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OBITUARIO

Walt Bellamy, un coloso de la NBA

El pívot de Atlanta fue oro olímpico en 1960, número uno del ‘draft’ en 1961 y cuatro veces ‘All Star’

Walt Bellamy, jugador de la NBA, en 1966.
Walt Bellamy, jugador de la NBA, en 1966.

Walt Bellamy fue uno de los mejores pívots en la historia de la NBA. A su notable carrera le faltó el don de la oportunidad, estar en el equipo adecuado en el momento preciso. No alcanzó el ansiado anillo de campeón, lo que no hace justicia a una trayectoria de 14 años en la liga durante la que promedió 20,1 puntos y 13,7 rebotes, fue cuatro veces All Star y recibió el premio al mejor novato en el curso 1961-1962.

Las expectativas se dispararon en su etapa universitaria. Compitió en los Juegos Olímpicos de 1960 en Roma, con una de las mejores selecciones no profesionales de Estados Unidos. Ganó la medalla de oro, junto a otros universitarios que luego fueron estrellas en la NBA como Jerry West, Oscar Robertson y Jerry Lucas. El dominio de ese equipo fue absoluto, promedió 101 puntos y dejó a sus rivales en una media de 59. Bellamy, con lágrimas en los ojos y sintiéndose injustamente tratado, fue expulsado de la final porque los árbitros consideraron que había agredido en la lucha por un rebote al brasileño Edson Bispo.

Un año después, Bellamy inició su carrera en los Chicago Packers. Sus promedios en su primer año en la NBA fueron asombrosos: 31,6 puntos y 19 rebotes, los mejores tras los de Wilt Chamberlain y Bill Russell. Los Packers contaban con jugadores de un nivel muy discreto, pero con ellos completó el primer equipo titular en la NBA formado totalmente por negros.

Baltimore contrató a Bellamy y con él llegó a la final de la Conferencia Oeste. En 1967 formó un magnífico trío en los Knicks con Willis Reed y Dick Barnett. El equipo de Nueva York se clasificó para los playoffs por primera vez desde 1959. Pero decidió prescindir de uno de sus pívots. Se quedaron con Reed y Bellamy fue traspasado a Detroit. Los Knicks ganaron los dos únicos títulos de su historia (1970 y 1973) mientras que Bells, como apodaban al pívot de New Bern (Carolina del Norte), fue traspasado a los Atlanta Hawks, donde coincidió con Pete Maravich y se clasificó cuatro veces para los playoffs.

Se retiró en 1975, cuando tenía 35 años, tras jugar solo un partido con Nueva Orleans. Nunca pudo estar en el equipo ideal de la NBA porque su carrera coincidió con la de tres de los mejores pívots de la historia, Bill Russell, Wilt Chamberlain y Kareem Abdul-Jabbar. Pero Bellamy es uno de los siete jugadores que han logrado superar los 20.000 puntos y los 14.000 rebotes en la NBA. En 1993 pasó a formar parte del Salón de la Fama. Medía 2,11 metros y destacó por su potencia de salto y su agilidad, aunque se le acusó de falta de consistencia y sus logros no recibieron excesiva atención, tapados por los de Russell, Chamberlain, Reed, Unseld y Abdul-Jabbar. “Los Hawks y la NBA han perdido a un gigante. Sus logros en las canchas fueron abrumadores; fuera de ella, fue igualmente impactante: hombre de familia, líder en la comunidad, mentor y amigo de muchos”, resumió la franquicia de Atlanta en el comunicado con el que informó de la muerte de Bellamy, el pasado sábado, a los 74 años.

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