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Un Levante a la italiana

La mala puntería del Málaga le condena ante el meta Keylor Navas

Xumetra trata de escapar de Camacho. Ampliar foto
Xumetra trata de escapar de Camacho. DIARIO AS

A la manera italiana, el Levante sudó, se encerró y ganó a un Málaga desatinado en el remate. En parte por falta de puntería de sus delanteros, en parte por la agilidad del meta costarricense Keylor Navas. El Levante convirtió el partido en un campo de minas, interrumpido por decenas de faltas, y le bastó un cabezazo de Barral para alcanzar los 23 puntos. Hubo nueve tarjetas amarillas. En el Málaga es una constante su escasa efectividad: hay una discordancia entre el juego generado y la concreción del mismo.

La zurda de Ivanschitz endulzó la vida granota. Cada centro de córner desde la derecha, a pie cambiado, era una invitación al gol. Lo interpretó Barral, anticipándose en el salto de cabeza a la zaga. El cuadro de Caparrós no tuvo ningún reparo en meterse en su campo resguardado por sus 11 gladiadores, tratando de salir a una contra desafinada, precipitándose en la mayoría de los intentos por llegar a la meta de Willy, sin capacidad para preservar más de un minuto el balón.

LEVANTE, 1-MÁLAGA, 0

Levante: Keylor Navas; Pedro López, Vyntra, Juanfran, Nikos; Sergio (Camarasa, m. 46), Simao; Xumetra, Rubén, Ivanschitz (Pedro Ríos, m. 60); y Barral. No utilizados: Javi Jiménez, H. Rodas, El Zhar, Ángel.

Málaga: Willy Caballero; J. Gámez, Sergio Sánchez, Weligton (Ferreira, m. 34), Eliseu; Samuel, Tissone (Juanmi, m. 78), Camacho, Duda; Portillo (Anderson, m. 62); y Santa Cruz. No utilizados: Kameni, Morales, Chen y Darder.

Goles: 1-0. M. 18. Barral, de cabeza.

Árbitro: Undiano Mallenco. Amonestó a Pedro López, Ferreira, Tissone, Gámez, Sergio Sánchez, Barral, Nikos, Samuel, Pedro Ríos.

Unos 12.000 espectadores en el Ciutat de València.

Inspirado por la clarividencia de Portillo, el equipo de Schuster movió el balón mucho más rápido en la segunda parte. Dispuso de ocasiones de todos los colores, entre ellas una del central Sergio Sánchez, al rematar pasado el segundo palo, con el exterior de la bota derecha y levantando muchísimo la pierna, en recuerdo de aquel mágico gol de Cruyff ante el Atlético de Reina en 1973. Los codazos (uno de Gámez a Barral y otro de Nikos a Samu) y las numerosas protestas ensuciaron la segunda parte. Los rebotes favorecieron al Levante, que sacó lustre a esta especie de catenaccio. "Nos metimos demasiado atrás", reconoció Caparrós. Después de su esfuerzo casi sobrehumano, los jugadores granota celebraron el extenuante triunfo sabiendo que vale su peso en oro para conservar la categoría. En el Málaga, Schuster sigue suspirando por un goleador.

 

 

 

 

 

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