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Mundial de motoclicismo 2013

Rins aprendió la lección

El español vence al adelantar a Salom en la penúltima curva y tras dominar la prueba

Alex Rins celebra la victoria en el Gran Premio de Alemania Ampliar foto
Alex Rins celebra la victoria en el Gran Premio de Alemania EFE

Esta vez no se dejó engañar. No cayó en la trampa de Luis Salom, pícaro, el nuevo estratega de Moto3, que llevaba dos grandes premios haciéndoles la misma a sus rivales: toda la carrera a rueda de los líderes, salvando goma, para dar una estocada final en los últimos giros y ganar la carrera. Lo intentó de nuevo en Sachsenring, pero sus colegas ya tenían la lección aprendida. Al menos, Alex Rins. El pupilo de Alzamora sabía que tenía muy buen ritmo y quiso intentar escaparse, como ya lo hizo sin éxito en Assen hace un par de semanas. También era consciente, sin embargo, de que podía no conseguirlo esta vez en un circuito en el que es tan difícil abrir grandes distancias con los rivales. Y recordaba, asimismo, que pareció haberse escapado en solitario en Holanda y Salom –y con él el resto del pelotón– terminó cogiéndole. “Soy joven, todavía tengo que aprender a gestionar las carreras”, confesaba el chico, de 17 años, que opta al título mundial en su segunda participación. Pero donde se aprende es en la pista. Y este domingo sacó nota en este último examen.

Una apurada de frenada brillante y un adelantamiento fantástico en la penúltima curva, al final de esa bajada que da vértigo, le valieron la victoria a Alex Rins. Es la segunda para el barcelonés, que ya ganó en Austin. Y que solo se ha quedado fuera de la foto del podio en Jerez, donde se cayó. Es el más joven y el más inexperto del trío que opta al título de Moto3, pero muy talentoso. Y aprende rápido. La victoria le deja a 30 puntos de Salom en la clasificación general, a 16 de Viñales. Entre ellos anda el juego. Cada domingo. Y este no fue una excepción.

Salió Rins lanzado desde la pole con el objetivo entre ceja y ceja de correr solo, con la única compañía de su KTM y el aliento del público. Logró despegarse medio segundo del resto. Pero tras una decena de vueltas perdió esa escasa ventaja y empezó a notar que alguien le vigilaba de cerca. Era Viñales, que aunque ha sufrido mucho en Alemania para rodar tan rápido como sus contrincantes, nunca lanza la toalla cuando el semáforo se apaga. Uno y otro se enzarzaron en una serie de adelantamientos de los que Rins saldría vencedor. Trataba de frenarle el de Roses, consciente de que no tendría el ritmo necesario para llegar con opciones al final de la carrera. Y en esas, cuando parecía que Salom se había descolgado, a más de medio segundo: ¡zas! A falta de cuatro giros para el final Rins, que iba primero, se abrió ligeramente y Viñales le adelantó. Unas curvas después Salom rebasaba a uno y a otro para colocarse primero. Y cuando parecía que se iba a repetir el mismo guion de las últimas dos pruebas, Rins sacó atrevimiento de sobra para jugársela en los últimos segundos. Y con una frenada espectacular acabó con todas las dudas.

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