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Diego Costa marca de noche y de día

Dos tantos del delantero, pichichi con 10 goles, dan el octavo triunfo consecutivo al Atlético, ante un débil Celta

Diego Costa marca el primer gol del partido

Las riadas de aficionados del Atlético que bajaban al Manzanares dibujaban una sola cara. Un rostro orgulloso, pleno, confiado en un equipo en el que cree, que con el triunfo de ayer sostiene la mirada al Barça con los mismos triunfos. Y ahí, en lo más alto, Diego Costa, con 10 goles en ocho partidos y mirando por encima del hombro a Messi, ahora lesionado, en la tabla de goleadores.

Una calle poblada de hinchas puede ser una radiografía amplia de todo un sentimiento. Era domingo mañanero, madrileño, de Rastro, cañas y fútbol. El costumbrismo destilaba por el Calderón. El césped bien cortado, regado, y un estadio lleno para sentir el clímax que vive su equipo. El fútbol es un estado de un ánimo no solo para los jugadores, también para la grada. Los más de 50.000 seguidores rojiblancos establecieron un tráfico de mensajes con sus futbolistas que compusieron ese momento que vive su equipo y sus jugadores. Fue así desde el minuto uno hasta el final porque se dieron todas las situaciones posibles que tantas veces han acabado en derrota. Penaltis fallados, ventaja cómoda reducida, apagón final con Courtois evitando el empate y Simeone encendiendo al estadio al final.

ATLÉTICO, 2-CELTA, 1

Atlético: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe; Koke, Mario, Gabi (Guilavogui, m. 89), Arda Turan (Cristian Rodríguez, m.73); Diego Costa y Villa (Oliver, m. 58). No utilizados: Aranzubia, Baptistao, Manquillo, y Alderweireld

Celta: Yoel; Hugo Mallo, David Costas, Fontás, Toni; Oubiña, Alex López (Santi Mina, m. 58); Krohn-Dehli, Rafinha, Augusto Fernández (Nolito, m. 58);  y Charles (Madinda, m. 69). No utilizados: Álvarez, Jonny, Cabral, Aurtenetxe.

Goles: 1-0. M. 42. Diego Costa. 2-0. M.62. Diego Costa. 2-1. M.72: Nolito.

Árbitro: Undiano Mallenco (C.Navarro). Amonestó a Godín (m. 81), por parte del Atlético de Madrid, y a Charles (m. 65), Hugo Mallo (m. 74), Oubiña (m. 81), por parte del Celta de Vigo.

En ese cruce de estados anímicos y momentos de forma surgieron por oposición Diego Costa y Villa. Costa se sobrepuso a un penalti extraño que le detuvo Yoel. Fue fallar el lanzamiento y todo el estadio corear su nombre. Quedó un tanto aturdido el hombre que ha protagonizado la actualidad de la selección española; “la decisión está tomada, ahora depende de la FIFA”, dijo sin aún haberse puesto la camiseta. “Me molestó fallarlo. Si hubiera habido otro penalti lo iba a tirar y lo iba a meter”, aseveró con la seguridad de quien siente que fluye en armonía con el fútbol y con la vida. Dos goles, ocho remates, el jugador de su equipo que en más jugadas participó junto a Koke (54) y, sobre todo una exhibición a manual abierto de controles, giros y desmarques. Un delantero total que se siente imparable, ya con 10 goles, una cifra que hasta ayer era su mejor marca en todo un curso.

Más duro y a la vez alentador debió de ser lo de Villa, que antes de que Costa desperdiciara el penalti no pudo superar a Yoel en un mano a mano claro. Esa fue la primera de un carrusel de paradas meritorias de un portero que pareció tan bueno bajo palos como espabilado para jugar al cruce al borde del área. Más nítida aún fue la ocasión que tuvo El Guaje en el segundo tiempo. Costa esta vez le dejó solo en el punto de penalti y Villa realizó uno de esos remates en los que el exceso de ajuste responde a esa desconfianza que embarga a los goleadores mal enrachados. La imagen siguiente fue la de un futbolista derrotado ante su falta de precisión, con el torso doblado, las manos en las rodillas y el tablón de los cambios con su dorsal. Fue entonces cuando el Calderón le hizo sentir que está ante una hinchada distinta, acostumbrada incluso a sostener por sí sola al club en sus peores momentos. Se fue Villa dolido y lesionados, pero aclamado. Entró Óliver, que ha regresado a la segunda fila. Estuvo peleón, con detalles, pero alejado de Costa para acompañar las contras.

Tras fallar dos ocasiones, Villa se fue dolido, pero aclamado por la grada

En ese envío de mensajes entre grada y jugadores, fue Juanfran el primero en aparecer. Zigzagueó rememorando sus tiempos de extremo y estuvo atento y oportuno para cerrar la banda y a sus centrales. Todo dentro de un dominio aplastante del Atlético, que redujo al Celta durante 70 minutos a defenderse. Las faltas y córners a granel esta vez no le dieron rédito al equipo de Simeone, aunque fue tras un rechace ganado por Miranda como se originó el primer gol. Culeó en la frontal del área, soltó un taconazo para Filipe Luis que rompía por el área y su centro lo remacharon entre Diego Costa y Godín. Quizá por el penalti errado, Godín y la afición se lo otorgaron. El tanto culminaba 40 minutos de acoso.

El paso adelante para cerrar el partido fue encabezado por Diego Costa y Gabi, otro al que le fue concedido otro sentido tributo tras jugarse la rodilla en un intento por cortar un contragolpe. Antes puso uno de esos pases precisos de 40 metros para la poderosa carrera de Costa, que riló en la carrera a su par y fusiló a Yoel con un latigazo rápido, seco y raso. Con dos goles de ventaja se resquebrajó el Atlético, marcó Nolito y sufrieron mucho afición y jugadores. Pero ahora ganan.

Villa se cae de La Roja y le sustituye Michu

Simeone anima a Villa, que se retira lesionado.
Simeone anima a Villa, que se retira lesionado.

Terminado el partido y ya duchado, David Villa caminaba tranquilo por el césped hacia el párking de los jugadores, parecía procesar esos momentos en los que el fútbol da la espalda. La mañana no le acompañó deportivamente, falló dos ocasiones claras y se le reprodujo una artritis en el tobillo izquierdo que le impide estar con la selección para los partidos ante Bielorrusia y Georgia. Su lugar será ocupado por Michu, que ve así premiados sus méritos goleadores en la Premier con el Swansea (27 goles en temporada y media). Del Bosque llegó a desplazarse a Inglaterra la temporada pasada para verle en directo, pero nunca se concretó la llamada, que llega ahora, en medio de esos problemas que está teniendo el seleccionador para encontrar un nueve que le llene a la espera de Diego Costa.

En ese corto paseo hasta el coche, Villa firmó camisetas y encontró muy cerca de él a los empleados del club, que trataban de animarle. Antes lo habían hecho Simeone y Germán Burgos y el estadio entero, que detectó que era el momento de ofrecerle ese apoyo incondicional que suele brindar por igual en la victoria y en la derrota cuando no hay nada de lo que sospechar.

No solo Villa salió malparado del terreno de juego, también se lastimó el capitán Gabi en el intento por cortar un contragolpe del Celta. Se le dobló la rodilla izquierda en un gesto feo que pareció anunciar una lesión grave y un escalofrío recorrió las gradas y el banquillo rojiblanco por la importancia capital que tiene en el juego y en el vestuario. Gabi terminó el partido, pero su cojera era visible mientras se marchaba del estadio cabizbajo de la mano de su hijo pequeño. “Estoy bien, estoy bien”, repetía con poco ánimo a todo aquel que le preguntaba. Por la tarde fue sometido a unas pruebas que confirmaron que sufre un esguince de grado II en la rodilla. Aunque el club no ha querido dar un plazo oficial, si evoluciona con normalidad estaría un par de semanas de baja.

Ya en la sala de prensa, antes de que Simeone resumiera el partido —“el primer tiempo fue el mejor desde que soy entrenador del Atlético”—, Luis Enrique puntualizó sin dudar: “Por lo que le he visto hasta ahora sin duda es un candidato para luchar por la Liga. Es el rival más poderoso al que nos hemos enfrentado. La Liga es muy larga y queda mucho campeonato, pero, si sigue así, sería absurdo pensar que no es candidato”.

“Tuvimos un dominio total, con situaciones de gol muy numerosas y con mucha presión en campo rival. Nos salió una primera parte casi perfecta”, matizó Simeone sobre esos primeros 45 minutos en los que su equipo tuvo el 60% de la posesión.

Sobre la pérdida de control del partido que luego padeció su equipo, dijo Simeone: “No interpreto que haya sido un bajón físico nuestro, sino una virtud del Celta, que en la segunda parte entró mejor en el partido y nos obligó a ello”. Concluyó El Cholo con Diego Costa y su excepcional momento: “Se lo ha ganado porque lo ha buscado”.

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