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Messi pone en jaque al Barça

La Pulga, que estará de baja entre seis y ocho semanas por una rotura muscular en el bíceps femoral izquierdo, decide culminar su recuperación con los médicos de la selección argentina

Jugada en la que Messi se lesiona en el partido contra el Betis. AP

Leo Messi se rompió en Sevilla. A su salida del Villamarín ya tenía muy mala cara y cojeaba cuando de madrugada descendió del avión a la llegada de la expedición del Barça al aeropuerto del Prat. El dolor del 10 quedó constatado ayer por la mañana en las ecografías que se le practicaron después de acudir a la Ciudad Deportiva del Barcelona. Hubo cumbre de la familia del delantero en el campo de prácticas azulgrana, señal de preocupación por el futbolista, y el parte médico expresó la gravedad de la lesión y también la ambigüedad sobre su tratamiento. El jugador sufre una rotura muscular en el bíceps femoral de la pierna izquierda, estará de baja de seis a ocho semanas y su recuperación transcurrirá en Barcelona y posteriormente en Buenos Aires.

El mejor diagnóstico fue el que realizó su compañero y amigo Cesc a pie de campo del Betis: “Yo viví lo mismo durante un año y medio en el Arsenal. Fue un calvario, un no parar, una y otra vez, hasta que me metí en un pozo. Es una lesión muy puñetera; si no se cura bien se vuelve a abrir. Leo tiene que parar, cuidarse, pensar en su salud”. Ya no se trata de una elongación ni distensión, como venía ocurriendo últimamente, sino que al final el delantero se ha hecho daño de forma muy seria, circunstancia que invita a revisar su expediente médico para corregirse y, sobre todo, a diseñar un plan de actuación para no recaer en el futuro. Ocurre que no es fácil tratar a Messi, o al menos la gestión de sus lesiones se ha escapado de alguna manera del control del Barça como demuestra que ahora se ponga parcialmente en manos de Argentina.

Ha perdido la continuidad que tenía con Guardiola, muy intervencionista con él

Ya no se trata de jugar a la carta y por tanto pronosticar que su reaparición se programa para el 12 de enero en el Calderón, día en que acaba la primera vuelta de la Liga, después de perderse cinco partidos del campeonato (Granada, Athletic, Villarreal, Getafe y Elche), dos intrascendentes de la Champions (Ajax y Celtic) y la eliminatoria de la Copa del Rey contra el Cartagena. Ahora la cuestión que se impone es saber los motivos por los que el delantero ha sufrido cinco lesiones en los últimos seis meses, cuando durante los cuatro años anteriores (desde 2008 a 2012) solo había tenido dos, y descifrar por qué nueve de las 12 acumuladas en siete años son del bíceps femoral (cuatro en el izquierdo y cinco en el derecho).

Acostumbrado a jugar series de hasta 30 partidos de forma ininterrumpida, últimamente no pasa de seis. Ha perdido la continuidad que tenía con Guardiola. Aunque siempre ha sido un jugador muy suyo, el entrenador catalán fue especialmente intervencionista con el 10. Ya no solo en el juego, como se constató con los traspasos de Eto'o e Ibrahimovic, sino también en su alimentación y entrenamientos, control que ejercía de manera personal o por medio de sus colaboradores (Lorenzo Buenaventura, Emili Ricart, Manel Estiarte). Las derrotas ante el Chelsea y el Madrid escenificaron la pérdida de ascendiente del técnico sobre el jugador y la necesidad de cambios estructurales en el vestuario del Camp Nou.

“Me voy o en caso contrario nos haríamos daño” se excusó Guardiola, para quien el secreto del Barça consistía en que “Leo corra como el que más porque si el número uno del mundo no para hasta el último benjamín del club se esfuerza”. El vestuario pasó de una tensión extrema, provocada por el carácter obsesivo de Guardiola, a la descompresión y posteriormente a una cierta autogestión por la enfermedad de Vilanova. Messi aprovechó la coyuntura: se remitía a sus goles para no tener que dar explicaciones a nadie de nada e imponer su criterio. Hasta que el 3 de marzo se lesionó en París y, desde entonces, ha recurrido a sus sensaciones para resolver los partidos en que era duda, como pasó ante el Bayern.

Messi no ha cuajado una actuación grandilocuente, en la línea de muchas que tuvo anteriormente, en el último medio año. A la ruptura muscular del Parque de los Príncipes siguieron unas molestias en la gira asiática veraniega con el Barça y tres lesiones más con el campeonato ya empezado: en la ida de la Supercopa y en los encuentros de Liga disputados en Almería y en cancha del Betis. La última ha sido de alguna manera la más previsible porque el propio jugador había admitido que aún no se encontraba al 100% de sus posibilidades, una afirmación que contrastaba con las informaciones del club y especialmente del entrenador.

Aunque Martino se ha atrevido a sustituir al 10 contra el Levante y la Real Sociedad, extremo al que no llegaron ni Guardiola ni Vilanova, no le ha incluido en las rotaciones habituales: Messi ha sido titular en 10 de los 11 partidos de Liga que ha disputado y solo entró como sustituto en Pamplona. Ha disminuido su participación en el juego y su fútbol ha sido tan fluctuante que siempre se tuvo la sospecha de que no acababa de estar en forma para responder al cartel de cuatro veces ganador del Balón de Oro.

Fuentes cercanas al argentino afirmaban antes de la cita de la semana pasada con el Milan que “Leo está incómodo y preocupado”. Hay detalles que confirman precisamente la inestabilidad del 10. Ahora dispone de un nutricionista propio y ha prescindido de los servicios de Juanjo Brau, el fisioterapeuta azulgrana que desde siempre le acompañó en sus desplazamientos con Argentina. A Barcelona viajará próximamente el quinesiólogo de la federación argentina Luis García para tratarle en la primera fase de su recuperación, informa la agencia Telam. Y también se sabe que la segunda parte se completará en Buenos Aires, se supone que coincidiendo con las vacaciones navideñas. Messi toma decisiones por su cuenta y de alguna manera cuestiona la organización del Barça. Ha cambiado alguno de sus hábitos en un intento desesperado para recuperar las mejores vibraciones de la misma manera que ha variado el plan de juego y se notan variables en el entrenamiento y los calentamientos con el nuevo preparador, Elvio Paulorroso.

Ahora dispone de un nutricionista propio y prescindió de Juanjo Brau, fisioterapeuta

No se sabe muy bien tampoco hasta qué punto le afectan las modificaciones de Martino. A Messi siempre le gustó estar en contacto con el balón, asociarse con los volantes Xavi e Iniesta, circunstancia que le llevó a abandonar la banda y derecha y ubicarse como falso 9. No le va tanto el estilo directo y ya se sabe que prefiere jugar al pie que atacar el espacio, siempre confiado en una explosividad que últimamente no aparecía por su falta de puesta a punto.

Aseguran algunos espectadores neutrales que no conviene sacar conclusiones prematuras porque el problema de Messi ha sido hasta ahora más psicológico que físico. “Tenía miedo a lesionarse y ha sufrido un desgarro”, asegura quien bien le conoce. “Y si actúa a la desesperada y busca soluciones es porque nada le importa más en la vida que jugar cada partido y ve que no puede. Necesita estar fino para poder marcar diferencias con su velocidad y capacidad de reacción. Nunca quiere dejar de competir”.

La inexpresividad de Messi abona la especulación y a su alrededor concurren muchas circunstancias: ha sido padre hace un año, fue sancionado por Hacienda, empleó el verano en varios bolos y, después de alcanzar la cumbre con el Barça, le queda como último gran reto la conquista del Mundial en Brasil el 2014.

“Hay que ser prudentes y tener tranquilidad”, aseguró ayer el seleccionador de la albiceleste Alejandro Sabella. “La presión y el estrés juegan en contra. Hay que controlar la ansiedad de la Copa del Mundo”. Messi parece confiar más en la federación de su país que en el Barcelona, una situación opuesta a la que se venía dando hasta ahora, después de haber disputado 501 partidos, 395 con el Barça y 106 con la selección, tras marcar 327 goles de azulgrana y 53 con la zamarra albiceleste. Aún siendo extraordinario, su promedio ha disminuido en el presente ejercicio: suma ocho goles en la Liga y seis en la Champions. Hoy no puede seguir el ritmo de Cristiano Ronaldo No volverá a jugar en 2013.

La situación evoca la era de Rijkaard cuando las lesiones de Messi eran continuas y le impidieron jugar la final de París. Las disfunciones se corrigieron con la llegada de Guardiola y el 10 se convirtió en el número uno. Nuevamente cuestionada su jerarquía por las continuas lesiones, parecería razonable dibujar una nueva estrategia desde el Camp Nou. No hay noticias sin embargo del club y, en cambio, se supo que el padre Messi quería pasar por las oficinas para que actualizaran el sueldo y la ficha de su hijo después de la contratación de Neymar. “Una cosa es procurar que Messi esté contento y otra objetivar las necesidades para evitar posibles caprichos”, concluye un directivo. “Ahora conviene que se cure”. La gestión de la messidependencia siempre fue difícil por acción o omisión en el Camp Nou. Ahora es el desgarro de Messi el que pone en jaque al Barça.

Freixa: “Somos ‘messidependientes’, pero tenemos más recursos”

Toni Freixa, secretario y portavoz de la junta directiva del Barcelona, se ha mostrado convencido de que Messi se recuperará sin problemas y de que volverá "a su alto nivel". En una comparecencia ante la prensa el martes ha insistido en que una lesión, como la que sufre el delantero argentino, es algo "que puede ocurrir".

"El equipo es messidependiente", ha llegado a decir el portavoz de la directiva. "En los debates se habla de Messi como un defecto [por la supuesta dependencia que el equipo tiene de él], pero eso lo hemos mejorado. El equipo está demostrando tener otros recursos". 

Freixa ha reconocido también que es normal que Messi haya puesto su recuperación en manos de especialistas ajenos al club. Ha insistido en que no hay ningún problema en que sean los médicos de la selección argentina quienes le traten, aunque los médicos del club mantendrán con ellos una "comunicación fluida". "Es nuestra responsabilidad y así lo haremos", aseguró Freixa. "Las especulaciones, cada uno puede idear las que quiera. Sin entrar en detalle, lo que expresamos es que Messi se recuperará en dos meses".

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