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Santander

“Yo no soy como Webber”

En poco más de dos años, Daniel Ricciardo habrá pasado del volante de un HRT a conducir un Red Bull como compañero de Sebastian Vettel

Daniel Ricciardo.
Daniel Ricciardo. getty images

En poco más de dos años, Daniel Ricciardo (Perth, Australia, 24 años), habrá pasado de vérselas moradas para clasificarse y entrar en la parrilla de los domingos al volante de un HRT, a conducir un Red Bull el curso que viene como compañero de Sebastian Vettel, que ayer sumó su quinta polede la temporada —Alonso arrancará el séptimo—. Alguien podría pensar que la sonrisa que este australiano tiene pintada en la cara es fruto del salto de calidad y caché que dará e breve, pero los que le conocen de su paso por Toro Rosso saben que no, que el buen rollo le acompaña siempre, y eso es algo que se agradece en un ecosistema tan flemático y rígido como es la F-1.

Pregunta. ¿Existe alguna foto suya en la que no se esté riendo?

Respuesta. Sí, las que me hacen justo antes de comenzar una carrera o una cronometrada. Me pongo muy serio.

P. ¿Qué cosas le cabrean?

R. Dentro de la pista me enfado cuando las cosas no van como me gustaría.

P. ¿Y fuera?

R. La gente que conduce por la derecha y va despacio.

P. ¿Cómo se enteró de que Red Bull le había elegido a usted para relevar a Webber?

R. Estaba en el simulador y me dijeron que tenía una llamada de Christian \[Horner, el jefe de Red Bull\]. Eso fue cuatro días antes de que lo anunciaran. Fue un subidón. Lo primero que hice fue llamar a casa. Una vez hecho eso, me relajé para comenzar a digerirlo porque llevaba mucho tiempo esperando ese momento.

P. ¿Por qué cree que se han decantado por usted?

R. Desde que formo parte de Red Bull siempre he demostrado ser rápido y he conseguido buenos resultados. Pero creo que el elemento diferencial ha sido que he sabido sobrellevar la presión en el momento en que sabíamos que estaban evaluándonos. Jean-Eric [Vergne, su compañero] ha sufrido un poco más, mientras que yo he estado bien, tanto los sábados como los domingos, y eso me ha dado bastantes puntos.

P. ¿Cómo ha influido este proceso en su relación con Vergne?

He demostrado ser rápido, pero sobre todo he sabido sobrellevar la presión

R. Jean-Eric está decepcionado, pero es normal, lo mismo me habría pasado a mí. Ha sido una pugna justa y todavía nos apretamos mucho el uno al otro. Él está bien, entiende que lo ha tenido muy cerca, pero puede estar muy orgulloso de lo que está haciendo. Seguirá el año que viene en la F-1 y espero que pronto tenga una oportunidad en uno de los equipos punteros.

P. ¿Ha cambiado su rutina desde el día que le dieron la noticia?

R. En absoluto. Antes de Navidad hay planeadas algunas reuniones para organizarlo todo de cara al año que viene. Pero ahora mi compromiso con Toro Rosso es total. Hice el test en Silverstone, pero todo ha seguido igual.

P. ¿Es consciente de la presión que deberá soportar?

R. Creo que Seb \[Vettel\] tendrá más que yo. Probablemente habrá ganado su cuarto título y de él se esperará que vuelva a hacerlo.

P. Se supone que ya debe haber hablado con él. ¿Qué se han dicho?

R. Le dije que me hacía mucha ilusión compartir garaje con él, que quiero que nos presionemos el uno al otro y él respondió que espera divertirse y que también será un reto.

P. Después de que Vettel haya salido vencedor de todos los enfrentamientos que ha tenido con Webber, ¿le da miedo convertirse en su nueva víctima?

R. No tengo miedo en absoluto porque yo no soy como Mark. El equipo me ha dicho que no me confunda, que esté convencido de que voy a tener las mismas oportunidades que Seb. Han insistido en que no haga caso de las cosas que la gente me pueda decir porque la mayoría de las veces no son verdad.

P. ¿Y Webber qué le ha dicho?

R. Me ha aconsejado que no me distraiga con todo el ruido que se generará a mi alrededor, que no lea y que tampoco escuche a todos aquellos que quieran aconsejarme, que me limite a tener en cuenta a mi núcleo duro, a la gente que me rodea. Y que tenga cuidado con Sebastian, pero desde el punto de vista deportivo, porque dice que está en constante mejora. Que no me relaje si el viernes va rápido y no termino lejos de sus tiempos porque el sábado por la mañana lo hará mejor, en la cronometrada aún será más veloz y todavía más el domingo.

P. ¿Qué metas se impone en su primera temporada en Red Bull?

R. Quiero ganar al menos una carrera y si las cosas van bien, pues más. Mi intención es moverme entre los más rápidos y mantenerme allí, porque el equipo espera que acumule muchos puntos.

Mark me ha aconsejado que no me distraiga con todo el ruido de alrededor

P. ¿Cómo controló los nervios en el test de julio que hizo Silverstone, en el que teóricamente se evaluaban sus opciones de promocionar a Red Bull?

R. Estaba un poco nervioso porque sabía lo importante que era y porque, como mucho, iba a dar 40 vueltas, y en ese tiempo tenía que demostrar que podía ser rápido. Me subí al coche y apreté mucho de entrada. Afortunadamente todo me salió bien.

P. La estructura de jóvenes pilotos de Red Bull es como una selección natural pero a lo bestia, en la que uno compite por las oportunidades directamente con su compañero. ¿Es tan cruel como parece?

R. Si entras a formar parte del programa al menos sabes que vas a tener la oportunidad de demostrar lo que vales, aunque es verdad que se espera mucho de ti. La presión es alta porque se supone que en las categorías inferiores tienes que luchar por ganar y eso no es fácil. Sabíamos que este año habría un asiento libre en Red Bull y Vergne no me lo ha puesto fácil. Además lo hizo muy bien en Mónaco y Canadá, dos circuitos que teóricamente me van muy bien y me gustan, y eso fue duro para mí.

P. ¿Cree que Carlitos Sainz está preparado ya para la F-1?

R. Carlos tiene mucho talento, pero además de él hay dos chicos que optan a ocupar mi lugar en Toro Rosso —el ruso Daniil Kvyat y el portugués Félix Da Costa—. Creo que él tiene todas las aptitudes necesarias, sobre todo la velocidad, y es muy maduro para su edad [19 años]. Pero no debe tener prisa. Si puede llegar en un año o en un año y medio, puede que sea mejor que verse de golpe metido en este lío.

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