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Fahey: “Es un gran día para el deporte, los atletas y el futuro”

El presidente saliente de la AMA celebra la adopción de “sanciones más duras” y el aumento de la investigación sobre el dopaje

John Fahey, presidente saliente de la AMA, en una de sus intervenciones.
John Fahey, presidente saliente de la AMA, en una de sus intervenciones.

Las nuevas políticas por el juego limpio en el deporte empiezan a andar con un nuevo código aligerado de tecnicismos pero más severo con los atletas que cometan fraude. De hecho, no será hasta el próximo 1 de enero de 2015 que la normativa entre en vigor pero la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ha cerrado hoy viernes su conferencia en Johannesburgo con la esperanza de haberse despertado de la pesadilla de Lance Armstrong y, sobre todo, de que no se vuelvan a repetir casos tan flagrantes como la del exlaureado ciclista estadounidense.

“Nos vamos de esta conferencia avanzando hacia sanciones más duras, más flexibilidad y entendimiento de las normas y centrándonos en la investigación”, ha resumido el presidente saliente de la AMA, John Fahey. El camino hasta llegar aquí ha sido largo: dos años de discusiones, 2.000 propuestas, 18 borradores e incluso una consulta para acomodar la norma a los derechos internacionales. Al final, aprobación por unanimidad. “Hoy es un gran día para el deporte, los atletas y el futuro”, ha ilustrado un satisfecho presidente que deja el cargo en manos del escocés Craig Reedie.

El Código, que sustituye al aprobado en la reunión de Madrid de 2007, amplía de dos a cuatro años la inhabilitación de atletas que den positivo, aunque sea su primer caso, y elimina el premio de ver reducido su castigo si hay una pronta admisión del dopaje. Lo que está claro es que un atleta cazado quedará automáticamente fuera de los siguientes Juegos Olímpicos. Hay cierta división entre la familia deportiva porque, por un lado, están los que creen que perderse este evento es un golpe demasiado duro para la carrera de un deportista y, en el otro, los que ven una medida disuasoria y justa. Es la postura de Fahey y el presidente del COI, Thomas Bach, defensores de los cuatro años.

El camino hasta llegar aquí ha sido largo: dos años de discusiones, 2.000 propuestas, 18 borradores y una consulta para acomodar la norma a los derechos internacionales

Los 900 delegados presentes en Johannesburgo han aprobado una declaración en la que ponen de relevancia que el dopaje representa una “persistente amenaza” para la práctica deportiva, al mismo tiempo que dejan patente su “alarma” porque cada vez hay más “delincuencia organizada” en el dopaje, así como una “amplia variedad de drogas”. El caso de Armstrong es sólo la “punta” de los recientes escándalos que ha manchado el prestigio y la imagen del deporte, con especial incidencia en el ciclismo en particular, se ha oído en Johannesburgo.

Para esta herida abierta en el ciclismo, la UCI creará una comisión independiente a principios del año que viene para curar esas heridas abiertas y dar respuestas al porqué de tantos positivos entre los corredores. Todo el mundo descarta que no habrá perdón ni benevolencia para un Armstrong, inhabilitado de por vida al confesar en 2012 sus múltiples dopajes. “Sería casi un milagro” que se revirtiera la pena, dijo el primer día de reunión Fahey.

Con todo, sólo el 1% de las 250.000 analíticas que la AMA ha practicado desde que se constituyó hace 14 años han dado positivo. Es por eso, que el organismo habla de “éxitos y progresos” por un deporte limpio, aunque reconoce que aún “se debe hacer más”. Sobre todo, ha insistido el australiano Fahey, hay que concienciar a los “atletas jóvenes” de los riesgos de las prácticas ilícitas.

El presidente saliente ha insistido en la necesidad de concienciar a los “atletas jóvenes” de los riesgos de las prácticas ilícitas.

En la conferencia se ha tratado de buscar respuestas a un problema que se reinventa con nuevas estrategias para evitar detecciones. Por ello, a parte del endurecimiento de las sanciones a los atletas, también se tendrá el ojo puesto a entrenadores, agentes y otros profesionales que hasta ahora quedaban al margen de la regulación antidopaje. A partir de 2015, el entorno del atleta también será investigado e inhabilitado si se comprueba que estaba al tanto de las prácticas ilícitas.

Y otra vez a consecuencia de Armstrong, que ganó siete Tours dopándose sin dar ni un solo positivo, la AMA rectifica y amplía el plazo de prescripción del fraude y pasará de ocho a 10 años, es decir, que se da más tiempo para investigar o cerrar un caso. Por el contrario, es más flexible con los que consumieron una sustancia prohibida de forma accidental o dan positivo por cannabis.

La AMA también reclama a federaciones deportivas y Gobiernos un mayor compromiso en la lucha contra el dopaje y anima a todos los actores a compartir información y cooperar con el Comité Olímpico Internacional.

Para Fahey hay otro aspecto esencial que ayudará a evitar o descubrir engaños. La investigación que ha llamado “inteligente”, con exámenes personalizados en cada disciplina deportiva y con unas normas más comprensibles para los atletas. La AMA pondrá a disposición de las federaciones un “documento técnico” adaptado a sus particularidades, detallando cuáles son las substancias ilegales más comunes que usan sus deportistas y por tanto, tienen que rastrear. La organización introducirá el llamado pasaporte biológico, con el que tendrá un retrato exacto de los niveles de esteroides y hormonas de los deportistas que se compararán con los resultados de las analíticas de orina y sangre. La doble prueba empezará a practicarse en el Mundial de Futbol de Brasil del año que viene.

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