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A un paso de la élite

Una Real Sociedad muy motivada disputa contra el Olympique de Lyon el pase a la liguilla de la ‘Champions’ con la ventaja de dos goles

Chory Castro, Griezmann (c) y Vela (d), detrás de Arrasate en Zubieta.

En el poco tiempo que lleva como entrenador de la Real Sociedad, Jagoba Arrasate ha demostrado tener siempre la cabeza fría, un verbo comedido y los pies en el suelo. No hay hueco para el despiste, no cabe la relajación. Lo dijo nada más terminar el partido de ida contra el Olympique de Lyon (0-2), a la vez que en su vestuario se estaba celebrando por todo lo alto una victoria sin paliativos que le ha puesto al borde de jugar la liguilla de la Liga de Campeones. Una semana después, en la víspera de resolverse este miércoles en Anoeta (20.45, Canal +) la eliminatoria europea, Arrasate vuelve por la senda de la prudencia y la humildad: “Somos cautos. Tenemos que hacer un buen partido para pasar”.

La Real huye del favoritismo que le concede la cátedra y del entusiasmo con que vive su parroquia la posibilidad de regresar a la élite del fútbol continental. Afronta el choque con casi todo a favor. Están de su lado el juego, el estado de forma, la estadística y, sobre todo, la ilusión. Y en lo que va de este año no ha perdido un solo partido en Anoeta. El Olympique, que nunca hasta ahora ha logrado remontar dos tantos en contra en competición europea, solo puede oponerle un plantel con más experiencia y renombre.

“Inteligencia y lucidez” son las armas que opondrá el Olympique, según su entrenador, Rémi Garde, un hombre que esconde la estrategia que ha preparado para frenar a los Vela, Griezmann y Seferovic —“no hay un plan individual, sino colectivo” contra ellos, dijo ayer—, y disimula la motivación que ha tratado de transmitir a sus jugadores para “levantarles la moral”. Si Garde es la imagen de su vestuario, el técnico francés compareció apático y desganado 24 horas del partido, con el signo de la derrota en su rostro y reconociendo que en Gerland recibieron “un golpe muy duro”.

“La renta es importante, pero nosotros vamos a salir a ganar”, declaró poco después Arrasate. La Real es consciente del “gran potencial” de su adversario, donde lucen futbolistas de la talla de Gourcuff, Grenier o Lacazette, “minimizados” en la ida por el juego realista, en palabras del técnico blanquiazul.

La receta de Arrasate pasa por repetir lo conseguido en Francia, con las mismas armas sobre el terreno de juego. No ha recuperado a Carlos Martínez y sigue lesionado Mikel González, por lo que el comportamiento de la línea defensiva, donde pueden pagar su falta de rodaje jugadores como Estrada y Cadamuro, es la principal preocupación donostiarra. El resto del equipo se ajustará al patrón que le gusta al entrenador, con una franja de contención en la que es indiscutible el juego sacrificado de Bergara y Zurutuza, y un mediocampo creativo y con libertad para el fútbol combinativo de Xabi Prieto, Griezmann y, sobre todo, Vela. El mexicano, un futbolista que siempre improvisa un regate y tiene una marcha más que el resto, se ha erigido en la principal referencia atacante de los realistas, junto a un Seferovic que ya dejó muestras de su valía con el cañonazo que supuso el segundo tanto en Lyon.

“Si hacemos un gol pronto, puede ser que el rival acuse el golpe, pero no pensamos en hacer un gol rápido, sino en hacer un partido como el de la ida”. Arrasate no quiere que sus jugadores caigan en la “suficiencia” con la que afrontaron el último partido liguero contra el Elche. La Real tiene que ser muy consciente de la relevancia que tiene, para su prestigio y su economía, pasar el corte y jugar la liguilla de la Champions.

 

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