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El Madrid asegura su estilo con Xabi

Alonso, de 32 años, renueva por dos temporadas, con opción a una tercera, con el club blanco ● La continuidad del medio era una cuestión clave en la política deportiva de la entidad

Xabi Alonso posa con Florentino después de la firma
Xabi Alonso posa con Florentino después de la firmaReal Madrid

Las renovaciones contractuales han adquirido tono épico en el Real Madrid últimamente. La pausa que le puso Xabi Alonso a la suya, tras recibir una oferta del club hace un par de meses, fue tan larga que cuentan sus allegados que Florentino Pérez, el presidente, no se atrevía a llamarle para evitarse un disgusto. Se lo pensó mucho el futbolista, hombre reservado e indescifrable hasta para sus compañeros, que, según cuentan, masticó la decisión en la intimidad, sin apenas consultar con nadie. La trama, finalmente, reservó un desenlace feliz para el madridismo, que recibió con entusiasmo la noticia. Alonso, de 32 años, aceptó. El tolosarra prolongará su vínculo con el Madrid hasta junio de 2016, cerrando así el último gran contrato de su carrera. Si todo marcha según lo previsto, la afición disfrutará por fin de una circunstancia cada vez más exótica en Chamartín: la jubilación de un ídolo.

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Los contactos entre el jugador y el club tuvieron poco de negociación y mucho de protocolo. Una vez presentada la oferta, en noviembre, las conversaciones discurrieron hacia la determinación del plazo. El Madrid, avisado por los médicos del estado físico declinante del mediocentro, no quería extender la relación más allá de dos años. Alonso dejó todo en manos de su agente, Iñaki Ibáñez, que pidió un tercer año, o un aumento de salario repartido en dos años. El club le ofreció dos años y seis millones y medio netos de euros por temporada. Finalmente, el acuerdo se cerró en dos años con opción a un tercero.

Dos cuestiones retrasaron la decisión de Alonso. Primero, su eclecticismo, la curiosidad intelectual por experimentar otros desafíos en otras ciudades. Segundo, su disgusto con el club al no haber recibido una buena oferta del Madrid la temporada pasada. El jugador cree que su rendimiento en los últimos cuatro años merecía algo más que una precipitada propuesta de renovación a pocas semanas de quedarse libre. Estaba tan contrariado que por un tiempo llegó a convencerse de que se marcharía. El Manchester City, el PSG y el Juventus le manifestaron su deseo de contratarle. El PSG le llegó a ofrecer hasta 40 millones de euros netos, y el City, 30. La Juve no alcanzó ni de lejos esa cifra pero acaso le atrajo más, dicen, porque Periko, su padre, debió recordarle al equipo legendario de Platini, Cabrini y Tardelli. En esto, Alonso es un profesional particular. Más antojadizo que la media, y menos materialista. La mística le encandila más que el dinero. En ese plan debió llegar a la conclusión inexorable. ¿Cuántos escudos hay más míticos que el del Madrid?

El tolosarra es baja hoy para la Copa debido a su problema en un tímpano

La renovación de Alonso revive la cuestión de la importancia del centrocampista vasco para el funcionamiento del Madrid en un momento particularmente delicado. Embarcado en un proceso de ajuste estilístico, sometido a peligrosos altibajos en su juego y sin margen para el error frente al Barça y el Atlético en la carrera por la Liga, el equipo precisa de sus futbolistas más experimentados. El entrenador, Carlo Ancelotti, vaticinó en el verano que Alonso sería el hombre más determinante a la hora de completar con éxito el proceso de cambio que proponía Florentino Pérez, del fútbol directo de temporadas anteriores hacia un juego más elaborado. Ancelotti le advirtió al presidente que tener a Alonso dos temporadas más debía ser una prioridad absoluta si no quería que su proyecto encallase. El italiano le explicó que Illarramendi no está suficientemente maduro para asumir la responsabilidad de guiar al equipo a medio plazo. Las palabras de Ancelotti se confirmaron con el inicio accidentado de temporada mientras Alonso se recuperaba de la fractura de un dedo. Fue entonces cuando Pérez se puso manos a la obra en la tarea de retener al jugador. Junto con la renovación de Cristiano (otro caso épico), la firma de Alonso ha sido la medida de política deportiva más acertada del club en los últimos tiempos.

Chamartín podrá disfrutar de algo cada vez más raro, la jubilación de un ídolo

Esta noche el Madrid deberá disputar la ida de los octavos de la Copa contra Osasuna en el Bernabéu (21.30, Canal +) sin Alonso, con todo lo que eso conlleva de incertidumbre. Las secuelas de una perforación de tímpano, sufrida en la última jornada antes de Navidad, en Mestalla, le dejaron fuera de la convocatoria. “Alonso no se siente cómodo”, dijo Ancelotti en la conferencia de prensa, tras la práctica matinal. “No tiene problemas en el entrenamiento, pero cuando hay un poquito de ruido en el estadio le molesta un poco. No tiene problemas médicos para jugar, puede hacer de todo, pero hay que atender lo que siente el futbolista. Va a pasar una consulta con un otorrino para poder estar lo más confortable posible”.

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