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Un mambo para animarse

El Barça, con fútbol veloz e intenso, festeja el Gamper con una goleada sobre el Santos

Messi y Neymar, durante la presentación del equipo. Ampliar foto
Messi y Neymar, durante la presentación del equipo. AFP

Maleado por el calendario, el Gamper encontró esta vez por casualidad día y hora para responder a su condición de acto social por excelencia del FC Barcelona. Ya no se trataba solo de reparar como se merece en el fundador del club, ni que sea con una genuflexión durante el partido, sino también de visualizar el año que se viene encima: “Nueva temporada, nuevos sueños”, rezaba el eslogan de presentación. Nunca mejor dicho: después de muchas preocupaciones, hay motivos para animarse a partir de un mambo. Ya se verá con el tiempo si también da para competir por los títulos. El Santos apenas pasó del medio campo y no permitió calibrar al equipo de Messi, santo y seña del fútbol del Barça.

BARCELONA, 8 – SANTOS, 0

Barcelona: Valdés (Pinto, m. 46); Alves (Montoya, m. 46), Piqué (Bartra, m. 46), Mascherano (Bagnack, m. 76), Alba (Adriano, m. 46); Busquets (Song, m. 46), Xavi (S. Roberto, m. 46), Iniesta (Cesc, m. 46); Pedro (Neymar, m. 46), Messi (Dongou, m. 62) y Alexis (Nieto, m. 71).

Santos: Aranha (Vladimir, m. 46); Galhardo (Cicinho, m. 46), Dracena, Durval (Gustavo Henrique, m. 46), Léo (Mena, m. 46); Arouca (Alain Santos, m. 61), Cícero, Montillo (Gabriel, m. 76), Leandrinho (Cittadini, m. 46); Neilton (Giva, m. 46) (Andrade, m. 76) y Thiago Ribeiro (William José, m. 37) (Pedro Castro, m. 76).

Goles: 1-0. M. 8. Messi. 2-0. M. 12. Léo, en propia puerta. 3-0. M. 21. Alexis. 4-0. M. 29. Pedro. 5-0. M. 53. Cesc. 6-0. M. 68. Cesc. 7-0. M. 74. Adriano. 8-0. M. 82. Dongou.

Árbitro: Xavier Estrada. Amonestó a Víctor Andrade.

Unos 81.251 espectadores.

Los aficionados, y los turistas que en las noches caniculares se agolpan en el estadio, reconocieron enseguida a Messi, una noticia estupenda después de un verano emocionalmente agotador por la recaída de Tito, la llegada de Martino, el fichaje de Neymar y la muerte de Ramallets. Han pasado tantas cosas en poco tiempo que la jornada invitaba a acudir al campo, o al menos a echar una mirada al equipo para ver cómo ha quedado, saber a qué atenerse. Igual que ocurría antiguamente, cuando no se televisaban los partidos ni se organizaban giras, tiempos en que el Gamper era el Gamper. Recuperada la esencia del trofeo, el Barça fue el Barça, Messi se pareció a Messi y Neymar evocó al Neymar de Brasil.

Leo fue la figura del Barça. El 10 y el equipo completaron media hora de juego intenso y preciso, muy dinámico, presidido por una presión que no se recordaba desde los inicios de Guardiola. A partir de la posesión, la velocidad y la agresividad, el Barça contó goles de todas las facturas: en propia puerta, de rechazo, remate o a un toque, señal de la voracidad local y de la incomodidad del rival, superado en lo técnico y lo físico, también en los balones divididos. A pesar de que los titulares solo llevan una semana de entrenamiento, se batieron como noveles que quieren ganarse el puesto. El sentido del juego colectivo fue tan apreciado como el desequilibrio del 10.

Vuelven costumbres olvidadas con el nuevo entrenador y una novedad como la defensa individual, nada de zona, en las jugadas de estrategia. Tata Martino vistió americana en su estreno y sus ayudantes ocuparon el banquillo en detrimento del equipo de Vilanova. Ha cambiado el rol de los técnicos, también se ha modificado el calentamiento y se aprecia más dedicación que oratoria, mientras que se da por descontada la profesionalidad. A Martino, de momento, le obedecen tanto los internacionales como los suplentes, que fueron asomando después del descanso. Neymar solo se juntó un cuarto de hora con Messi y por tanto apenas se encontraron en el área del Santos.

Neymar estuvo más interesado en pasar que en rematar y en quedar bien que en ser protagonista

El debut del brasileño estuvo precedido por la salida a la cancha de un espontáneo que necesitó de ocho guardas de seguridad para ser reducido. Neymar se miró la escena a distancia, sin saber a qué atenerse, pendiente de entrar en juego, más interesado en pasar que en rematar y en quedar bien que en ser protagonista. Los focos fueron para Cesc. El volante, que sigue sin decir ni pío ante la oferta del Manchester United, tiró un libre directo a la escuadra, marcó dos goles y regaló otro. Cesc fue el punto final de un equipo igualmente esforzado y definidor que el inicial: cuatro goles cada tiempo. Apretaron arriba los azulgrana y solo cedieron una ocasión para que Pinto homenajeara a Ramallets.

No encajó ni un tanto el Barça, protagonista de un partido redondo por el juego, la goleada rematada por Adriano y Dongou, el liderazgo de Messi y los detalles de Neymar, que no quiso estropear el mambo y remató la última jugada al larguero. No fue el Gamper de Neymar sino el Gamper del Barça, necesitado de autoestima, del calor del Camp Nou, del empuje de su fundador, Joan Gamper.

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