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Ferrer, victoria con triple susto

El español cede un set y se cae dos veces al suelo antes de ganar 6-1, 4-6, 7-5 y 6-2 a Alund

Ferrer, durante su partido con Alund.
Ferrer, durante su partido con Alund. AFP

Cuando David Ferrer alzó los brazos, su cuerpo y su mente habían pagado un precio por la victoria. A mediados del segundo set (3-3), un murmullo recorrió la pista central de Wimbledon porque el número cuatro mundial, finalista de Roland Garros, rodaba por el suelo. El susto tuvo su efecto, alterando el guion del partido, erizando de nervios el tenis del alicantino. Ferrer cedió la segunda manga y tuvo que apretar los dientes en la tercera, con Alund disparando su revés con furia, abriendo la pista de ángulo en ángulo, enseñando sus colmillos al mundo. Durante esos minutos, el argentino encontró las líneas y el español solo se topó con el vacío. Luego, triunfal (6-1, 4-6, 7-5 y 6-2), miró hacia su banquillo y echó en falta un rostro conocido: Javier Piles, su entrenador, ese que le ha enseñado todo lo que sabe del tenis, no está en Wimbledon.

“Ha sido un partido muy duro, necesito descansar”, reconoció luego Ferrer. “Él ha sido sólido, intenso todo el partido. Para mi juego, es muy difícil defender aquí, en hierba. Me he caído un par de veces, duro sobre el tobillo [izquierdo]”.

Es muy difícil defender aquí, en hierba. Me he caído un par de veces, duro sobre el tobillo [izquierdo]

David Ferrer

El encuentro fue una demostración de lo que duele un costalazo y de que Ferrer no es de carne, sino de hierro. Gritó el alicantino en la segunda manga, cuando sus huesos besaron el suelo. Chilló, de nuevo, en la cuarta, cuando volvió a resbalarse y se revolvió sobre la hierba entre gemidos y maldiciones, muy dolorido en ambas ocasiones. Las dos veces se levantó el número cuatro para ponerle su sello al partido con derechazos como puños, gritando a cada golpe, marcando los galones con sus tiros frente al número 101 del mundo. La marca de Ferru.

El español está en Londres tras llegar a la final de Roland Garros. Perdió a la primera en el siguiente torneo, señal de que la derrota de París le escoció por dentro. Asentado en el ático del tenis, busca sus primeras semifinales en Wimbledon, lo que completaría el cupo en todos los grandes, y tiene un cuadro como para soñar con ello. Ahí esperaría Novak Djokovic si se impone la lógica del ránking. Palabras mayores. Una empresa para un hombre de hierro: Ferrer, que superó a Alund y a dos caídas sobre la hierba de la pista central para llegar a la segunda ronda, en la que aguarda Roberto Bautista. Como mínimo, habrá un tenista de La Armada en la tercera ronda del templo de la hierba.

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