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Mireia se agiganta

La gran nadadora catalana logra su tercera medalla tras una semana extenuante

Mireia Belmonte tras acabar segunda en la final de los 400 estilos Ampliar foto
Mireia Belmonte tras acabar segunda en la final de los 400 estilos EFE

Mireia Belmonte alcanzó la paz interior después de una semana extenuante. Por fin en unos grandes campeonatos afrontó la que había sido su prueba más familiar, los 400 estilos, con el aplomo de una gran dama de la natación. Desde que salió de la sala de llamadas con el cuello envuelto en su toalla-fular, como una diva, aclamada por la hinchada, hasta que tocó la última pared para ganar la plata en la carrera que mide a la mujer más versátil del mundo en el agua, la que domina los cuatro estilos, el registro de la velocidad y la resistencia, casi cuatro sprintsseguidos, una paliza en toda regla. Katinka Hosszu, la húngara, se proclamó campeona con 4m 30,41s, la quinta mejor marca de siempre. Fue un tiempo soberbio. Un carrerón al que Mireia replicó con la garra de la superviviente.

Me imaginaba en el podio antes en 200 mariposa o en 800 libre. No puedes predecirlo"

La plata en los 800 libre de los Juegos de Londres había inclinado la preparación de Mireia hacia el fondo y el estilo libre. En los meses que siguieron a las Navidades, cuando terminó su conflicto con el Sabadell y dio por concluido el periplo en busca de patrocinadores y piscinas, se concentró en entrenar los 400, los 800 y los 1.500 libre. Después de años trabajando especialmente los 200 y los 400 estilos, aquello supuso un cambio. Nadie la esperaba en el podio de los 400 estilos, donde la competencia era intensiva. La clase de oposición que le presentaron Hosszu, la estadounidense Elizabeth Beisel, la británica Hannah Miley, o Ye Shiwen, la china que en 2012 nadó el último 50 más rápido que Lochte. Las cuatro habían logrado algunas de las mejores 10 marcas de la historia. Ye era, además, la dueña del récord del mundo. Eran cuatro murallas. Cuatro estímulos para la tenacidad de Mireia.

“Este año me he dedicado más al crol y la mariposa, y no he entrenado tanto los estilos”, dijo, asombrada, tras la velada. “Me imaginaba en el podio antes en 200 mariposa o en 800 libre. No puedes predecirlo. Dependes de la sensación de ese día y de lo que plantees en la prueba”.

Reto cumplido

Domingo 28. Series de 200 estilos y 400 libre. Semifinales de 200 estilos.

Lunes 29. Series 1.500 libre. Final 200 estilos: BRONCE

Martes 30. Final de 1.500 libre. Cuarta.

Miércoles 31. Series y semifinales de 200 mariposa.

Jueves 1. Series de 4x200. Final 200 mariposa: PLATA. Final 4X200. Quinta plaza.

Viernes 2. Series 800 libre.

Sábado 3. Final 800 libre: Quinta.

Domingo 4. Final 400 estilos: PLATA.

Mireia se puso en la estela de Hosszu desde el primer 100. Nadó la mariposa con una solvencia solo mejorada por la húngara y volteó para el segmento de espalda dando la impresión de haberse cargado de fe. La espalda, la modalidad que caracterizó sus años infantiles, se convirtió con el tiempo en su estilo más débil. Los 100 metros de espalda del 400 estilos fueron el lastre que la arrastró lejos de los podios en los últimos años. Esta vez, sin embargo, traccionó el agua como si por brazos tuviera palas, y alcanzó el parcial de los 200 metros a un segundo de Beisel. Tercera. A un cuerpo de desventaja. Solo las estadounidenses, Beisel y Madeline Dirado, la amenazaron seriamente. Recuperó medio segundo con la braza y en el último 100 libre adelantó a Beisel. Tocó el muro de meta en 4m 31,21s, más de dos segundos por debajo de su mejor tiempo. Beisel alcanzó el bronce en 4m 31,69s.

“El primer 100 me puse un poco nerviosa”, dijo; “pero intenté no prestar atención a lo que ocurría a mi alrededor y dar lo máximo. En espalda me he sentido bien. No me han sacado tanto como me solían sacar y después, en los últimos 200, fui a darlo todo en la braza y el crol”.

El Palau se puso en pie para despedir a la nadadora mientras se retiraba. La multitud local había escogido a su heroína: “¡Mireia.. Mireia…!”. Fue la culminación gloriosa de una semana plagada de desafíos que llevó a la española a competir en 12 carreras y a colgarse tres medallas, un bronce en los 200 estilos, una plata en los 200 mariposa, y otra plata en 400 estilos.

José Antonio del Castillo, el máximo responsable técnico del equipo español de natación en línea, hizo un balance de la participación tras la carrera de Mireia. “Hemos competido en 13 finales y logrado 18 récords de España en 12 pruebas [todas femeninas]”, celebró, leyendo unas estadísticas que, más allá de la escasa participación masculina, revelaron un éxito. “El porcentaje de mejores marcas personales, que determina el nivel competitivo de un equipo, ha subido notablemente. En Shanghái, en 19 salidas mejoramos un 30%. En las 40 salidas que hicimos en Barcelona mejoramos más de un 50% de marcas personales. Además, el 80% de nuestros nadadores mejoraron su tiempo de clasificación”.

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