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Misil Franklin deslumbra

Nueva exhibición y tercer oro para la estadounidense, en los 200 libre. Melani Costa rozó el bronce, pero se hundió en el último largo

Missy Franklin, durante la final de los 200 libre Ampliar foto
Missy Franklin, durante la final de los 200 libre AFP

Missy Franklin vuela sobre el agua del Sant Jordi directa hacia el trono del Mundial de Barcelona. A sus 18 años empieza a apuntar hacia lo que demanda el legendario Alexander Popov, un Phelps en chica. Precisamente en la misma piscina donde empezó a despuntar el tiburón de Baltimore con cuatro oros, dos platas y tres récords del mundo, Missy copa lo más alto del podio, sin importar la prueba: el 100 espalda, los relevos 4x100 libre o el 200 libre. La apodan Misil Missy, y lo fue en el 200 libre, una de las dos pruebas, junto al 100, en que no se colgó medalla en los Juegos de Londres. Allí fueron cuatro oros y un bronce; en Barcelona va por el tercer oro, el pleno por el momento en los siete desafíos que se ha marcado. Todavía debe disputar los 100 libre, los 100 y 200 espalda y otros dos relevos. Franklin ha descartado una octava posibilidad, la de los 50 espalda. De hecho, nadó las series por la mañana y ya no quiso hacer en las semifinales por la tarde. “Me he divertido en los 50, pero estaba concentrada en el 200 libre. Es muy duro cuando tienes este programa”, argumentó.

Missy deslumbró en competencia con rivales muy acreditadas, con excelentes marcas, como la italiana Federica Pellegrini, que defendía el título de campeona mundial, y la francesa Camille Muffat, subcampeona olímpica, e incluso la española Melani Costa, que hacía concebir grandes esperanzas después de su medalla de plata en el 400 y de haber entrado en la final con el tercer mejor registro.

La puesta en acción de la estadounidense no fue la más rápida. Le superó la francesa Camille Muffat en el primer largo, pero a partir de ahí dominó la carrera con autoridad, sin sobresaltos, pese al enorme acelerón que llevó a Pellegrini de la cuarta a la segunda plaza. Todo lo contrario de lo que le sucedió a Melani Costa. Espléndida en la salida, decidida y resuelta, se mantuvo en la tercera plaza durante los 150 primeros metros. A partir de ahí, el cortocircuito. Su parcial en los últimos 50 metros (31,14s) fue el peor de las ocho finalistas. Le relegó a la quinta plaza, lejos de Franklin, Pellegrini y Muffat, y superada también por la sueca Sjostrom. Melani no pudo acercarse siquiera al récord de España con el que se había metido en la final (1m 56,19s).

“Las tres han bajado del 1m 56s. Yo he querido aguantar y he podido estar con ellas. No pensaba que la carrera iba a ser tan rápida”, analizó la nadadora mallorquina. “Al final me ha pasado factura. No tengo tanta velocidad y, a ese ritmo, no podía acabar bien, porque no me quedaba más”. La subcampeona mundial de los 400 admitió lo que le impuso la final: “Yo estaba supernerviosa. Ellas estaban tan tranquilas, como diciendo que esto ya lo habían hecho mil veces. Y claro, yo no”.

Mireia Belmonte prosiguió con su particular maratón. Lo hizo en una de sus pruebas predilectas, el 200 mariposa, una de las dos en las que obtuvo medalla de plata en los Juegos de Londres. La nadadora badalonesa se clasificó para la final del jueves con el mejor tiempo, 2m 06,53, mejor que los de la estadounidense Cammile Adams, la húngara Katinka Hosszu y muy superior al de la china Liuyang Jiao, la única que la superó en Londres. También estará en esa final la española Judit Ignacio, con el octavo mejor tiempo de las ocho concurrentes.

Las nadadoras españolas están cumpliendo en este Mundial muy por encima de sus compañeros chicos. La valenciana Merche Peris también se clasificó para la final de los 50 metros espalda tras imponerse en su semifinal con un tiempo de 27,71 segundos, que rebaja su récord de España en casi dos décimas, y que fue además el tercero mejor de las ocho finalistas.

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