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Cristiano levanta otro monumento

El delantero del Madrid se convierte en el primer jugador en meter más de ocho goles en la primera fase de la Champions

Modric abre el marcador con un golazo por la escuadra

Cristiano intenta marcharse de varios jugadores del Copenhague
Cristiano intenta marcharse de varios jugadores del Copenhague AFP

A falta de más objetivos, el Madrid demolió el récord de imbatibilidad del Copenhague en su campo y dejó otro monumento a Cristiano plantado en la inhóspita hierba del Parken. Nadie había metido más de ocho goles en la primera fase de la Champions y el portugués, impulsado por sus compañeros en el reto, llegó a nueve y estuvo cerca de hacer 10. Se lo impidió Wiland, el portero sueco, que le paró un penalti.

Solbakken anunció el lunes que solo la intervención divina permitiría a su equipo ganarle al Madrid. El entrenador del Copenhague celebró que la providencia le enviara buenas señales en forma de frío, humedad y la conformación de un campo duro e irregular sobre el que parecía difícil clavar los tacos. Dinamarca llevaba una semana de temporal hasta este fin de semana, y el técnico reforzó su plegaria mandando a sus jugadores a que se apretaran bien atrás, conformando un bosque humano que dificultara el avance de los visitantes. La clase de escenario que incomoda a cualquier equipo y que parece ser, desde hace un par de años, la fórmula más eficaz contra este Madrid vertiginoso. La defensa en caja y poner a dos tipos a perseguir a Alonso, no sea que el conductor mueva la pelota a velocidad suficiente para pillar a la defensa con un flanco a contrapié.

COPENHAGUE, 0 - MADRID, 2

Copenhague: Wiland; Jacobsen, Mellberg, Sigurdsson, Bengtsson; Gislason, Delaney, Claudemir, Toutouth; Jorgensen (Bolaños, m. 8; Remmer, m. 78) y Vetokele. No utilizados: Jensen; Stadsgaard, Kristensen, Santin y Pourie.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Nacho, Pepe, Marcelo; Xabi Alonso (Illarramendi, m. 77), Modric (Casemiro, m. 82); Bale, Isco (Di María, m. 67), Cristiano; y Benzema. No utilizados: Diego López; Carvajal, Jesé y Morata.

Goles: 0-1. M. 24. Modric. 0-2. M. 48. Cristiano.

Árbitro: Felix Brych (Alemania). Mostró tarjeta amarilla a Marcelo, Xabi Alonso y Delaney.

Unos 36.000 espectadores en el Parken Stadion.

Vetokele y Toutouh se ocuparon por zonas de cubrir la pelota cada vez que la transportaba Alonso, repartiendo algún golpe de vez en cuando. El partido se espesó de inmediato, recordando las dificultades que atravesaron los equipos que han pasado por aquí. Hasta ayer, el Copenhague nunca había perdido un partido de Liga de Campeones en su estadio y sumaba ocho: cinco victorias y tres empates ante conjuntos como Barça, Manchester y Juventus.

El Copenhague sufrió la baja repentina de Jorgensen, uno de sus dos puntas, que pidió el cambio pasados los cinco minutos. El incidente no alteró el plan. Ordenada por el viejo Mellberg, la cuadrilla del club danés cerró todas las vías de acceso a su portería poblando su área a la mínima. Durante un rato, la única barrera que no bajó el Copenhague fue la del carril de Arbeloa, a quien los marcadores dieron menos importancia. Al Madrid no le quedaron más alternativas que darle la pelota al defensa para buscar centros laterales. Por ahí Benzema y Bale ingeniaron algún cabezazo sin demasiado peligro. La falta de espacios exigía la aparición de un hombre como Isco, el único jugador madridista verdaderamente especializado en romper entre líneas con su regate corto. En esa coyuntura, sin embargo, Isco no encontró el camino y sus compañeros tampoco lo encontraron fácilmente a él.

La falta de espacios exigía la aparición de Isco para romper con su regate corto

Una falta de Claudemir sobre Isco precipitó los acontecimientos poco antes de la media hora. Lanzó Cristiano desde 30 metros, Wiland despejó a córner, y Bale lo puso en el segundo palo. Hubo un despeje y la pelota le cayó a Isco, que merodeaba en el otro costado de la cancha. Con medio Madrid metido en el área rival, el malagueño le pasó la pelota a Modric, que recortó a Bolaños al borde del área y armó la derecha. El disparo, perfectamente tocado, fue a la escuadra. Un gran gol. Otra vez, un gran gol de Modric en uno de esos partidos trabados de Champions.

No hay un equipo más inexpugnable que el blanco cuando juega con ventaja

El rodillo del Madrid se pone en marcha con el primer tanto. Probablemente no haya otro equipo en el mundo más inexpugnable que el Madrid cuando juega con ventaja. El gol de Modric activó todo el arsenal. El Copenhague se desplegó intentando remontar y casi lo logra en un córner cabeceado por Bolaños. El árbitro, sin embargo, juzgó que el rematador antes había cargado sobre Casillas. En medio de la furia desatada en las gradas y en el campo, con los jugadores locales más abiertos, Cristiano redobló sus apariciones. Con dos remates ajustados a los palos obligó a Wiland a reacciones extremas antes del descanso.

En el arranque del segundo tiempo, a la salida de otro córner, Cristiano se anticipó a su marcador en el segundo palo y anotó el 0-2. Fue su noveno tanto en los cinco encuentros que lleva disputados en esta fase de grupos. Un récord más en su increíble lista de marcas únicas. Más allá de Ibrahimovic, Crespo, Inzaghi y Van Nistelrooy. Nunca un futbolista había metido tantos goles en la primera fase de la Champions y él, más consciente que nadie de su extraño poder, celebró el acontecimiento abriéndose de brazos y piernas para recibir a sus compañeros en un abrazo ritual. Posando para la posteridad como si coreografiara una estatua de sí mismo. El Hércules del fútbol.

El resumen del partido

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