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Especial Fórmula 1

Vettel se impone por fin en casa

El alemán gana en Nürburgring, seguido de Raikkonen, Grosjean y Alonso, al que se le para el coche tras la línea de llegada

Vettel besa el trofeo de campeón en el podio.  o
Vettel besa el trofeo de campeón en el podio. o REUTERS

Los gritos y los gestos de Sebastian Vettel al final de la carrera no dejaban lugar a dudas. Acababa de conseguir algo importante. No se trataba ya solo de ganar su 30ª carrera en la fórmula 1, sino además de imponerse por fin en su casa, en el Gran Premio de Alemania… una asignatura que tenía pendiente. Vettel realizó una gran carrera, muy bien dirigida desde el taller a nivel estratégico. Y aumentó de esta forma su ventaja sobre sus rivales más inmediatos, Fernando Alonso, cuarto, y Kimi Raikkonen, segundo en Nürburgring. La tercera plaza del podio fue para el segundo piloto de Lotus, Romain Grosjean.

Luchar por el podio era un premio demasiado alto"

Fernando Alonso

“No soy supersticioso”, había dicho Vettel antes de la carrera. Pero era evidente que tenía ya ganas de romper un maleficio que le estaba persiguiendo desde que en 2007 debutó en la máxima categoría del automovilismo mundial. Paralelamente, el alemán de 26 años acabó también con otra leyenda que llevaba escrita en la espalda: ganar una carrera en el mes de julio. Nunca lo había logrado hasta ahora. “Ha sido fantástico”, comentó en el podio. “Mis rivales me han obligado a ganarme el sueldo”. Pero su triunfo fue incontestable. Lo fue elaborando desde el primer momento, cuando tanto él como Webber adelantaron a Hamilton en la salida para copar las primeras posiciones.

Vettel celebra la victoria sobre su coche. ampliar foto
Vettel celebra la victoria sobre su coche. Getty

La carrera tuvo algunos incidentes como el que le ocurrió a Felipe Massa –salió de la pista y no pudo poner su coche en marcha- que le obligó al abandono en la tercera vuelta, o el de Mark Webber, que perdió la rueda trasera derecha al salir de su taller y vio como impactaba en un cámara de TV de la FOM (se le trasladó en camilla al hospital, pero después se supo que se había recuperado sin problemas). Sin embargo, el incidente más curioso le sucedió a Jules Bianchi. El piloto francés paró su Marussia en un amplio arcén y tuvo que salir por piernas porque se le incendió por la parte trasera. Cuando el incidente parecía finalizado y la grúa estaba intentando llevarse el vehículo, el coche comenzó a desplazarse sin control por la bajada de la zona en que estaba aparcado y atravesó toda la pista, obligando a entrar al coche de seguridad.

Entonces se estaba corriendo la 25ª vuelta. Y aquella circunstancia se convirtió en un elemento decisivo en el desarrollo de la carrera. Sebastian Vettel, que lideraba la prueba, tenía entonces una ventaja de 3.3s sobre Grosjean, de 15.3 sobre Raikkonen y de 19.4 sobre Alonso. Era una diferencia suficiente como para asegurarse la victoria. Pero con la entrada del coche de seguridad la perdió toda. Por eso, cuando Vettel tuvo que parar a cambiar neumáticos por tercera vez, regresó a la pista en sexta posición y tuvo que realizar algunos adelantamientos de mérito –especialmente sobre Hamilton- para recuperar posiciones y no perder ritmo de carrera.

Entonces, el liderato quedó en manos de Raikkonen, seguido de Fernando Alonso y de Jenson Button, que solo había parado una vez para cambiar neumáticos. Tanto el finlandés como Alonso, como sin duda Button, debían parar de nuevo. Y Vettel parecía claro que iba a recuperar la primera posición y que estaría en las mejores condiciones para ganar el gran premio. Button entró a falta de 13 vueltas. Y Alonso y Raikkonen, que estaban ya perdiendo un segundo por vuelta en relación a Vettel y Grosjean, lo hicieron una vuelta más tarde. La estrategia inicial de Alonso de salir con neumáticos duros, no resultó la más acertada, porque en el primer stint, las gomas del asturiano le duraron solo 12 vueltas. Y en el segundo, otras 12 porque aprovechó la entrada del coche de seguridad para cambiar de nuevo. Dos tandas demasiado cortas para validar la estrategia del equipo.

Alonso se paró con problemas de motor… o de gasolina. Si agotó el combustible, podría ser sancionado

Al final, Vettel recuperó el liderato, perseguido a 1,8s por Grosjean y más atrás por Raikkonen y Fernando Alonso, con neumáticos blandos y nuevos. Ellos dos fueron marcando vueltas rápidas a su regreso a la pista. La diferencia era escasa con Vettel y Grosjean (Alonso estaba a seis segundos del líder). Nada parecía decidido, pero quedaban siete vueltas para la conclusión y las gomas iban a decidir de nuevo. Sin embargo, desde la radio avisaron a Vettel: “Tranquilo, controla los doblados, pero tu ritmo es muy bueno”. El duelo más interesante era entonces el de Raikkonen y Grosjean por la segunda posición. El finlandés pasó a su compañero de equipo y su Lotus tiraba como una bala. A falta de cinco vueltas, estaba a 2,5 segundos de Vettel y le arrebataba décimas en cada vuelta. Y Alonso se acercaba peligrosamente a Grosjean (a 1,4s) para optar al podio. Sin embargo, nada iba a cambiar. La victoria de Vettel le permitió ampliar más todavía la ventaja sobre Alonso (ahora es de 34 puntos) y sobre Raikkonen, segundo en Nürburgring. Grosjean concluyó tercero, tras una gran carrera. Tras la llegada, el Ferrari de Alonso se paró con problemas de motor… o de gasolina. Si agotó el combustible, podría ser sancionado.

“Luchar por el podio era un premio demasiado alto por lo que habíamos estado haciendo”, señaló Alonso. “La estrategia fue buena, porque salí octavo y acabé cuarto. Pero nos sorprendió que los blandos aguantaran 10 vueltas, cuando esperábamos que les duraran solo seis a nuestros principales rivales”. Alonso no quiso comentar por qué paró el coche tras la llegada. Todo queda pendiente de lo que diga el equipo y los comisarios de la FIA.

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