabullante. El Chacho se adueñó de la pelota y del tiempo en el segundo cuarto, hipnotizó al Gran Canaria, regaló alley-oops y sentenció el partido (41-20, m. 20).

Sin noticias del pistolero Hansbrough, con Báez y Newley fuera de foco y con Bellas a pie cambiado, apenas el bigardo Tavares, de 21 años, hacía carrera en el ataque amarillo. Poco argumentario para equilibrar una contienda a la que se iban sumando de manera brillante la hiperactividad de Rudy Fernández, los rebotes de Borousis, la faena de Felipe e incluso alguna ráfaga de Carroll. Nada en el Gran Canaria respondió a la hoja de ruta trazada en la víspera por Pedro Martínez. Pretendía el técnico adormecer el partido, congelar el cronómetro y embridar a la bestia; pero el Madrid prolongó su secuencia, sorteó los presuntos candados y aligeró los trámites.

Se enfrentaban las dos mejores defensas en liza en el torneo, pero mientras los blancos son también líderes en ataque (88,1 puntos de media), los amarillos eran el peor ataque de los que llegaban a la Copa (75,3 puntos). Mostraban las radiografías previas al partido que la fuerza del conjunto canario se centraba en la pintura, pero la del Madrid, este curso se extiende por todas partes. El caboverdiano Tavares, el tallo más alto de la Copa con sus 2,20 de altura y el máximo taponador de la Liga, siguió haciendo currículum a base de mates y tapones, pero nadie le acompañó. Enfrente, Rudy disparó su contador y el Madrid su ventaja (58-32, m. 27). Con el partido resuelto, Laso cinceló su rotación para economizar esfuerzos y el Gran Canaria intentó no rendirse a la evidencia, pero la realidad es que el encuentro se había terminado mucho antes, casi al tiempo que comenzó. El Madrid afila los colmillos rumbo a semifinales.

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