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“Lucharé hasta el final”

Olazábal ‘celebra’ el Premio Príncipe de Asturias con un ejemplo de supervivencia en la primera jornada del BMW Open en Múnich

Olazábal, en el pasado US Open. Ampliar foto
Olazábal, en el pasado US Open. efe

Cuando habla de sí mismo, José María Olazábal se ve como un jugador de 47 años que lucha por pasar los cortes de los torneos, por seguir siendo competitivo, antes que como el doble ganador del Masters de Augusta en los años noventa, como el capitán europeo de la última Copa Ryder y como el reciente Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Olazábal amaneció este jueves en Múnich pensando no en el día de elogios y homenajes que vivió el miércoles, tras la concesión del galardón (el premio lo recibirá físicamente en octubre), sino en que a las 13.50 salía desde el tee del uno en el BMW International Open en Múnich. Pensaba en el campo, en las calles, en los greens. Quería olvidarse del teléfono, que el día anterior le quemaba en las manos y que apagó durante unas horas poco después de la llamada de Arantxa Sánchez Vicario. La extenista, miembro del jurado, le llamó cerca de las 11 de la mañana. Olazábal marchaba en ese momento al campo para entrenarse. En el coche había otras personas, así que el vasco tuvo que disimular las buenas noticias para que no se conociera la decisión antes de que fuera oficial. Luego jugó el proam y comenzó la catarata de felicitaciones. Hombre muy aferrado a su familia, le hicieron especial ilusión los mensajes de sus más cercanos.

Por la noche, atendió a Canal Plus Golf, que realizó un programa especial sobre el campeón de Hondarribia. "Esto es un premio al golf", dijo. "Más que momentos en concreto, recuerdo el trayecto, el viaje que ha sido mi carrera. Pienso en los malos momentos, y ahora veo que ha merecido la pena". Olazábal sí recordó cuando en 1989 Severiano Ballesteros recibió el Príncipe de Asturias. El cántabro se acercó a Chema y le dijo: "Algún día te lo darán a ti". "Y yo me reí: 'Sí, hombre, lo que tú digas", recordaba Olazábal este miércoles. El jurado premió no solo su gran trayectoria, sino su "capacidad de superación encomiable" y su "talante competitivo y cualidades humanas admiradas por todos".

Pienso en los malos momentos, y veo que ha merecido la pena

Después de competir en el US Open de Merion, el campo de Múnich no parecía tan malo. Pero Olazábal estrenó su galardón con dos bogeys en los dos primeros hoyos, seis en la primera vuelta. Era uno de esos momentos en que muchos jugadores bajan los brazos y se rinden ante lo que parece un día para olvidar. Pero Olazábal está hecho de otra pasta. Siempre ha luchado. Nunca lo ha tenido fácil. Estuvo a punto de retirarse por una grave lesión de espalda. Y volvió. Y sigue jugando. Tras esa primera vuelta tan mala, se marcó tres birdies en la segunda par acabar el día con tres arriba y las opciones intactas para intentar pasar el corte. Como dijo el día anterior: "No encuentro las calles, pero lucharé hasta el final".

Así está la clasificación del BMW International Open en Múnich.

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