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“En España, falta que los futbolistas digan: el racismo es inaceptable”

Paul Elliott, primer capitán negro del Chelsea, analiza la lucha cuando África amenaza con un boicot al Mundial de 2018

Paul Elliott, durante el acto de este viernes en Madrid. Ampliar foto
Paul Elliott, durante el acto de este viernes en Madrid.

“Cuando hablamos de discriminación, todo se basa en los derechos humanos básicos. Solo hay que ver lo que le ha pasado a Yaya Touré para darse cuenta de la magnitud del problema que afrontamos. Tolerancia cero. Sanciones. Educación en el fútbol base. Modelos. Líderes. Eso es lo que necesitamos”. Paul Elliott (Inglaterra, 1964), el primer capitán negro del Chelsea, ex del Celtic y líder internacional en la lucha contra la discriminación en el fútbol, habla en Madrid del último episodio de racismo en el fútbol internacional. Touré, del Manchester City, se quejó el miércoles al árbitro de los cánticos racistas que le dedicaba la grada del CSKA en la Champions. El colegiado no hizo nada. Desde entonces, Touré ha propuesto que los jugadores africanos se planteen no participar en el Mundial de Rusia 2018 en señal de protesta y el sindicato de futbolistas ha emitido una queja oficial. El caso del exfutbolista del Barça vuelve a subrayar el problema del racismo en el fútbol. El de Elliott, también.

En febrero, el británico, que en Madrid participó en una conferencia organizada por Red Deporte y Cooperación (RDC), reflejó el largo camino que queda por recorrer para combatir esa lacra. Entonces, tras toda una vida dedicada a luchar contra el racismo, se supo que había llamado “nigger [algo así como negrata]” a un excompañero de equipo. Inmediatamente, dimitió de sus cargos en la Federación Inglesa y la UEFA. Él, que había sido reconocido por su labor por la Reina de Inglaterra, resumió con su ‘caída’ lo instalados que están en la sociedad y en el deporte los términos y actitudes racistas.

“Yo vivo en el aquí y en el ahora”, responde cuando se le pregunta si su error refleja lo difícil que será resolver el problema. “Lo que aguantó Touré el otro día, como yo antes, es totalmente inaceptable en el siglo XXI. Nadie aguantaría eso en su lugar de trabajo. Entonces, ¿por qué un jugador tiene que hacerlo?”, se lamenta el exfutbolista, al que le tiraban plátanos en Escocia y le cocían las orejas a insultos y cánticos simiescos en Italia, donde jugó con el Pisa. “Durante los últimos 24 años, he hecho campaña contra eso. Es un tema global, que no afecta solo a España. En España falta que los futbolistas salgan y digan: el racismo es inaceptable. Es difícil”, prosigue este descendiente de emigrantes jamaicanos. “Yo tenía que aguantarme y callarme: plátanos, abucheos, cánticos imitando monos, el abuso de mis propios compañeros… todo eso tenía que aguantar. Acepto que ahora hay grandes retos por delante en la lucha contra el racismo, pero también que se ha progresado mucho. Espero que veamos más progreso en los próximos cinco-diez años que en los últimos 25”.

Yo tenía que aguantarme y callarme: plátanos, abucheos, cánticos imitando monos, el abuso de mis propios compañeros

En España, recordaron en la conferencia, ha habido futbolistas como Eto’o o Dani Alves que han protestado sacando el problema a la luz, pero nadie se ha convertido en portaestandartes de la lucha, en icono de referencia. Por el mundo se suceden los cánticos racistas, se enseñan plátanos a los futbolistas, el Milan ha llegado a abandonar un partido como señal de protesta y hasta se habla de boicotear un Mundial si no cambian las cosas. Sin embargo, los que luchan contra el racismo en el fútbol de la mano de la UEFA, reunidos en la conferencia, ven la copa medio llena. Como resumió Elliott: “Cuando yo jugaba, los negros éramos minoría en los campos. Ahora, ves un partido en Inglaterra, y el 30% de los jugadores son negros. Eso es una inspiración para todos en el mundo. Queda mucho por hacer. Tenemos retos del siglo XXI. Que la diversidad del césped quede también reflejada en todos los aspectos del juego: los despachos, los banquillos…El fútbol es para todos, no solo para la elite”

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