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Ni el dopaje, ni el jeque

Los delegados del COI consultados consideran que la eliminación de Madrid se debió, sobre todo, a la crisis financiera

Juan Antonio Samaranch habla con Alejandro Blanco, presidente del COE, en la presentación.
Juan Antonio Samaranch habla con Alejandro Blanco, presidente del COE, en la presentación. getty

El delegado español del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch Salisachs se ha propuesto una tarea difícil: elaborar un informe que explique por qué la mayoría de los 97 delegados con derecho a voto relegaron a Madrid como última de las tres candidatas para organizar los Juegos de 2020. Asegura que aún es pronto para aventurar un análisis. Pero ya dispone de suficientes indicios para saber por dónde sopló el viento.

“Empezamos la carrera olímpica con grandísimos retrasos sobre las otras dos ciudades. Teníamos la crisis económica encima”, indica Samaranch en el hotel porteño donde se ha celebrado el congreso del COI. “Mientras las otras dos podían explicar el cómo, nosotros teníamos que dar una grandísima explicación sobre por qué la crisis no afectaba al proyecto olímpico. Luchamos como fieras, pero por mucho que explicaras, si vemos la diferencia de 16 votos [26 frente a 42 en la primera ronda] con la que hemos llegado respecto a Tokio, me hace pensar que la crisis ha sido muy relevante. De haber perdido por dos o tres votos podríamos hablar de más considerandos”.

Samaranch descarta el dopaje, objeto de dos preguntas tras la exposición de Madrid. “Eso te puede quitar uno o dos votos. Hay muchísimos detalles que te dan un voto o te quitan dos. Pero aquí llegas con el voto prácticamente decidido en más de un 90%. A algún miembro le puede llamar la atención algo de las presentaciones y cambia el voto. (…), sobre todo en la segunda ronda. Pero 16 votos son un océano y no se pierden en unas horas”.

Dimos una gran explicación sobre por qué la crisis no afectaba

Juan Antonio Samaranch Jr.

El delegado y campeón de pértiga ucraniano Sergey Bubka también apunta hacia la economía. “El dopaje es la gran amenaza del deporte, pero es un problema global, afecta a todos los países. Si miras a España, por su tradición, cultura y deportes, tenía todo a su favor. ¿Cuándo en la historia de los Juegos se había presentado un candidato con el 80% de las infraestructuras hechas? Sólo se me ocurren las razones económicas”.

También se barajó la influencia del jeque kuwaití Ahmad Al-Fahad Al Sabah, presidente de la asociación olímpica de Asia, quien supuestamente ayudó a inclinar la balanza hacia Tokio. Pero Samaranch descarta que su poder fuera tan grande. “Si mañana juega el Barça contra el Alcorcón y digo: ‘me encargo de que gane el Barça, no os preocupéis…’ Y gana el Barça, ¿cuán poderoso soy? Poderoso sería hacer ganar al Alcorcón. No nos equivoquemos. (…) El jeque es una persona tremendamente inteligente que no duerme, trabaja las 24 horas del día y le gusta el poder. Pero al final del día, cuando te sientas en tu mesa con el aparato para votar, es tu dedo el que vota”.

¿Primó más el negocio que queda por hacer en Tokio que el que ya se hizo en Madrid? “Los miembros del COI no hacen negocios. Ni son constructores, ni van a poner restaurantes, ni nada. Nos interesa si se puede conseguir un Barcelona, un Londres, un nuevo barrio, todo lo que sea que alguien pase por ahí y diga que el olimpismo es algo bueno”.

¿Y cómo se explica perder frente a Estambul? El banquero puertorriqueño Richard Carrión, delegado del COI y segundo miembro más votado como aspirante a presidente tras el alemán Thomas Bach, aventura: “A veces hay artimañas electorales y sospecho que el objetivo fue sacar a Madrid de la carrera, porque la final de Tokio con Estambul era mucho más fácil que la de Tokio con Madrid. Estuvo rara esa primera votación. Yo habría apostado lo que fuese a que Estambul caía en la primera ronda. Al empatar Madrid y Estambul, Tokio volcó la mayoría de sus votos a favor de Estambul”.

España tenía todo a su favor, solo se me ocurren razones económicas

Sergey Bubka

Samaranch, sin embargo, opina que Estambul también tenía contaba con buenas razones de su parte. “Igual que creemos que nuestros argumentos eran a prueba de bomba, irrefutables y maravillosos, Estambul tenía los suyos: unión de civilizaciones, el puente entre dos continentes…”.

¿Habría sido preferible que la alcaldesa Ana Botella pronunciara su discurso en español? “Ninguno de nosotros tenemos el inglés como nuestra lengua madre y es injusto y cruel meterse con cualquiera de nosotros por no dominar el inglés”, señala Samaranch. “Y el discurso de la alcaldesa, igual que el mío y el de todos nosotros, estaban trabajados en conjunto, revisados por todos. Y soy yo tan responsable de las palabras que dijo la alcaldesa, del [relaxing] café con leche, como ella lo es de las cosas que yo dije. Porque yo conocía esas palabras, las había oído en infinidad de ocasiones y me parecían bien. No es que se despertara por la mañana la alcaldesa y dijera ‘qué divertido lo que voy a decir”.

Era la economía.

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