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Entre Rooney y Van Persie

Griezmann ha marcado más goles en que las dos estrellas del Manchester United

Griezmann festeja un gol al Almería.
Griezmann festeja un gol al Almería. DAVID RAMOS (GETTY)

Dicen que el caracol es el emblema de Mâcon, la ciudad de la Borgoña francesa donde nació Antoine Griezmann hace 22 años, pero el joven mâconnais debía tener poco apego a las tradiciones porque lo suyo era lo menos parecido a la vida de un caracol: lenta, aburrida y con un caparazón inviolable para sus inmediatos enemigos, donde lo importante es sobrevivir y comer lechuga o ser devorado por los acontecimientos.

Griezmann se pasea ahora con su cresta canosa (más recortada últimamente, más discreta) y sus medias blancas hasta la rodilla, como un chavalín que estuviera a punto de debutar. Digamos que en el entorno parecería un suplente si no fuera porque es Griezmann, aquel muchacho por el que no daban un duro las academias futbolísticas de los grandes equipos franceses, por desgalichado, corto de estatura y frágil de peso, hasta que su valedor, el ojeador de la Real en el País Vasco-francés, Eric Olhats, se lo ofreció al conjunto donostiarra tras verle casualmente en un torneo en París. Ese muchacho, blanquito, de apariencia frágil, que puede jugar en las tras posiciones de ataque, porque la imaginación no entiende de lugares, se inmiscuye hoy entre Rooney y Van Persie, dos ídolos del fútbol mundial con la sana intención de amargarles la vida.

Las cifras le avalan. Griezmann lleva siete goles en la Liga española, mientras Van Persie, el artista, lleva seis en la Premier, y Rooney, el inteligente depredador, cinco. Bien es verdad que la Liga inglesa lleva dos partidos menos que la española. Si no fuera por eso, y si la Real pudiera borrar la clasificación actual de la Champions se diría que es un choque igualado. Tanto que ambos ocupan el mismo lugar en la clasificación nacional (8º), ambos tienen los mismos puntos (17) y casi los mismos goles (17 de los blanquiazules por 18 de los diablos rojos).

La diferencia es que el Manchester United, flojito, casi débil, le lleva siete puntos a la Real y si el equipo de Jagoba Arrasate pierde hoy (20.45 horas, Canal + Liga de Campeones) dirá adiós al gran torneo del fútbol europeo, un campeonato de élite con el que tanto ha soñado la Real. Un evento por el que todos pelean.

Pero entre medio de Van Persie —que no estuvo ni convocado en la ida— y Rooney —que descabalgó a la defensa de la Real Sociedad en Old Trafford—, está Griezmann en estado de gracia. El muchacho al que nadie quería y al que supuestamente ahora ansían Tottenham, Juventus, Lyon, Montpellier, y el propio Manchester United (incluido un supuesto acercamiento del Athletic) está en la cresta de la ola después de haber marcado siete goles en la Liga española (a uno de Messi), de ser un verso libre en el ataque (derecha, centro, izquierda), de sacar las faltas o rematarlas, de marcar con la izquierda, la derecha o con cabeza, de llevar goleando en los cuatro últimos partidos de la Liga española.

La Real se aferra a sus remotas opciones ante un rival con mucho cartel

El caracol ha echado a correr. Atrás quedaron sus cantos de sirena con el Atlético (le esperan otros, a pesar de sus 30 millones de cláusula en su contrato hasta 2016), sus declaraciones extemporáneas, sus chiquilladas con la selección sub 21 francesa, su cambio de representante (traicionado como se sintió por John Williams, un asunto no aclarado), el incidente de su valedor Eric Olhats —que le descubrió con 13 años y luego tuvo un asunto judicial de corrupción de menores del que salió absuelto—, sus años de indefinición en la Real, cuando tras dejar de vivir con Oliaths fue acogido temporalmente por su excompañero N’Sue y su novia.

Una vida de embrollo hasta llegar a los tiempos actuales, donde es una pieza codiciada en el fútbol europeo y hoy se mide a dos jerarcas del área como Van Persie y Rooney y no permite que le miren por encima del hombro. Quizás se ha hecho invulnerable, como el caracol que da nombre a la ciudad que le vio partir con 13 años. El chico que no valía, el caracol desgalichado en cuya ciudad gobierna un alcalde que se apellida Courtois (cosas del destino), es hoy una centella que hasta se permite marcar goles de cabeza. Como Rooney. Como Van Persie. Y A tumba abierta: “Yo estoy para mejorar mis estadísticas cada temporada y porque también está en juego la imagen del club”, decía en rueda de prensa. Porque la Real se juega el último cartucho. “Y queremos dar una alegría a la afición”, manifestó Griezmann a la espera de espadachines del área como Rooney y Van Persie.

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